lunes, 28 de junio de 2010

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Crítica La vida privada de Pippa Lee




Los lados de una historia 1 2 3 4 5
Escribe Ferran Ramírez
La vida privada de Pippa Lee

 
La vida privada de Pippa LeeLa vida privada de Pippa Lee es la adaptación cinematográfica de una de esas novelas que se convierten rápidamente en un fenómeno editorial. Fue Rebecca Miller quien escribió el texto y decidió convertirlo también en su tercera experiencia detrás de las cámaras. Quizás su nombre no sea conocido por el gran público con un primer vistazo, pero si decimos que ella es la hija de Arthur Miller, esposa de Daniel Day-Lewis y una de esas figuras que puede permitirse el lujo de cambiar de registro laboral cuando le plazca, la cosa cambia. Es escritora, pintora, cineasta, fotógrafa, actriz y, sin embargo, es uno de esos rostros desconocidos que quizás nunca llegue a ser apreciado por las masas. Lo que queda claro es que de casta le viene al galgo.

Su nuevo filme es una pieza extrañamente estilizada sobre una mujer aparentemente perfecta, casada con un hombre mayor que ella y rodeada habitualmente de un círculo intelectual que descubre que ese castillo de naipes construido apaciblemente, se le derrumbará repentinamente. Será entonces cuando Pippa Lee sufra un proceso rupturista con su presente y se enzarce en una reverberación de todos los episodios que la han llevado a su estado actual, además de envolverse en una relación pre-menopausica con un muchacho más joven que ella.

Quizás la mayor virtud que se le puede atribuir a la obra es haber reunido un reparto superlativo que incluye a Winona Ryder, Keanu Reeves, Maria Bello, Monica Bellucci, Julianne Moore, Alan Arkin y el desdoblamiento Blake Lively/ Robin Wright como la joven/ madura Pippa Lee. La primera, Gossip girl por excelencia que se defiende mucho mejor que de lo que cabría esperar como la indómita Pippa adolescente; la segunda nos ofrece una composición cerrada, amarga y atenta que podría considerarse como el pilar más robusto que sostiene el filme. Es Wright quien ilumina la vida privada de Rebecca Miller/ Pippa Lee (bien la segunda se puede considerar alter ego de la otra) y brinda una de las interpretaciones más matizadas de su carrera, en parte porque su protagonismo se lo permite, pese a estar arropada por otras estrellas que le podrían haber robado parte de su luz.

La vida privada de Pippa LeeSe trata de una bonita historia acerca de una mujer que, entrados ya los 50, intenta encontrar la manera de recomponer los esquemas de su vida, de todas sus vidas encerradas en una. Este personaje fascinante nunca habla demasiado, nunca se expone ante los demás sino que la exposición se produce de una forma interior a modo de viaje íntimo y apacible. No estamos delante de una película extremadamente interesante. No es un filme que te atrapa irresistiblemente ni es una obra especialmente original ni vanguardista. Tampoco se trata de una de esas obras rigurosamente construidas. Incluso tiene la apariencia de ser un drama de retazos arbitrariamente hilvanados en el que no llegamos a encontrarnos verdaderamente con el aluvión de personajes, todos ellos dignos de atención, por una simple falta de tiempo. Quizás Miller hubiera tenido que dirigir un fresco tragicómico con mayor metraje; quizás demasiados caracteres desfilan ante la cámara; quizás la vida de Pippa Lee no queda perfectamente dibujada. Y sin embargo, no podemos decir que sea un filme fallido.


A no ser que uno sea un exquisito del séptimo arte, La vida privada de Pipa Lee es un filme poético y extraño, bellamente filmado y deliberadamente relajado, que quizás no acaba de encontrar un tono definido en su narración episódica sobre la existencia de la enigmática esposa. Sin embargo, logra que el espectador quiera desvelar su pasado y dejarse envolver por él. Es una especie de sensual esfuerzo que combina la diversión con la tristeza, la juventud con la madurez, el pasado con el presente y el amor racional con el pasión impulsiva. Y es que La vida privada de Pippa Lee es una conjugación constante de contrarios, donde las paradojas de una vida –de cualquier vida- se ven fuertemente acentuadas por la infidelidad, que se opone a la lealtad forjada en base a los años.

La vida privada de Pippa LeePodría haber logrado una mayor fuerza pero es innegable que erige una sátira, certera y cruel, sobre las crisis de la mediana edad y sobre las elecciones que se han tomado durante el paso de una vida. El resultado, pues, merece un tímido aplauso, aunque sea por tratarse de una propuesta poco convencional, por haber reunido a unos actores de excepción y por dejar en el espectador la sensación de querer saber más sobre las vidas privadas que se escrutan en esta historia.

domingo, 27 de junio de 2010

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Cinema Jove (VLC / 4): Happy End

web Cinema Jove
25º Cinema Jove

Festival Internacional de Cine de Valencia




The happy end (con los ojos cerrados), o “tú me das, yo te doy”. Intercambios a gogó1

Por Adolfo Bellido (Valencia)

(1) La película The happy ending, dirigida por
Richard Brooks, se tituló en España
Con los ojos cerrados, una eficaz
forma (ésta última) de decidir los premios
en cualquier concurso para llegar a
un final (acomodaticiamente) feliz.


    – Pues a mi Ciudadano Kane no me mola.
    – No, no es buena. Pero algunos…
    – La he estudiado bastante pero no, no me convence.
    – Claro, en su defensa existen intereses…
    –…Cientos miles./il>
    – En aquella época se hicieron películas mejores.
    – Bastantes.
    – Eso de Orson Welles…


Quienes así hablaban eran varios jóvenes filmotequeros o estudiantes de cualquier cosa relacionada con el cine. Da igual. La conversación cierta tenía lugar a la salida de una de las sesiones de esta edición de Cinema Jove. Eran tres o cuatro jóvenes los que seguían tal apetecible dialogo, que más tarde fue derivando, mientras se perdía hacia el exterior de la calle, por apuestas sobre cuál era la mejor película de Orson Welles. Peor hubiera sido que magnificaran la gloria de autores tan geniales como Ben Stiller, Jud Apatow o elevaran a la categoría de gran comedia a pongamos, por citar una de las últimas aberraciones que nos han llegado últimamente, Sexo en Nueva York 2, como verdadero ejemplo “de lo que no es una buena comedia”.

Quizás me equivocase y estos jóvenes fueron realizadores de algunos de los cortos que se pasaban estos días en el apartado de cortometrajes del certamen. Afortunadamente ninguno de ellos era el engreído Dolan, director de la comentada —en la crónica anterior— cinta canadiense de este Cinema Jove 2010.

Con todo esto llegó el día de los premios, de que el jurado se decidiese; un jurado que, ojo, en su sección de largometrajes no contaba ni con un solo realizador. Y donde, además, el número de actrices se emparentaba con el de actores (dos y dos). El quinto puesto lo cubría un guionista.

Esta bien traer a intérpretes como jurados (más llamativos que los verdaderos creadores del filme) pero uno se pregunta cuáles son sus grandes virtudes para tener esa gran mayoría en un jurado en el que se va a premiar no a un actor sino a una película. Luego nos quejamos del voto popular, del que en ciertas ocasiones otorga el resabido público… Si deben existir, como de otras profesiones relacionadas con el cine, actores/actrices en el jurado pero no hasta el punto de que su peso sea excesivo o preferencial.

Existen más problemas añadidos tanto a nivel general como en este año a la hora de los premios, que por momentos (los problemas) se superponen.

Me centraré en dos:
    • La dificultad que público, productores sepan que es eso de “cinema jove”. Es decir, tal nombre (el genérico del festival) puede encubrir varios hechos, algunos de los cuales haría referencia a la dificultad de saber si se refiere a películas realizadas por jóvenes, a las que impulsen un cine joven (en su escritura) o en su temática (o protagonismos) o en las que abunden cuestiones relacionadas (o interpretadas) con los jóvenes. Cinema Jove comenzó considerando que el nombre del festival se refería a los que presentaban obras en las secciones oficiales, que por tanto deberían tener un determinado límite de edad. Edad que fue aumentando paulatinamente con los años para desaparecer totalmente a partir del pasado año. Es decir a partir de este instante cualquier realizador (aunque tenga 80 años o más) puede competir en el festival. SubmarinoTampoco tienen bula aquellas producciones que sean opera prima. Desde 2009 el festival, en su fase competitiva, no excluye a nadie. Abierto totalmente a edades, tendencias, propuestas, a, en definitiva, la totalidad de las películas filmadas. Tal consideración lleva implícito, incluso, que directores `famosos´, `reconocidos´ u `homenajeados´ por el propio certamen, puedan presentarse a concurso. Es el caso, éste año, de la (interesante) película de Vinterberg, Submarino.

