sábado, 28 de agosto de 2010

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Comentario veraniego: Julia Roberts, Milenium, Robert Pattinson, etc.

Serpientes o serpentinas cinéfilas de (casi) finales del largo y cálido verano de 2010 

Escribe Mister Arkadin


Curiosidades, identidades, semejanzas

1. – ¿Qué tiene en común John Ford y los hermanos Marx?

Hace unos días pude ver un antiguo filme de John Ford que desconocía. Lo realizó en 1935 a continuación de El delator. Su título: Barco a la deriva. No trataré de realizar una crítica del mismo, solamente quiero dar fe de una curiosa secuencia: una carrera de los barcos de rueda que transitaban por el Mississippi. El barco del protagonista se va quedando sin combustible, por lo que el otro barco, el de los competidores, va tomando ventaja mientras se acerca a la meta. Al capitán del barco amigo se le ocurren varias formas para lograr que la caldera tenga suministro. Todo es válido como arrojar las botellas del líquido que vende para curar no se sabe qué… Pero, la ocurrencia que más me llamó la atención en esa secuencia final, es la que supone el que se utilice toda la madera del barco, por lo que se procede a desguazarlo en parte. Una vez arrancada se arroja a la caldera del barco al grito de más madera.

Cinco años más tarde (en 1940) encontramos una secuencia parecida, muy celebrada, considerada de gran originalidad, en un divertido filme de los hermanos Marx: En el oeste. En ese caso en vez de un barco se trata de un tren: la madera con la que está construido va siendo arrancada y arrojada a la caldera para que el tren pueda ir a gran velocidad. Operación que se efectúa con el grito de guerra de “¡Madera, más madera!”.

¿Tuvo en cuante el guionista de la película de los Marx la escena de la película de Ford? ¿Se trata de una casualidad? La película de Ford, al parecer, no llegó a estrenarse en España. Filmax es quién ha editado el filme en formato DVD. Sorprendentemente en su contraportada (¿para que los posibles compradores no se asusten ante la fecha de realización?) se puede leer que la película es de ¡1977!


2. – Julia Roberts en el Festival de San Sebastián

Julia Roberts
Julia Roberts presentará en el próximo Festival de San Sebastián su última película Come, reza, ama, de Ryan Murphy, un realizador experto en producciones de televisión. Esta es su segunda película. La primera, que desconozco, se tituló Recortes de mi vida. El que se proyecte a concurso o fuera de concurso tal película ni está bien, ni mal. Su utilidad estaría en función de su calidad.

Lo curioso, al menos eso parece, es que el Festival, para poder conseguir que allí esté la actriz y parte del equipo de producción, incluido su importante compañero de trabajo, ha utilizado una estratagema. ¿Cuál? ¿La presencia de la actriz se produce de forma gratuita? ¿O no? ¿A que se debe esta suspicacia? Sencillo: Julia Roberts, Óscar a la mejor actriz por Erin Brockovich, será el próximo Premio Donosti. O sea, la persona de cine premiada en el Festival por una carrera de cine. ¿Casualidad el que esté su película en el certamen? Quien sabe…

Algo parecido, pero de otro orden, ocurre con ciertas películas (Origen es una de las últimas en emplear ese sistema), que compran (como reclamo, publicidad) la portada de carteleras, revistas, semanarios para que en todas (o casi) ellas se le conceda un trato (o unas notas por encima de las que se pondrían si no pagase tal privilegiado lugar) de favor. Muchas películas que cuestan `x´, aumentan su precio para las campañas publicitarias, cuya finalidad es que sean atendidas exquisitamente. ¿Cómo renunciar a unas fáciles ganancias? Yo te doy, tú me das. Oferta y demanda. Las poderosas productoras, exhibidoras saben mucho de números.

jueves, 26 de agosto de 2010

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Cinema Jove: 25 aniversario (VII)

Boetticher, el magnífico 

Escribe Adolfo Bellido López



Esperando a…Budd

Budd Boetticher, en Valencia 1995
Los periodistas esperaban que Boetticher apareciese por Valencia. Varios periódicos habían pedido entrevistarle. Pero Mario había decidido hacerles desear la llegada del director. Eso sí, se procuró darles cuenta de su bibliografía dejando claro que, entre otros variados oficios, fue torero en México. En el libro, que los críticos asistentes al certamen tienen ya en su poder cuando aparece el director, se encuentra una fotografía, de las utilizadas (excelente el material que Bubb Boetticher nos hizo llegar para que escogiéramos aquellas que consideráramos más convenientes o interesantes) en la que se muestra el cartel de una corrida de toros celebrada en Tijuana. Entre los toreros actuantes, enfrentados a seis toros bravos se lee el nombre (como es natural está el primero de la lista) Carlos Arruza, también (en último lugar) él de Bubb Boetticher, al que se anuncia como un famoso director de Hollywood.

