¿Qué pasa en Suecia?
Sin embargo, las señales artísticas que nos llegan de allí parece que están alertando de que dentro de esa sociedad (casi)perfecta en lo exterior, se esconde algo que contradice esa imagen tópica del bienestar. El ejemplo más reciente nos ha llegado con la trilogía Millennium de Stieg Larsson. Trilogía que se completa dentro de cuatro días con la publicación del tercer libro de la saga y con el que se ha realizado una potente operación de marketing para aumentar su ya exitosa venta, que se refuerza además con el estreno hace unas semanas de la adaptación cinematográfica, Los hombres que no amaban a las mujeres (Niels Arden Oplev, 2009). En relación con este tema, meses atrás nos llegaba Déjame entrar también basada en una obra literaria. El filme, dentro de su adscripción al género de vampiros, y con múltiples lecturas, tocaba también el mismo aspecto que estamos comentando: la representación de esa sociedad que en lo exterior parece absolutamente neutra, tranquila, mientras que por debajo encontramos un mundo oscuro y terrible.
En Déjame entrar, además, la sensación de desasosiego se acrecienta al estar protagonizado por los elementos más jóvenes de esa sociedad. En Los hombres que no amaban a las mujeres, bajo una trama de cine negro, afloran problemas como la corrupción o los malos tratos, dentro de esa sociedad del bienestar que un inmaculado y blanco del paisaje insiste en reforzar.
En fin, está claro que todo no es Bergman y Abba.
Déjame entrar en Encadenados
Los hombres que no amaban a las mujeres en Encadenados




Cuando vi "Los hombres que no amaban a las mujeres" me quedé un poco sorprendido. No me esperaba una violencia física y sexual tan explícita en una película proveniente de la plácida Suecia.
ResponderEliminarDéjame entrar también tiene una fuerte carga de violencia y una lectura sexual fuerte.
ResponderEliminar¿La plácida Suecia? ¿Es que, acaso, no habeis visto el cine del maestro Ingmar Bergman? A que esperais?
ResponderEliminaruna bergmaniana