    • Una dificultad, la anteriormente enunciada, que también llega al jurado que debe dilucidar los premios. La salomónica, pero no por ello deja de ser equivocada, decisión de este año es todo un ejemplo. ¿Cómo premiar la mejor película del certamen si es de una persona demasiado `conocida´ dejando a un lado las producciones realizadas por jóvenes, las operas primas lejanas? Películas, la mayoría de ellas, inferiores desde el punto de vista cinematográfica a la de —este caso— Vinterberg pero repleta de buenas intenciones o maneras. Difícil papeleta la que debe resolver el jurado. No es la única. Entre la oferta de operas primas, o primerizas obras, ¿dónde se debe pescar? Está la arriesgada película francesa de Sfar, Gainsbourg. Pero los que consiguieron traer este filme al festival, unidos a los propios programadores del festival, la condenaron sin remedio: no recibiría ningún premio. Está claro que la presentó una distribuidora, reservándose la gala de inauguración para pre-lanzar su película en España. Un gran error que, a pesar de su calidad, haría difícil que fuera premiada. ¿Qué quedaba por pescar? La formalista película húngara, la más que pedante canadiense, la bienintencionada georgiana, la curiosa irlandesa o… la tópica pero (poco) denunciadora polaca. Cuatro de los jurados proceden de centroeuropa. Eso también pesa (dos eran alemanes pero este año a concurso no existía ningún filme alemán. Tampoco español, nacionalidad de otro de los jurados). El premio finalmente recae en la aparente denunciadora (tópica, elemental) producción polaca. Pero para que nadie sufra por Vinterberg, faltaba más, sale un premio de la chistera. Todos contentos. La ceremonia de la confusión seguirá en el próximo certamen si nadie lo remedia.

Queda, en esta edición, un gran perdedor, que con sus equivocaciones es probablemente la película más joven de todas las presentadas: Gainsbourg de Sfar. Que gran error de cálculo. En el juego de cartas no se deben dar pistas al otro jugador si se quiere ganar. En este caso se dieron demasiadas.


Gainsbourg, de J. Sfar




Últimos largometrajes a concurso

Submarino, de Thomas Vinterberg
(Dinamarca, 2010)

SubmarinoUna de hermanos, please...

Vintenberg es junto con Lars von Trier el padre de ese absurdo movimiento llamado Dogma, en el que se enunciaban, más que otra cosa, las leyes de un viejo amateurismo cinematográfico. Unos y otros, cuando les pareció bien, decidieron dinamitar EL invento pergeñado, sin duda, en una noche de efluvios etílicos.

De todas maneras el incongruente movimiento dejó alguna película curiosa tanto de Trier como de Vinterberg. Celebración(Festen, 1998), por ejemplo, en el caso de este último. Un filme que ponía en solfa el sistema familiar a través de una reunión comunitaria.

Submarino, su último filme, realizado después de alguno coqueteos (escasamente convincentes) con un cine más comercial, nos devuelve al buen realizador, totalmente, por fortuna, alejado de los presupuestos dogmáticos.

Nuevamente como en Celebración la familia es el motor del relato. Una familia disfuncional que conduce a la muerte no querida de un niño, supone el prólogo de una obra dura, repleta de sentimiento. Aunque no lo parezca también de sensibilidad

Dos jóvenes (auto)marginados tratan de vencer su sentimiento de culpa. Difícil lo tienen porque el destino se opone a ellos jugándoles malas pasadas. La redención vendrá, o se buscará, en el niño hijo o sobrino en el que ambos hermanos ven, intuyen al hermano muerto. La búsqueda de una nueva oportunidad.

Thomas VinterbergHistorias en paralelo, asimétricas en su simetría, conducen al encuentro casi final de los dos hermanos encerrados (la cárcel actúa también como símbolo), incapaces de comunicarse más que en la lejanía.

Sólido, triste, deambular de dos seres a los que la vida les ha golpeado fuerte pero que, en su marginación, tienen unas normas o si se prefiere una ética dentro del desorden de su existencia.

Trágica, dura, apenas una brizna de esperanza surca este filme que fue sin duda el más brillante de todo el certamen. El que destiló eso que se llama “cine”, ese sentido especial logrado por la conjunción de muchos elementos entre los que se tiene que destacar en este caso (aparte de la realización) la interpretación, la fotografía, así como un excepcional uso de la banda sonora. No es una obra maestra pero es una buena película. Sin duda, la mejor de todas las que se vieron en el festival. Claro, era la película de un director más o menos conocido y reconocido. Para nada un joven que pasaba por allí. El premio era indiscutible, pero…


Paha Perhe / Bad Family, de Aleksi Salmenperä
(Finlandia, 2010)


Paha Perhe ...que sea otra de hermanos, por favor

Nada que ver con Submarino, aunque Dinamarca no está tan lejos de Finlandia. La película de Vinterberg era menos localista en lo cultural que esta obra más propia de ciertas temáticas propias de otras culpas o complejos propios del cine o de la literatura de los países escandinavos. Entre otras las figuras (teatrales) de Ibsen, Strimberg o la (cinematográfica) de Bergman no están alejadas de esta película que habla sobre destrucciones, uniones o descomposiciones familiares.

Incluso el protagonista, un padre autoritario, no está demasiado lejos (ni siquiera en la presencia tanto del intérprete como de la forma de actuar) del bergmaniano Max von Sydow. Aunque eso sí, aquí no demasiado bien maquillado.

Padre autoritario. La muerte de su ex–mujer. La asistencia al sepelio del padre con el hijo que ha criado. También a ese acto se une la hija, desconocida por el resto de la familia, que vivió siempre (desde que era muy pequeña) después de la separación, con su madre.

El encuentro de los hermanos liberan los demonios familiares. El orden impuesto se desmorona. Los hermanos inician una relación de implicaciones incestuosas frente al rigor paterno que trata de impedir tales desmanes que le atemorizan.

Aleksi SalmenperäComo se ve una historia fuerte con la que Bergman podía construir obras maestra como, por citar un caso, consiguió con Cómo un espejo (Säsom i en spegel, 1961). No es el caso de este filme que por momentos parece convertirse, desde su, a veces, desmelenado tono melodramático, en una parodia de las grandes obras del director sueco o de los autores teatrales citados al comienzo.

Cenas familiares, secuestros incomprensibles, huidas a ningún sitio, salidas de tono, chantajes emocionales son los ingredientes de una película que no tiene altura para plantear con seriedad un tema como el que se afronta.

Momentos delirantes se cruzan con otros (no menos afortunados que los anteriores) risibles. Una planificación que busca lo obvio termina de precipitar al abismo a un título tan inicuo como frustrante.


Galerianki / Mall Girls, de Kasia Roslaniec
(Polonia, 2009)

Galerianki Amigos, padres, hermanos… ¿Quién da más?

El primer premio del Certamen fue para este filme. Un premio que le queda largo y ancho. Elemental en sus propuestas a pesar que nos quiera convencer que se realizó como denuncia de una situación (jovencitas, niñas casi, se prostituyen en los grandes almacenes con el fin de tener buenas ropas y complementos), a la que los autores del filme accedieron a través de decenas de entrevistas realizadas en centros de enseñanza.

Buen trabajo, pues, de partida, buenas intenciones… pero una cosa y la otra sólo serán válidos si lo tomado se estructura de acuerdo a un buen guión, que será apostillado por una, al menos, buena dirección. Aunque también podría haberse planteado el filme como un documental. Quizás así la cosa hubiera salido mejor.

No es el caso aquí ni de una cosa, ni de la otra. La película nace sin fuelle desde su inicio al plantearse su topicidad desde el más grandioso de los esquematismos. Jovencita modélica a la que tres compañeras desatadas desean llevar por el mundo de la perdición. De una cosa se pasa a la otra. Sin ruptura de continuidad. Así que nuestros personajes se dan (le dan) a la bebida y a las drogas, mientras buscan jóvenes o menos jóvenes que paguen sus caprichos a base de favores sexuales. Los comercios, las discotecas son buenos sitios de iniciación.

Entre medias, como narrativa paralela, un joven compañero de clase del grupo bebe los aires por la joven desde antes que se contamine. El problema es que en el trío “paseante en galerías comerciales” existe una jovencita que también quiere al joven. Conflictos que también, cómo no, apuntan a otro tipo de relaciones.

Se trata de concentrar en 90 minutos todo tipo de situaciones (hasta algún que otro embarazo). Demasiado para el cuerpo. Sobre todo cuando el filme muestra una curiosa permisividad por parte del algunos padres frente a lo que ocurre (ante el embarazo, una borrachera).

Kasia RoslaniecRealización simplemente correcta que curiosamente da cierto aire de clip a algunas de las escenas (sobre todo las primeras) de las jóvenes en el centro comercial. Por momentos, da la impresión que se van a poner a cantar, a bailar de acuerdo al decorado en el que se encuentran. No estaría mal resolver alguna situación a ritmo de musical. De esa manera el filme al menos respiraría. Tal es su estricto sentido restrictivo que le obliga a convertirse, a costa de lo que sea, en un filme militante, denunciatorio de una situación. Es su pretensión. Lo que ocurre es que la realidad es una cosa. Otra como se cuenta en las películas. En esta, ante lo tópico de las situaciones, el esquematismo de los personajes, no se logra más que, como máximo, un molesto cosquilleo, pero que es fácilmente superable. Tan leve es su carácter testimonial.