Existe gran expectación, pues, para recibir en Valencia y en el festival, a este curioso personaje polémico, aventurero, calmoso, arrogante pendenciero, camorrista, irascible, tranquilo, brillante, fuerte, viajero, practicante de varios deportes (fútbol americano, boxeo, atletismo) además de, entre otras cosas, torero, caballista, promotor de espectáculos, Que cubrió además diferentes oficios cinematográficos, que le condujeron a la dirección, en una de las grandes épocas doradas del cine norteamericano.

Pocos directores podrán ostentar el oficio de torero. Realizó tres películas sobre el tema, una la curiosa (inicio de su mejor etapa como realizador, momento en el que en los créditos aparece por primera vez el nombre de Budd. Las películas anteriores que realizó las firmaba como Óscar), El torero y la dama. La segunda la insignificante Santos, el magnífico. La tercera la que le condenará durante años a vagar por Estados Unidos y México con el fin de poder terminar la que quiso fuera la gran obra sobre el toreo, Arruza, un documental sobre el gran torero mejicano enfrentado al español Luis Miguel Dominguín por ser el número uno del toreo. Un proyecto que le ocupó de 1970 hasta 1978. Demasiados años para un realizador que había sido capaz de dirigir hasta cinco filmes (para la Universal) en un año (fue en 1953: City beneatht he sea, Traición en Fort King, El desertor de El Álamo, Wings of the hawk —lo rodó en 3—, East of Sumatra), lo que lógicamente conlleva una gran rapidez en los rodajes (Bubb Boetticher trataba de rodar sólo lo preciso evitando demasiadas tomas o planos innecesario con el fin de que el posterior montaje no alterase su película). Las siete películas correspondientes a la serie de los western interpretados por Randolph Scott, por ejemplo, se rodaron por termino medio, en dieciocho días.

martes, 24 de agosto de 2010

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Crítica Splice

Experimento hormonal  2  3  4  5 

Escribe Ángel Vallejo




¿Qué puede haberle pasado a uno de los más prometedores realizadores de cine fantástico para que pase de hacer obras sugerentes a refritos poco alimenticios? ¿Acaso el vértigo del reconocimiento? Con Cube, aquella magnífica obra menor tan deliciosamente construida en su simpleza geométrica, descubrimos el talento de Natali y contuvimos el aliento ante la posibilidad de que se tratase de la flor de un día… una opera prima que resultara tan sugerente por haber sido madurada durante años en la mente de su creador, pero que hubiese terminado por estropear la barrica donde no pudiera luego concebirse otro buen caldo. Con Cypher, un original thriller sobre espionaje industrial, pareció disiparse ese temor. Toda vez que debiéramos reconocer que la apertura al gran público hizo mella en el atrevimiento del canadiense, su estilismo preciso y su pulcritud formal seguían allí, junto con la inquietante atmósfera de su escenografía. Como para dar un aviso de que ésta no era una marca de estilo, prescindió de la misma en Nothing, un curioso largo donde los personajes se mueven en un plató en blanco durante gran parte del metraje, con la única compañía de un diálogo en ocasiones banal que no hace justicia a la arriesgada propuesta.