Final

Terminó el certamen. Se otorgaron los premios. Nada puedo decir de los cortos presentados. Me limito a comentar los largos, Lo siento, pero mis actividades no dieron para más. Eso sí, la semana que viene, dentro de unos siete días, tal como prometí al comienzo de estas crónicas, volveré a centrarme en CINEMA JOVE. Será para escribir un artículo que pudo incluirse, pero no lo fue, en ese libro que se ha editado sobre los 25 años del festival. Un libro que peca de inconexo, resulta demasiado laudatorio, está repleto de lagunas. Murmullo de letras escritas en forma de revoltijo donde junto a lo justo aparece el trazo rápido, una aparente meticulosidad, olvidos, presencias que pasaban por allí… Pienso que soy, sin ponerme medallas, la persona que mas cosas conoce, sabe de este Certamen, por lo menos de gran parte de él. Nada menos que 18 años fueron los que, después de esa cofundación que llevé a cabo junto a Mario Viché, estuve dentro del certamen encargado sobre todo del apartado escolar, con perdón. De los 25 años de vida de C.J, fueron los 18 primeros. Sólo Paquí Moltó (responsable de, digamos, la producción del certamen) con 19 años me gana. La diferencia es que Paqui ha estado los últimos 19 años. Volveremos, pues, simplemente para dejar constancia de la verdadera historia de CINEMA JOVE al menos en los primeros 18 años de existencia. Como digo será de entre siete-diez días. Atentos al parche.

Paso a los premios. Dejo algunas de las razones por las cuales los jurados premio eso o aquello. Palabras, las que se ponen como justificación, que siempre me han parecido desafortunadas. En los premios se premia lo que se considera lo mejor. Punto. Las razones a veces pueden convertirse en dardos envenenados.



PALMARÉS


Largometrajes

La película Galerianki / Mall Girls, ópera prima de la directora polaca Kasia Roslaniec, se ha alzado con la Luna de Valencia a la Mejor Película

La concesión del premio resultó muy complicada para el Jurado, compuesto por las actrices Hilda Peter (rumana), Ana Álvarez (española), los actores Ivan Fenyo (húngaro), Ingo Schollo (alemán) y el guionista alemán Holger Jäckle. Para salir del impase el jurado decidió conceder una Mención Especial a Submarino, de Thomas Vinterberg.

Scholl aclaro que “Galerianki / Mall Girls recoge una Polonia que no se había visto antes en el cine, una sociedad post comunista en la que niños y mayores se hallan perdidos. La película refleja la insatisfacción actual entre la juventud, donde pesa más el placer inmediato (prostituirse) a cambio de dinero, que los objetos materiales”, mientras que la actriz Hilda Peter destacó la dureza del filme, que plasma “una situación que no sólo afecta a este país, sino que es una realidad contemporánea extendida”.


Cortometrajes

Primer premio, Luna de Valencia, para Rumbo a peor, de Álex Brendemühl, actor protagonista de Las horas del día (Jaime Rosales, 2003) y Las dos vidas de Andrés Rabadán (Ventura Durall, 2009), y que se estrena como director con este trabajo.

El Jurado, integrado por el crítico checo Michal Prochazka, la directora, actriz y guionista española Ángeles Maeso y la directora italiana Stella Di Tocco, ha elegido este corto “por la originalidad con la que ha plasmado lo absurdo de la existencia humana, mostrando la realidad cotidiana a través de un delicado humor negro, lleno de reminiscencias del cine mudo”.

Hunger, de la sueca Carolina Hellsgard ha sido merecedor del Premio Especial del Jurado.

Finalmente, el filme de animación de Yumi Jung, Dust Kid, ha recibido una mención especial pues “su poética y su sencillo estilo de animación transforma una situación banal, como limpiar la casa, en una potente e intensa historia sobre la soledad de una mujer”.

El Premio Sonofilm a la mejor dirección de un corto español ha sido para el filme de animación Paciencia de la memoria, de Vuk Jevremovic, “por su personal y arriesgado trabajo al evocar la memoria de una ciudad como Dresde, por medio de una animación inusual y muy expresiva”.

El Premio Pecera Estudio fue para el cortometraje español con mejor sonido Les bessones del Carrer de Ponent / Las gemelas de la Calle Poniente, de Marc Riba y Ana Solanas, ya que “sólo con el sonido es capaz de conseguir una atmósfera claustrofóbica y aterradora”.

Finalmente, el Premio Internacional Canal + al mejor cortometraje, que implica la compra de los derechos para su emisión en Europa, ha recaído en Madagascar, carnet de voyage / Madagascar, carnet de viaje, de Bastien Dubois.


IX Proyecto Corto

El jurado compuesto por Joana Chilet (TVV), Guadalupe Arensburg (Canal +) y David Rodríguez (Pecera Estudio), ha decidido otorgar por unanimidad el IX Premio Proyecto Cinema Jove al guión de Nadie tiene la culpa, de la productora Producciones Africanaun. La cinta será dirigida por Esteban Crespo, realizador de Lala (2009) nominado a los Premios Goya, Amar (2006), Fin (2005) y Siempre quise trabajar en una fábrica (2004).


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Crítica de Tenías que ser tú

Vigencia de los sueños 1 2 3 4 5
Escribe Carlos Losada

Tenías que ser tú
La reflexión sobre esta película de Anand Tucker debería ser algo más contundente: “La vigencia de la fábrica de sueños”. Vamos, al viejo estilo de Hollywood; aunque para los actores que acompañan, y hacen posible este film, es suficientemente válida esa vigencia de los sueños que todos, de alguna manera, solemos alimentar todos los días, y no pocas noches. Vayamos por partes.

Tenías que ser túPartiendo de una leyenda irlandesa, que dicen se remonta al siglo V de nuestra era, los guionistas Deborah Kaplan y Harry Elfont entretejen unas aventuras para que la protagonista, Anna –que incorpora con desigual acierto Amy Adams- deba declararse para pedir en matrimonio al hombre al que dice amar en las 24 horas de que dispone el día 29 de febrero –ya, todos los días tienen 24 horas; pero el del 29 de febrero ocurre cada 4 años, claro; de ahí la que podíamos llamar “sutileza” de la leyenda, a la que se debe dar cumplimiento, pues sino no tendríamos la cinta que comentamos.

Como su avión se retrasa, llega a un pueblo perdido de la Irlanda profunda, lejos del Dublín donde está su novio Jeremy –correcto Adam Scott- y ahí comienzan sus aventuras, porque no le queda más remedio que pedir ayuda a Declan –un muy entonado, convincente y encantador Matthew Goode, recuérdese su excelente incorporación de Gerald Brennan en Al sur de Granada (2003, Fernando Colomo)- al pedirle ayuda y enfrentarse a su socarronería, conocimiento y profundo sentido del humor.

Uno no puede por menos de acordarse de La taberna del irlandés, un John Ford en estado puro, con la ironía y el talento derrochados a manos llenas; pero, por favor, que la comparación no sea más que una sugerencia, y en última instancia una llamada para ver de nuevo la película de John Ford.

Tenías que ser túTenías que ser tú está llena de buenas intenciones, de intentos de hacer de las “desgracias” que le pasan a Anna una muestra de las debilidades humanas con el fin puesto en ese amor que a veces no quiere dar la cara. Sirvan de ejemplo los avatares con el coche de Declan camino de Dublín, esas vacas en medio del camino, y esa bosta de vaca en sus zapatos de marca; y la subida al castillo, mejor la bajada. Aquí hay que decir que ambas secuencias tienen gracia –y hasta están bien planteadas-, pero Amy Adams no parece la adecuada, porque sus mohines no son convincentes, en contraste, como ya dijimos, con el buen hacer y la presencia de Matthew Goode.

Por supuesto, la fábrica dice que los sueños deben cumplirse, y cuando llegan a Dublín, cruzando la isla Esmeralda, luego del percance en la casa de huéspedes, tal vez lo más divertido, las expectativas se cumplen. Y al novio que debía declararse, un cirujano con éxito, muy pagado de sí mismo, no se entera de nada, y todo se decanta por las aventuras fortuitas que ha deparado la fortuna de aviones retrasados, vacas en los caminos, castillos imposibles, para concluir en brazos de quien no podía esperárselo. Y como Anna le cuenta a Declan la leyenda irlandesa, provocando su sorna, el final es el adecuado, y que ofrecen los sueños vigentes para cumplirse: nada puede, ni debe, superar al amor.

Qué lejos quedan John Ford y su “taberna”, así como las mejores intenciones de la hollywoodense fábrica de sueños: falta química entre los protagonistas, aunque ellos intenten disimularlo, a Goode no le cuesta nada; y cierta falta de experiencia en la muestra de imágenes que conforman Tenías que ser tú, pues Anand Tucker se limita a filmar, sobre todo, algunas cursis puestas de sol, como si fueran la consumación de los sueños, y poner énfasis en la siempre absorbente coyuntura del amor. ¿Y dónde están las imágenes originales y sugerentes de la Irlanda profunda y sus gentes, del resabio de los lugareños y de las cualidades de un paisaje, natural y humano, que parece no acabamos de vislumbrar? Esas son pocas pinceladas, que quieren estar bien hilvanadas y se quedan en desgarros no demasiado convincentes.

Tenías que ser túAl menos, nos entretuvimos durante la proyección, porque al tiempo de ver sus defectos intuíamos sus lejanas cualidades, que algunas tiene, como ya hicimos notar. Sin embargo, debemos pedir más, sobre todo cuando director, productores y actores pretenden proclamar la eficaz vigencia de la fábrica de sueños. El cine, a veces, aunque no con la contundencia requerida –en esta ocasión es evidente-, sí puede hacernos reflexionar realmente sobre la vigencia que los sueños pueden tener en nuestra vida, y hasta decirnos para qué nos sirven. Vayan a verla y podrán comprobarlo.


viernes, 25 de junio de 2010

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Cinema Jove (VLC / 3): En lucha

web Cinema Jove
25º Cinema Jove

Festival Internacional de Cine de Valencia




...en lucha contra...

Por Adolfo Bellido (Valencia)


Cae en mis manos un artículo de la joven profesora, pero antigua conocida, Maria Lozano. Publica semanalmente una columna en uno de los periódicos gratuitos. Sus comentarios no tienen desperdicio. Al que me refiero se publica el viernes 25 de junio, día anteúltimo de Cinema Jove. Se titula Dime lo que censuras. En general, sus palabras, hacen referencia a la exposición de fotos (aún colea ese asunto) censurada en el MUVIM valenciano (www.muvim.es), sin duda por un demócrata de toda la vida. Quiero, de ese artículo, citar sus últimas (acertadísimas) líneas: “[…] cualquiera que sepa algo de arte sabe que la neutralidad no existe ni en una exposición de sellos”.

Pues bien, eso mismo ocurre cuando escribimos de lo que sea. Detrás (al lado o delante) de nuestras palabras no existe neutralidad. Somos seres pensantes, con una determinada ideología lo que nos conduce a un compromiso o a la total pasividad, que a veces supone el cruzarse de hombros con el que se traga lo incomible.

Jurado Largometrajes: Hilda Peter, Holger Jäckle, Ivan Fenyo, Ina Wisse, Ana ÁlvarezEs claro, que cuando escribo sobre cine no solamente me dedico a hablar de cine. El cine no es un espíritu puro que aletea por las alturas. Las películas son el testimonio de alguien sobre sí mismo, sobre el mundo. Igual que los festivales. Igual que lo que escribimos. También ocurre lo mismo en los certámenes de cine: se lleva a cabo desde determinados planteamientos a los que se llega partiendo de unos claro objetivos. El consensuar un determinado ciclo, escribir un libro sobre tal o cual apartado del certamen, el homenajear a un determinado realizador o la misma especialización del certamen descarta cualquier neutralidad. Las formas en este caso también señalan el fondo.

Cinema Jove nació como encuentro escolar, siguiendo (sin perder, pero relegándolo desde hace tiempo a un plano inferior) luego pasó a convertirse en una sección del Certamen. Naturalmente la grandeza, poderío de las otras sesiones se terminó comiendo al progenitor. Se entiende que desde fuera del Certamen no se de importancia al apartado de los más jóvenes, pero lo que es difícil de comprender es que desde dentro no se trate de echar una mano, o propiciar un reconocimiento más amplio, al encuentro audiovisual de jóvenes. Como muestra dos ejemplos:
    • En la gala de inauguración (su oficial punto de salida) del certamen subieron al escenario los diferentes jurados oficiales. A todos ellos se les entregó un recuerdo por su presencia en el festival. Pero, curiosamente, el jurado oficial del encuentro audiovisual ni fue nombrado, ni presentado, ni obsequiado en tal gala. Es como si ese apartado ni siquiera existiera. La misma mañana de esta inauguración de forma sencilla se había llevado a cabo el inicio del encuentro, digamos por seguir la más clara denominación antigua, escolar.

    • En el boletín diario, que publica el festival del miércoles 23 de junio, se podía leer una columna (la única dedicada a este apartado a lo largo de toda la semana) en la que se hacía mención a la ceremonia de clausura del encuentro. También se nombraban (mezclando los concedidos en las diferentes categoría en un inconexo batiburrillo) los premios otorgados. El artículo semejaba a una alargada y fría nota de prensa de la que poco se podía extraer sobre como había sido el encuentro. La sorpresa saltaba al avispado lector en el último párrafo. Se decía lo siguiente: que en “este 2010 [el encuentro] cumple CUATRO AÑOS [que lleva] ya otorgando premios…”. Jurado Cortometrajes: Ángeles Maeso, Michal Prochazka, Stella di Tocco
    O sea que el encuentro audiovisual de jóvenes (según el diario oficial) sólo tiene cuatro años de existencia. ¿Una broma? ¿No quedamos que C.J. cumple 25 años? Si las cuentas no nos traicionan gracias a ese encuentro (inicio del certamen) puede alardearse de tales años de existencia.

Naturalmente, como digo, si desde dentro no se potencia este apartado, ya me dirán como se va a promocionar desde fuera, si ni siquiera es seguido por la prensa local. Las notas que han aparecido sobre C.J. (centrémonos por ejemplo en diarios como El País o Levante, que se supone aplauden las más importantes iniciativas culturales) son nulas o mínimas. Curiosamente, los días de celebración del Certamen podían leerse sendas noticias sobre la Mostra de Valencia (web, que se celebrará en octubre) o sobre el inmediato festival de Cine de Alfas del Pi (web). Sin comentario.

Jurado del Encuentro Audiovisual de Jóvenes: Antonio Curado, María Penela, Desamparados Rodrigo, Aurea Ortiz, Carmen Buro






Films sobre la familia, leit motiv de una programación

El certamen sin una clara especialización —desde el pasado año suprimió la limitación de edad de los participantes a las Secciones Oficiales—, parece concentrar sus esfuerzos en presentar películas que se centren sobre el tema familiar. Salvo, error u omisión, dos títulos de la S.O. de largometrajes (se presentaban 9) no se centraban (en uno de ambos, Gainsbourg, no obstante, sí aparecía aunque fuera de forma tangencial) en el tema familiar. En todos los demás era la temática dominante. Bajo distintas formas pero siempre como dominante de la historia contada. En varios filmes, además, los personajes eran niños, adolescentes o jóvenes como si esas películas quisieran llevar el slogan joven a lo largo de su desarrollo.

Thomas VinterbergLa dificultad de un festival como éste en lo que se refiere a los largometrajes (en los cortos es otra cosa) estriba en la mezcla bastante heterogénea entre los diferentes autores. Por un lado ganadores de premios en anteriores ediciones en la sección de cortometrajes, por el otro algún director conocido de ediciones anteriores sin olvidar la presencia, bastante discutible, de realizadores con una obra reconocida. Naturalmente, en estos caso, la calidad de su obra es muy superior (en cuanto acabado) a cualquiera de las otras presentada. En este sentido este año habrá que referirse a Submarino de Vintenberg, un viejo conocido del festival, cada día más alejado de aquella poco sería propuesta dogmática.


Padres, madres e hijos

Comentemos dos títulos que tratan sobre el tema enunciado como son el irlandés Eamon y el canadiense J’ai tué ma mére

Eamon, de Margaret Corkery
(Irlanda, 2009)

EamonFamilia disfuncional

Una opera prima. Se trata de la obra de una realizadora irlandesa. Como mínimo curiosa. Su problema consiste en la falta de concreción, el (casi) carácter amateurista de algunas resoluciones, que no potencia el (sin) sentido de unos personajes infantiles que no saben lo que quieren. Si alguien dijo que Two lovers planteaba las relaciones de unos jóvenes, que viven sus relaciones de forma infantil (algo demasiado común, por otra parte, en los inmaduros personajes retratados en el cine norteamericano), debería ver esta película para comprobar, como se cumple aquí, la terrible realidad de tal afirmación.

El filme narra las relaciones (extrañas) de un matrimonio y del hijo hiperactivo, pero que a la larga resulta (casi) más adulto que los padres, dentro de su proceso de asentamiento en la vida. Dos jóvenes adultos inmaduros que se mueven por impulsos, sin razones. Que se dejan llevar por las situaciones, sin importarles para nada el hijo que les contempla sin entender (ni entenderles) demasiado lo que le dan o le niegan. Una narración a veces que tiende demasiado a lo sorpresivo (el galán de la playa) con lo que se consigue una (relativa) comicidad en las situaciones, pero nunca un enriquecimiento de lo que contemplamos. Es la razón del desequilibrio del filme que no se sabe, con frecuencia, lo que pretende. Finalmente queda como una crónica de unos personajes observados desde la lejanía

Margaret CorkerySimpática, ocurrente, pobretona en estilo, se deja ver sin demasiado esfuerzo. Los temas quedan esbozados, más que tratados a lo largo del desarrollo como la edípica unión del niño. O más bien como la forma en que tal adoración termina rompiéndose.