Pero la frescura parece haberse agotado en Splice, una suerte de descuidado collage entre Alien, Mimic y Species que no siempre logra recoger lo mejor de tan heterogéneo trío. Evocaciones fílmicas aparte, la película quiere sustentarse sobre la relación de una pareja de científicos que comparten algo más que trabajo, distribuyendo su tiempo entre la investigación sobre nuevas terapias genéticas y el retozo juvenil sin compromisos serios del aquí te pillo aquí te mato. Es en la ruptura del delicado equilibrio entre estos dos ámbitos donde Natali ata el nudo de la película, pero lo hace de un modo tan burdo, que corre el riesgo de soltarse dando al traste con todo el proyecto; la cosa es como sigue: Cuando la Madre Naturaleza decide que la mujer protagonista está en época de crianza, obnubila su mente racional (aquella que se ocupaba en este caso de desarrollar fármacos) y le exige pasar del retozo juvenil a la maternidad responsable. No hay medias tintas. En el caso del varón, dada su carga testosterónica, es inevitable que siga retozando con todo bicho viviente, con lo que dificulta sobremanera las ansias maternas de aquélla. Tampoco hay medias tintas. Embrollados como están en líos hormonales de una u otra índole, los protagonistas descuidan el objetivo del experimento y causan serios problemas ¿Es esto una reflexión seria sobre la condición humana? Algunos pensamos que no, toda vez que Natali juegue precisamente con la dialéctica humano/animal para dar coherencia al relato… lo caricaturesco de algunas situaciones, la simpleza de las reacciones de los protagonistas y un desarrollo de acontecimientos demasiadas veces vistos, no dejan lugar a la condescendencia: Splice es un producto olvidable, demasiado pendiente de provocar al espectador con supuestos dilemas morales que sin embargo, rápidamente se diluyen en lo inverosímil de su planteamiento, no tanto porque se hable de situaciones fantásticas como porque los personajes que las llevan a cabo no resultan creíbles. En su favor puede decirse que no aburre, que el bicho protagonista tiene cierto encanto y que la falta de escrúpulos de algunos científicos (o más bien, empresarios) ha sido puesta de manifiesto de un modo socarrón pero completamente confiable. Esto, a diferencia del resto de la película, parece ser lo mejor documentado de todo.

Esperemos que Natali, en cuyas manos se halla la responsabilidad de alumbrar el clásico cyberpunk por excelencia (Neuromante), recupere el pulso y se aleje de los discursos morales de baratillo; está visto que no le salen muy bien.




domingo, 22 de agosto de 2010

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Crítica La Pivellina

Mamma Roma  1  2  3  4  5

Escribe Gabriela Mársico

La Pivellina


A Patty (Patrizia Gerardi) se le escapó Hércules, el perro. Ella lo busca, lo llama por su nombre, pero el perro no viene. La cámara en mano sigue los pasos de Patty (casi respirándole en la nuca) y no sólo registra la búsqueda del escurridizo perro, sino además, el encuentro fortuito de Aia (Asia Grippa) una niña de dos años, la tal Pivellina, abandonada sobre la hamaca de un parque con una nota escrita por su madre que dice que pronto vendrá a buscarla…

Así comienza La Pivellina última realización de la dupla ítalo–austríaca Covi Frimmel (That´s all y Babooska) que se presentó en el último Festival de Cine Independiente de Buenos Aires BAFICI 2010, y que acaba de estrenarse en la Argentina, ganadora además del Festival de Cannes 2009 en la categoría de mejor película de Cine Europeo en la sección Una cierta mirada.


Caminando por el lado salvaje

Esta historia simple, despojada y luminosa, aunque siempre esté nublado y nunca salga el sol, transcurre en uno de los tantos suburbios de Roma, la otra cara desconocida de esa misma Italia berlusconiana: opulenta, poderosa y con un glam tan brillante como cegador, tanto que no permite echar un vistazo sobre esa otra parte enlodada, salvaje y desconocida hasta para los mismos italianos.
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Cinema Jove: 25 aniversario (VI)

Tras la pista de Budd Boetticher

Escribe Adolfo Bellido López


No se trató el tema de Budd Boetticher en Cinema Jove con un año de antelación (como se dice) pues fue a finales de octubre o primeros de noviembre de 1994, se trataba de contar con él para 1995. Ni doce, ni nueve, unos ocho meses desde la propuesta hasta la llegada del director, menos para que el libro esté a punto para la correspondiente edición del festival.

Budd Boetticher en Valencia, año 1995
Nadie pues, cuando se decide que sea Boetticher el director que venga a Valencia, tiene escrito ningún libro sobre su obra. En mí caso, como queda dicho, tenía diversos artículos escritos. Artículos que no fueron enviaos ni al director, ni a nadie para que diera el visto bueno para que el libro fuera escrito. No había materialmente tiempo para nada. Lo único que se le dijo al director, en un principio, por boca de Thomas, fue que un crítico, bueno dos, iban a escribir un libro sobre su obra. ¿Dos?