El final es lo mejor del filme. Lo que antecede está claramente subrayado por los elementos, la planificación presentada, pero los planos con los que se cierra deciden ser fieles a la sorpresa de algunos instantes anteriores. En ese cierre el niño decide buscarse unos nuevos (sorprendidos) padres. Le resulta mejor que le conozcan como pecoso que por su nombre (el del título del filme).

Para el recuerdo una secuencia dolorosa (aunque sea narrada sin demasiada carga emocional): el niño es echado por los padres fuera de un bar perdido en la nada para que no vean como se emborrachan.


J’ai tué ma mére, de Xavier Dolan
(Canadá, 2009)

J´ai tué máaméreCinefilia a gogó

Xavier Dolan tiene 21 años. Se cree (o le han convertido en) un (niño) prodigio. Su película está influida por (en la composición, el tono) la pintura moderna (se cita entre otros a Pollock). También por numerosas películas especialmente por el cine renovador (por decir algo) de los grandes realizadores de la nouvelle vague. Se presentó en Cannes, en el apartado de jóvenes, como no, para recibir por su (falsa) modernidad algunos premios: no es para menos al tratarse de un filme con aroma francés por los cuatro costados.

¿De qué va la película? De una madre y un hijo. De su amor y de su odio. Enfrentamientos, discusiones entre ellos. Palabra altas. Reconciliaciones. Para que al final se tienda a la búsqueda o el encuentro del Rosebud de turno: el lugar idílico donde se fue feliz… en la infancia.

Atendamos a otras cosas. En un momento del filme el protagonista, en clase, indica a su profesora que su madre ha muerto. Al final, el chico (o no tan chico) protagonista, se escapa del internado, donde se le ha recluido, en busca del mar o de su personal felicidad (al menos en el recuerdo). ¿Les recuerdan a algo estos mimbres?

Xavier DolanPues sí claro, es imposible no aludir (aunque la edad del joven no sea de la Antoine Doiniel) al Truffaut de Los 400 golpes en este pretendido (o no) homenaje. Por otra parte el filme desde el punto narrativo no sigue para nada a tal realizador, en ese sentido al que parece encomendarse es a Godard. ¿En qué? En las (aparentes) rupturas narrativas, en la forma de planificar las conversaciones, en los elementos con los que rompe o pasa de unas secuencias a otras. Y como en Godard un aluvión de citas sobre artistas e incluso frases de escritores famosos. Intenta ser un cine a lo Godard pero en vez de grandeza, de originalidad, innovación existe vulgaridad y (a raudales) pedantería. Para remate juega con los textos escritos, o cartas recibidas, impresas en pantalla (otro guiño claramente godariano).

Lo más sorprendente (entre un sinfín de sorpresas) está la ruptura, del punto de vista narrativo. Lo lleva a cabo el director cuando le conviene, en nombre de lo que desea comunicar al espectador (sin duda fácilmente transmitido por otros medios) pero con una falta total de sentido dentro del hilo narrativo.

Incongruente, fallida gustará a aquellos que creen que este filme viejo y torpe es moderno y brillante.

Xavier Dolan intenta (de mala manera) dar vida al personaje principal, que se supone aún no tiene 18 años. Algo tan difícil de creer, como su genialidad. Con su juventud tiene aún demasiadas cosas que aprender.


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jueves, 24 de junio de 2010

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Crítica de Vincere




Retrato del fascismo 1 2 3 4 5
Escribe Luis Tormo

Vincere
El estreno en nuestro país de Vincere nos devuelve a la actualidad a uno de los autores con una trayectoria más coherente y personal del cine italiano. Su obra se ha ido estrenando en nuestro país de manera intermitente dependiendo de las diversas situaciones coyunturales, desde los filmes prohibidos por la censura hasta sus éxitos de crítica y público que ayudaron a su difusión (Marcha triunfal, El diablo en el cuerpo) y que conviven con largos periodos donde sus películas no llegan a la pantalla grande, se estrenan tardíamente o transitan directamente por los diferentes formatos domésticos.

El análisis de la situación social y la crítica a la realidad que lo rodea es la base sobre la que se sostiene la estructura de una filmografía que estudia las relaciones del poder y el papel de la burguesía como clase dominante, relaciones de poder que pone de relieve las consecuencias que el ejercicio de ese poder supone para el individuo. Para Bellocchio ese poder se encarna en el ejército, la iglesia, las estructuras y el aparato del estado o las clases dominantes, en un conjunto que proporciona la clave para comprender la sociedad de ese momento.

Esta búsqueda de las causas y razones que explican el devenir de una sociedad, de un país, ha llevado a que el director italiano se acercará en momentos puntuales al filme histórico como modelo fílmico para su propósito expositivo. En este sentido Vincere entronca con la última película que hemos visto del director italiano, Bueno días, noche (2003), un filme centrado en el secuestro y asesinato de Aldo Moro, pues ambas suponen una mirada a dos figuras del pasado siglo cuya influencia tuvo un peso enorme en el devenir político e histórico de ese país. Sin embargo, Bellocchio entiende el acercamiento a la historia de un modo amplio, donde ficción y realidad se entremezclan para formar un todo que permite diferentes lecturas y niveles de comprensión. Así, mientras en Buenos días, noche, el personaje de Aldo Moro se nos mostraba cercano y accesible, en Vincere lo que nos muestra es el concepto, la idealización, es decir, no tanto la persona sino el personaje.

Vincere tiene su origen en la relación que Mussolini mantuvo con Ida Dalser, una mujer que conoció cuando era militante socialista, con la que mantuvo una intensa relación y de la que tuvo un hijo. Una vez el dictador se casó con su esposa oficial, Dalser pasó al olvido y aunque siempre reivindicó que era la primera esposa de Mussolini, nunca se encontró la documentación que certificará tal hecho. Finalmente, madre e hijo terminaron encerrados en psiquiátricos para silenciar su reivindicación, encargándose el régimen de borrar todo testimonio o huella de tal relación. De esa reclusión ya no saldrían con vida. Si las consecuencias del poder es un tema común en su filmografía, la psiquiatría es un recurso que también aparece con cierta frecuencia en su cine y hay que recordar su colaboración con el psiquiatra Máximo Fagioli que a finales de los 70 ejerció de asesor en varios filmes del director.

VincereCon más o menos visos de realidad el filme se acerca a la tragedia de esta mujer y su hijo, convertidos en la metáfora del abandono del pueblo por parte de los salvadores de la patria una vez que sus propósitos se han cumplido. Dalser, interpretada en el filme por una excelente Giovanna Mezzogiorno, mantiene una serie de encuentros con el Mussolini joven, revolucionario y socialista, y que Bellocchio relaciona con la pura atracción sexual, casi animal. La joven asistirá al proceso de transformación política de ese hombre adscrito al movimiento socialista y que debido a los acontecimientos que sacuden al país va encarnando el ideario totalitario. La debilidad de la monarquía ante la compleja situación que adquirió el mapa político y que terminó desembocando en la I Guerra Mundial, que a la postre se convirtió en el caldo de cultivo donde germinó este proceso. Pero el filme de Bellocchio no recrea los acontecimientos, la película se centra en el devenir personal de la amante y el apunte histórico viene situado por la inclusión de títulos con fechas y lugares, los noticiarios de la época y las imágenes de diversos filmes del momento. La mezcla de datos, ficción, fragmentos de películas (de Chaplin, Blasetti, Eisenstein) y noticiarios conforman un puzzle que intenta reconstruir ese momento histórico.

Como hemos apuntado al principio de este comentario, el director de La balia abandona a mitad de filme la representación actoral de Mussolini para convertirlo en un icono. A partir de ese instante, la presencia de Mussolini se limita a su aparición en las imágenes de los documentales o en su reproducción en la fría iconografía artística (cuadros, estatuas) propia de los regímenes totalitarios. La imposibilidad de aprehenderlo físicamente por parte de Isa Adler, la falta de comprensión de esa transformación y la identificación del hombre y el Estado, implica la perdida de la razón fomentada por las extensiones de un poder que aniquila a todo aquel que no le acompaña (funcionarios, agentes, médicos y monjas del manicomio). Es por ello, que en esta segunda parte de la película, las imágenes en blanco y negro de filmes y documentales, se convierten en protagonistas. La desaparición física de Mussolini sirve para convertir el personaje en mito, terrible mito, y muestra las consecuencias de la glorificación del dictador. La angustia, el miedo y la incomprensión que sufre la mujer y su hijo se hace más patente con esta forma de narración no realista pues el filme va conformando escenas que se asemejan a horrendas pesadillas. El carácter no realista del filme le permite a Bellocchio desarrollar una serie de escenas que implican una segunda lectura fílmica como es la secuencia en que Mussolini herido recibe la visita del rey en el hospital. A partir de este hecho vemos como sobre el techo de la estancia aparecen las imágenes de un Jesucristo doloroso, estableciendo un nexo de unión entre el calvario de Cristo, proyectado en la parte superior, y el sufrimiento del hombre herido en la cama.

Este tono se acrecienta con una puesta en escena que alude directamente a la tramoya operística (coro de personajes, decorados, subrayado musical) y que termina cerrando el círculo de un relato trágico pues en cierto modo los elementos expositivos que encontramos en la ópera se adecuan perfectamente a Vincere: tragedia, amor desgarrado, pasión, traición, justicia, poder, violencia, etc.

VincereY ya por último no podemos dejar de anotar que esta mirada hacia el pasado no sólo está analizando ese pasado sino que esconde una llamada de atención hacia el peligro que supone la acumulación de poder en manos de una persona, la capacidad de manipulación de las imágenes y la equiparación del político de turno con el estado. Estos días precisamente se está hablando en Italia de la aprobación por parte del Senado de la llamada ley mordaza de Berlusconi. En una de las escenas más significativas del filme, uno de los médicos encargados de la custodia de Ida Dalser le aconseja que es el momento de quedarse quietos, de “ser grandes actores”.

Vincere es precisamente un grito, una llamada a la acción, una muestra de lo que sucede cuando una sociedad es incapaz de reaccionar contra los totalitarismos. En este filme el acento no se pone tanto en la certeza de la historia de Dalser, es decir, que todo sea cierto o fruto de una obsesión, sino en las trágicas consecuencias que sufre una persona y su hijo, que representan a un colectivo, a un pueblo.


miércoles, 23 de junio de 2010

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Cinema Jove (VLC / 2): ¡Existe!

web Cinema Jove
25º Cinema Jove

Festival Internacional de Cine de Valencia




...a pesar de todo, existe

Por Adolfo Bellido (Valencia)


Miro, remito, con asombro los periódicos del día. Tanto los de aquí como los publicados en Madrid (pero con “incrustación” autonómica). Nada sobre Cinema Jove. Acaso unas pequeñas líneas. A lo máximo sobre la actriz (eso vende algo más entre otras cosas porque aquí, en Valencia, va a interpretar uno de los personajes —la mala, malísima— según comenta ella misma de El capitán Trueno (ese proyecto anunciado hace más de dos años y que por fin parece va a comenzar a andar el próximo mes, rodándose en 3D bajo la batuta directora de Antonio Hernández), que recibió la luna de Valencia, ese premio de futuro de cine. O sea, quien supuestamente mañana será grande, pero que actualmente es sólo una esperanza. Menos da…

¿Por qué los diarios, las televisiones, los medios pasan de Cinema Jove? No es de ahora, siempre han pasado de eventos culturales desarrollados en la ciudad. Lo cual es un contrasentido. No hacer patria. Deporte bastante propio de esta ciudad. Acudan a Huesca verán lo que significa echar el resto por su certamen de cine. Y no vean Málaga, Valladolid… No quiero hacer comparaciones, pero en varias ciudades donde se organizan festivales, digamos, de una categoría equivalente a Cinema Jove (incluso bastante inferiores) el apoyo mediático es grande. Aquí mínimo o inexistente. Lo fue cuando la Mostra (pequeño, pequeño) tuvo sus días de gloria. Lo tuvo Cinema Jove cuando no llegaba a la categoría actual. Pero ahora, a pesar de la estupenda labor del gabinete de prensa, el silencio parece, al menos en estos primeros días, haberse convertido en una especie de ley general no pactada.

Uno, la verdad, prefería que se hablara en extensión del festival aunque se emplearan instrumentos cortantes para realizar una innecesaria autopsia. Un importante crítico catalán me comentaba (en una de las primeras Mostras) que no entendía a los periodistas de aquí, pues sus comentarios críticos (sobre unos excelentes ciclos de aquel certamen), cuando se producían eran para arremeter contra el certamen. No, no lo defendían, ni veían sus virtudes. Sus artículos se planteaban como un ajuste de cuentas cuya intención parecía ser hundir el Festival. Maravillosa forma de intentar publicitar, dar sentido, ayudar a conocer unos importantes eventos culturales. ¿O los únicos que deben seguirse son los otros, o sea aquellos deportivos, fastuosos a mayor gloria, que no honor, de ciertas entidades o políticos preocupados solo por dar circo al pueblo a costa del dinero de los contribuyentes? Circo, por lo demás, caro, sólo abierto a los potentados.

Sí todo esto podemos decir de las secciones fuertes de Cinema Jove, ya me dirán que se dirá, incluso en los propios mentideros de los asistentes al (o de las publicaciones del) festival, del encuentro audiovisual de jóvenes. Eso ni existe. Lo cuál es lamentable teniendo en cuenta que tal encuentro posee la paternidad de este certamen. Pero, nada, lo mejor es actualmente esconder, recluir en una sala que no tiene más actividades que esos tres días escolares, a los participantes de ese apartado. Que no se hagan notar demasiado (parece ser la idea), pueden resultar incómodos por bulliciosos. Eso en tiempos agitados de actos deportivos súper hasta puede ser peligroso. Si los jóvenes de unos 40 años no son demasiado de fiar, no digamos los que tienen más o menos 17. Cómo está el patio.

Como una contradicción sobre el aislamiento de niños o jóvenes, este año a la Sección Oficial parece que le ha dado (¿por su cartel de jove como reclamo?) por presentar películas en los que niños, adolescentes o jóvenes ocupen un lugar principal en dicha sección. Es el caso, entre otras películas (de las 9 de esa sección) que se han visto o se verán, de la canadiense Yo he matado a mi madre, la finlandesa Panha perher, la georgiana Street Days, la irlandesa Eamon o la polaca Galerianki. ¿Confundirán estos directores el festival Cinema Jove con sus propuestas, de más o menos calidad, de historia de niños o jóvenes? ¿Es que quizás el título definitorio, genérico del certamen puede resultar despistante? Sobre eso hablaremos otro día. De momento vamos a centrarnos brevemente en las películas vistas hasta este momento en la Sección Oficial


Quchis Dgeebi / Sreett Days, de Levan Koguashvill
(Georgia, 2010)

Quchis DgeebiEl buen “drogata”

Uno de sus grandes misiones/logros del cine es el de ser una ventana abierta al mundo, una forma de ver otros lugares, otras culturas, contemplar las distintas formas de convivir de sociedades alejadas de la nuestra, pero que, visto lo visto, resulta que no son tan diferentes.

La visión, en este filme de la desconocida Georgia ofrece una especie de dibujo deformado de la vida allí o en cualquier otro país. Inmadurez de los adultos, violencia escolar, familias desarraigadas, codicia, paro, corrupción, drogadicción… Unos personajes desocupados, sin más razón que situarse frente a un colegio para conversas sobre la droga, cómo comprarla y venderla, son el centro de una acción en la que se mezcla el drama con el sainete. Cualquier cosa puede ocurrir a esos desgraciados seres en su intento de llegar al día siguiente o a los policías de opereta que les están persiguiendo. Como añadidura, de tal entramado, asistimos a la historia de dos amigos que fueron compañeros del mismo colegio. Uno, sin saber la razón, se ha convertido en el receptor-emisor de la droga, el otro es, nada menos, un ministro. Ambos tienen dos hijos en el mismo colegio donde ellos estudiaron. El del primero es pequeño, el del segundo un joven crecidito. El encuentro de todos esos caminos se cruzan o entrecruzan en el centro escolar formado por profesores (dibujados con rasgos satíricos) que van desde la intransigente y dictatorial directora hasta el alocado encargado de la actividad teatral.

Acciones diversas señalan la acción. Los diferentes personajes se relacionan, dando vueltas y revueltas en busca de sus fines. El drama se produce cuando el drogadicto protagonista debe convertirse en un juguete en manos de la policía, que desea coger “in-fraganti” al hijo del ministro, para lo cual el personaje es utilizado. Del humor (secuestro de una niña) al drama (una doble muerte), pasando por el trazo de brocha gorda o la sátira de determinados actos (el cumpleaños del ministro), la película se muestra tan irregular como curiosa, a la que, en definitiva, le cuesta, como a muchas otras, acabar. Así el plano que se da por final (el suicidio fuera de campo del protagonista) da paso a otros que nada aportan al relato. Más bien terminan por confundirlo, espesarlo.

Levan KoguashvillEl director, autor de varios cortos, debuta con este filme. Estudió cine en Rusia y en EE.UU. Se nota esta segunda faceta al menos en la construcción de un guión donde pequeños objetos u elementos aparentemente anecdóticos, que aparecen en un momento, casi de refilón, sirven como elementos recurrentes para que el relato avance o conduzcan al desenlace: las características —pero necesarias— trampas de guión. Ejemplar, en ese aspecto, es por ejemplo, la pistola que ha quitado el hijo del ministro a su padre y que se convertirá en una especie de leit motiv a lo largo del relato.

Adolece de fallos varios, de situaciones mal hilvanadas pero en conjunto se trata de un filme tan curioso como válido.


Apafold / Father´s Acre, de Viktor Oszkär Nagy
(Hungría, 2009)

ApafoldConflictos paterno-filiales

Se dice que la película tiene alguna influencia de Pozos de ambición (o se intenta homenajear al director de tal filme). También que en éste título, primer largometraje de Viktor O. Nagy, al parecer su trabajo final de carrera en la escuela de cine de Budapest, se intenta emular la (tan excelente como desconocida en España) obra de Bela Tarr. Tales afirmaciones, una y otra no pueden ser consideradas sino como exageraciones o bromas pesadas. Sí, si se quiere, existen ecos (lejanos) de la película americana en la forma de retratar el campo pero sin pozos petrolíferos. Por su parte la referencia al director húngaro sólo estaría en la presencia de algún actor.

Película lenta, bastante difícil de digerir incluso desde su punto de partida: la vuelta a casa de un presidiario después de varios años de ausencia y que en esa llegada trata de convencer a su hijo de la necesidad de trabajar el campo que ha comprado. Lo absurdo del relato estriba en la ausencia o eliminación de unos personajes que aparecen o desaparecen sin más motivación que la de servirse de ellos el director para que la narración avance o, como mínimo, sirva para emponzoñar las relaciones de los dos protagonistas principales intentando dar un giro o una solvencia al relato de la que carece, Para empezar sirva una muestra: ¿como, con quién, ha vivido el hijo ante la ausencia del padre durante todos esos años? Joven cuya soledad aparece como imposible para su personal supervivencia.

Relato de enfrentamiento de caracteres, de luchas por tener/adquirir poder, dominar al otro, Intento, por otra parte de acercamiento, difícil, entre dos seres incapaces de comprenderse al no ser dados al diálogo. Ni siquiera como forma de dar la vuelta a una situación. Dos actitudes dadas por la negativa del hijo a toda propuesta del padre o la imposición absoluta de éste a los deseos de aquel.

Viktor Oszcär NagyDos seres, poco más, deambulan por la pantalla, a lo largo de un relato parsimonioso, con demasiada calma, que progresa escasamente cuyo sentido debe buscarse en ese campo improductivo que desea transformarse en productivo una vez sea convenientemente delimitado, cercado. Símbolos que acrecientan el significado, desde un planteamiento claustrofóbico, en un paisaje desolado en el que se intenta crear vida.

Una planificación cuidada, una iluminación demasiado (re)forzada en los interiores, un predominio del rostro de los actores (con querencia a los primeros planos) conforman una película con visos de inoperancia pero, en definitiva, inútil en gran parte..


El fruto, de Miguel Baratta y Patricio Pomares
(Argentina, 2010)

El frutoCorto alargado

Dura este filme, de corte documental, poco más de una hora pero tal brevedad se hace eterna. Si en La noche se mueve se dice que en el cine de Rohmer se escucha cómo crece la hierba, aquí ni eso. Aún al final comprobamos que no ha despuntado.

El filme no cuenta casi nada en el lento caminar de un hombre mayor que transita, durante tiempo, por el campo con el fin de encontrar a una especie de santera para que le devuelva (suponemos) la salud. Como ofrenda lleva un árbol que ha desgajado de su tierra. Que cuida para que llegue vivo a su nuevo destino. Para que allí crezca.

Aquí, como en el anterior filme húngaro que se ha comentado, se ha hablado de influencias. Ya se sabe que la mayoría de ellas son vanas quimeras. Pretensiones con pocos visos de realidad. En este caso se cita al director mexicano Carlos Reygadas. La relación entre ambos cines es mínima, anecdótica.

Baratta+y+PomaresConcierto de pájaros a gran volumen, casi silencio del caminante. Pequeñas paradas en los que se producen encuentros aparentemente importantes como expresión de un país, de unas creencias. En realidad situaciones forzadas donde los personajes se arrastran desde unas ordenanzas proclamadas o programadas por los dos directores. De esa forma el documento termina convertido en una ficción más,

Viaje de ida, menos mal, sin vuelta. Una vez cumplida la misión el protagonista vuelve, suponemos, a su tierra. Tal película pudo durar dos o cien horas. También cinco minutos. Dos directores se embarcaron en este viaje (que a veces parece mirarse en Una historia verdadera) sin inicio, ni destino. Una total decepción.


Final

Esta mañana, martes 22 de junio, en la prensa de papel (en la digital tampoco ha aparecido nada) algún diario, al menos, dice algo del certamen. Uno, sin más, parece reproducir una nota de las variadas que envía, con gran acierto, el gabinete de prensa a los medios, en la otra simplemente se da una somera referencia de las películas de la Sección Oficial que se proyectarán el martes. El resto de la programación ni se sabe si es o no es. Pero, pese a quién pese, el festival existe. El público joven y menos joven responde a la oferta amplia, diversa en este veinticinco aniversario de Cinema Jove, quizás demasiado cercado este año por eventos deportivos. Con alguno de ellos, desgraciadamente, el certamen deberá cohabitar los próximos años. No es cuestión de cambiar de fechas, de dejarse vencer por la megalomanía de unos cuantos. El arte terminará venciendo a la efímera vacuidad de oropeles engañosos.


Postdata

… Final del certamen audiovisual de Jóvenes: los premiados

Se ha terminado el concurso audiovisual de jóvenes que se celebra, desde hace bastantes años, los tres primeros días de Cinema Jove. Con la conclusión de esta sección se ha procedido a conceder los distintos premios, que han sido otorgados de la siguiente manera:

Categoría A (centros de primaria)
    El escondite, del Centro Adis Vega Baja de Orihuela
    Los wilpies, del colegio San Jose de Plasencia


Categoría B (centros de secundaria)
    Dream on, del I.E.S. Europa de Ponferra
    Simetría e identidad, del I.E.S. Vallecas-Magerit (Madrid)


Categoría C (Centros especializados)
    Juegas, de Dani de la Orden, de la ESCAC (Terrassa)
    Fumar puede matar, de Leonardo Dolgán, del I.E.S. Ramón y Cajal (Huesca)


Diploma acreditativo para el mejor guión para Joan Carla i l’autor, del I.E.S. Escola Gavina de Pincanya (Valencia)


martes, 22 de junio de 2010

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Mostra de Dones (BCN): Clausura y balance

web Mostra de Dones
18ª Mostra Internacional de Films de Dones




El pasado domingo finalizó por todo lo alto la 18ª Mostra Dones. El acto de clausura tuvo lugar en el patio del centro Espai Francesca Bonnemaison, donde se proyectó el documental The Heretics, de Joan Braderman. Tras visionar la película, apasionante recapitulación de los orígenes de la revista de arte y política Hersis, con una copa de vino se brindó por el éxito de esta edición. Nada menos que 5.000 personas han asistido a las proyecciones y actividades paralelas organizadas durante los diez días que ha durado la muestra. Un éxito de cifras (que seguro son la envidia de más de un festival de “entidad”), pero también de contenidos. “Año tras año la Mostra va sumando nuevos públicos, se congratula la organización, y se consolida como un festival que arriesga y apuesta por mostrar el trabajo de realizadoras de todo el mundo, al lado de directoras de nuestro país”. Pero no sólo los nombres propios son el reclamo de la Mostra. Las líneas que está desplegando, dando preferencia a los análisis del discurso y las dialécticas en torno al género, para dejar en un segundo plano (que no olvidando) los contenidos de tono más vindicativo, dan de pleno resituando el cine hecho por, sobre y no sólo para mujeres.


Iconos, formas y discursos

VisionA través de una selección de 46 títulos (casi la mitad de ellos, estrenos), la Mostra ha hecho visibles las creaciones de mujeres que, incomprensiblemente, suelen ser olvidadas por los circuitos comerciales y, por tanto, son invisibilizadas. Clamorosos ejemplos son los tres largometrajes que han integrado la sección Panorama Ficciones: las últimas películas de Sally Potter que, mediante los monólogos en plano fijo que componen Rage, reflexiona sobre la mirada y la representación; y Margarethe von Trotta, Vision / Visión, retrato ascético de la abadesa benedictina Hildegarda von Bingen; además del también biopic Louise Michel, la Rebelle / Louis Michel, la rebelde, de Sólveig Anspach, sobre la activista y educadora francesa. Tres nombres relevantes que junto a Chantal Akerman, `Clásica´ de la muestra, han sido un reclamo indiscutible. Precisamente, de ésta última se exhibió su mediometraje À l´est avec Sonia Wieder-Atherton / Al este con Sonia Wieder-Atherton, en el que Akerman muestra la virtuosidad de la reputada violoncelista que ha dejado una impronta en sus películas.

Al margen de estas tres ficciones, ensayos, vanguardias y el documental han sido la nota predominante de esta 18ª Mostra de Dones. Y es que, desde que Mercè Coll y Mireia Gascon (a las que este año se suma Blanca Granero) heredaran la dirección de la Mostra, ésta lleva unos años rearticulando sus líneas de ataque. Desmarcándose del feminismo más combatiente, optan por situar como foco de atención la cuestión de género. De esta forma, dan continuidad a la sección inaugurada el año pasado “El sexo de los ángeles”, que quiere poner en tela de juicio la construcción `naturalizada´ de la identidad sexual; incorporan “Ensayos visuales”, sección en la que se hacen eco de las aportaciones de las mujeres a las recientes narrativas del videoensayo; sitúan un foco sobre el cine de animación realizado por las mujeres de México; `Síndrome de línea blanca´, de Lourdes Villagómezofrecen un amplio espectro de cortos, medio y largometrajes realizados por mujeres; así como continúan respaldando la programación que, por cuarto año consecutivo, ofrecen Montse Romaní y Virginia Villaplana y que, en esta edición, ha versado “entorno a la extranjería, las narrativas de género y los saberes de la resistencia decolonial desplazados de la cultura europea”.

Pero, aún inscribiéndose en la actualidad de los discursos de género y las divagaciones de las (nuevas) formas audiovisuales, la Mostra no se olvida de sus orígenes. Aunque casi sea por una cuestión meramente representativa, las “Pioneras” y la “Historia del feminisimo” han tenido cabida. La recapitulación histórica ha corrido a cuenta de tres títulos, a saber, Débout! Une histoire du movement de libération des femmes 1970-1980 / ¡Alcémonos! Una historia del movimiento de liberación de las mujeres 1970-1980 (Carole Roussopoulos, 1999), Ragazze – La vita trema / Chicas – La vida tiembla (Paola Sangiovanni, 2009) y Vindicación (Susana Koska, 2010). Mientras que la cineasta pionera destacada, al igual que ha ocurrido con lo que venía siendo la sección monográfica, se han reformulado bajo un epígrafe temático. En el primer caso, de la polaca Wanda Ostatni etap Jakubowska, se presentó Ostatni etap / La última etapa (1948) como testimonio de la memoria histórica del holocausto. Por su parte, Bette Gordon, una de las pioneras del cine independiente estadounidense, fue objeto de una `minimonografía´ titulada “Imágenes del deseo” que estuvo compuesta por Variety (1984), uno de sus primeros filmes, y Handsome Harry / Harry el guapo (2009), su último trabajo en el que pone en crisis el régimen heterosexual masculino.



Premiadas con el aprecio del público

Sin ser un certamen competitivo, la Mostra ha recogido la opinión del público que, mediante votaciones, ha destacado las siguientes películas:

Panorama Ficción:
web `The Heretics´Handsome Harry, de Bette Gordon.

Panorama Documental:
The Heretics, de Joan Braderman






web de The Heretics


Mención especial al mejor Cortometraje Documental:
`Han bombardejat...´, en FacebookHan bombardejat una escola / Han bombardeado una escuela, de Mireia Corbera, Anna Morejón, Sandra Olsina



facebook de la película




Handsome Harry, de B. Gordon



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Crítica de Dos hermanos

Argentinismo cajetilla 1 2 3 4 5
Escribe Juan Ramón Gabriel

Dos hermanos

Como un rendido homenaje y un sentido tributo al lugar más común asociado a la idiosincrasia argentina discurre, por entre las tranquilas aguas de la nostalgia satisfecha, la última película de Daniel Burman. Tan remansada es la corriente en que mece el director su relato, que provoca una deriva en el rumbo del mismo. La hipertrofia detallista, tanto en la descripción pormenorizada y objetivista del espacio exterior que rodea a los personajes, como en el cumplido seguimiento de sus más mínimos gestos y palabras, indicios de sus estados anímicos y subjetivos, no consigue el objetivo de dotar de atmósfera emocional a lugares ni a personas. Este afán descriptivo, remarcado estilísticamente a través de la abundancia de planos medios, de detalle y primeros planos, es el mayor logro del director, convirtiendo los primeros veinte minutos de la película en lo mejor de todo el metraje.

Dos hermanosPero cuando la introducción presentadora y elíptica se agota, dando paso al núcleo explícito de los indicios diseminados, el relato también da muestras de estar exhausto, siendo incapaz de imprimir un rumbo en medio del estancamiento generalizado. De ahí, que todo lo que sigue sea un deshilvanado rosario de secuencias añadidas y acumuladas, sin ningún tipo de mesura dramática , mantenidas a flote gracias a la supuesta tensión que se desata entre los dos hermanos protagonistas que dan título a la película y gracias al buen hacer de dos pesos pesados de la escena argentina.

Sin embargo, la labor de los actores es incapaz de trascender una historia inane, mal hilvanada, que se regodea en la exhibición del carácter de los personajes, a todas luces insuficiente para insuflar aire en una arboladura tan exigua.

Carentes de sustancia, los actores parecen intentar rellenar el vacío de sus personajes y del guión con toda una exhibición del prestigio actoral asociado a sus nombres propios en el mundo del espectáculo argentino. Es decir, Antonio Gasalla hace de Antonio Gasalla, y Graciela Borges despliega el oficio atesorado como Graciela Borges a lo largo de su medio siglo de carrera.

Así pues, el espectador que no comparte este código familiar y nacional, que no participa del cogollito argentino, se ve irremediablemente expulsado de la película. Sólo le resta contemplar, pacientemente, las ocurrencias que van desfilando por la pantalla.

Apreciamos el temperamento vampírico de la arpía Susana Garmenier (Graciala Borges), magníficamente caracterizada como una especie de Cruella de Vil, especuladora inmobiliaria y especuladora con la vida de los demás, en especial con sus propios perros dálmatas, en este caso concreto con el apacible, bonachón y generosamente resignado Marcos (Antonio Gasalla), el hermano que ha sacrificado su juventud y su vida al cuidado de su madre, impasible orfebre que ha incluso asumido la profesión de su progenitor, alma contraria en todo a su despiadada hermana. Para más inri, tal como su caracterización externa prefigura, es un homosexual escondido en el fondo del armario, con veleidades artísticas y bohemias (realizó en su juventud el preceptivo viaje a Europa que todo argentino que se precie debe cumplir), que tras la muerte de su madre y a pesar de la larga garra de su hermana, encontrará una oportunidad para realizarse tanto profesional como personalmente: hallará en el director de una compañía de teatro amateur el alma gemela gracias a la cual desplegará todos sus valores ocultos.

Como ejemplo de la deriva estructural del relato antes mencionado, cabe resaltar la sub-trama que representa todo lo relacionado con esta compañía teatral, cuyo director quiere montar una adaptación sui géneris de la tragedia sofoclea Edipo Rey, con la particularidad de que la figura femenina de Yocasta no debe aparecer en ningún momento.

Dos hermanosPodría haber utilizado Burman esta sub-trama como una especie de mise en scène desde la cual “especular” sobre su propia representación e, incluso, sobre la teatralidad innata a lo argentino, pero ni mucho menos los tiros van por ahí, tal como se constata en las secuencias que acompañan la clausura del filme durante la proyección de los títulos de crédito: la compañía que ha interpretado la obra de Sófocles esboza una especie de pequeño musical así, sin más, para mayor lucimiento y gloria de Antonio Gasalla.


Esto es, el director apuesta por la validez y modernidad de un teatro no ya sólo convencional, sino rancio, clásico por comercial, comercial por alimentar el gusto más popular del público argentino: algo así como una apología de Lina Morgan o de Arturo Fernández.

Complementaria a este guiño auto-satisfecho de los valores porteños más acrisolados y tópicos, es la omnipresencia, en las secuencias en que los protagonistas miran la televisión, del programa “Almorzando con Mirtha Legrand”, verdadero monumento intemporal de los gustos incólumes del público argentino.

El director no pretende evidenciar ninguna crítica a esta cosmovisión acendrada de su patria, sino que homenajea a una psicología y a un temperamento nacional con los que se muestra no sólo comprensivo, sino incluso deudor: los asume.

Dos hermanos

Esta elección, esta asunción de una tradición y un modus vivendi estereotipado no son la causa y el problema del sentimentalismo desmedido, del histrionismo desaforado y del lugar común enaltecido en los que desemboca finalmente su estática corriente cinematográfica, sino el no haber sabido darles un tratamiento adecuado y digno si en verdad su admiración hacia ese microcosmos era sincera.

La escena final es todo un compendio sintético del fracaso del filme (los dos hermanos reconciliados, cogiéndose la mano en mitad del crepúsculo, frente al amplio estuario del río): de tanto insistir en el lugar común, la metáfora se ha gastado, deviene hueca, retórica e inerte. Muerta, como la película.

NB: cajetilla: Arg. Hombre presumido y remilgado.



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