Propuse escribir el libro. Se aceptó. Pedí que Budd Boetticher si aceptaba venir a Valencia, confirmase también, con urgencia, su aceptación para que el libro se escribiese. A finales de noviembre nos llegó su conformidad. Entre medias había contactado con Sabín, del que he hablado en capítulos anteriores, para que colaborase conmigo en la escritura del libro. En el momento que Thomas comunicó que Budd Boetticher aceptaba la propuesta de Cinema Jove, ambos comenzamos a poner en marcha el plan de trabajo. El problema era nuestro trabajo cotidiano: el suyo en el Ayuntamiento de Puçol, el mío en el Centro de Profesores. Él, además, contaba con otra dificultad añadida: su mujer estaba embarazada. Su primer hijo nacería a finales de abril o primeros de mayo, justamente cuando el libro debería estar a punto de finalizarse. A pesar de los pesares y del poco tiempo con el que contamos, decidimos comprometernos, sacarlo adelante.

sábado, 21 de agosto de 2010

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Cinema Jove: 25 aniversario (V)


Cuando Cinema Jove se llamó Boetticher


Escribe Adolfo Bellido López



El año de Budd Boetticher

Budd Boetticher
Ninguno de cuantos estamos ligados a Cinema Jove pensamos que la presencia de Budd Boetticher en el certamen de 1995, fuera tan celebrada tanto por parte del público asistente al festival como por los periodistas. Bien es verdad que por aquel entonces la prensa, en general, daba ciertas muestras de interés por el certamen. Sobre todo la local, que le dedicaba todos los días (al igual que ocurría con la Mostra) un espacio en su sección de espectáculos (¿sería por una especie de contra-relación por el anuncio que cada día se incluía en los diarios?). De todas maneras, sin que uno entienda demasiado bien las razones de ello, el reclamo de aquel director americano (casi desconocido para el gran público) fue amplio. Se le entrevistó ampliamente, se le siguió en los actos que se organizaron con motivo de su presencia. La felicidad del director, que pocas veces se habría encontrado en otras parecidas, vencía su cansancio, sus dificultades físicas, dejándose mecer por su popularidad.

Hoy a quince años de aquella presencia (Boetticher falleció seis años después —en noviembre de 2001—) parece ser que su nombre es considerado (exageradamente) por algunos como el director más notable, o casi, que pasó por Cinema Jove. Prueba de ello es la referencia que se encuentra en el libro, tantas veces citado en esa serie de artículos (el editado por el festival con motivo del 25 aniversario). Incluso (en él) se incluye un texto que hace años envió el director a Rafael Maluenda (cuando era ya director del festival) para que se publicarse con motivo del pase de Seven men from now (1956), filme que no se pudo pasar en el ciclo sobre su obra (casi completa) durante aquel certamen de 1995. Fallaron:

    • los títulos rodados antes de El torero y la dama (1951), que los firmó como Óscar;
    • copias imposibles de obtener en ese momento por varias razones, algunas porque eran retenidas por los productores, caso de la película reseñada, primera de su serie de (siete) westerns más famosos interpretados todos ellos por Randolph Scott (1) .

jueves, 19 de agosto de 2010

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Crítica Mi refugio

Él y ella, y nada más  1  2  3  4  5 


Escribe Ferran Ramírez




François Ozon parece seguir empeñado en demostrar su versatilidad en cuanto a géneros y estilos cinematográficos. Ya en su última obra, Ricky, nos proponía ese amor incondicional de una madre hacia su retoño. Ahora nos propone otra vuelta de tuerca respecto a la obligación de una madre de amar a su vástago incondicionalmente en Mi refugio, una obra que parece no querer salir nunca del letargo que supone toda una especie de poemario sobre el proceso de gestación de un bebé. Lo hace mediante la puesta de toda su atención en los dos actores sobre los que se cimienta el filme. Y lo decimos ya, sin el concurso de estos dos actores, Mi refugio no sería lo mismo. Ellos son la gran virtud de esta obra menor.

Las primeras secuencias, durísimas, muestran a una pareja de jóvenes apuestos y heroinómanos, Louis y Mousse, que llevan su adicción a las últimas consecuencias. Él muere de una sobredosis mientras que ella le sobrevive. Aterrada ante la muerte de su pareja, Mousse descubrirá que está embarazada y decidirá retirarse a la vida bucólica durante el embarazo. Allí recibirá la visita del hermano de su difunto novio. Se trata de Paul, un joven homosexual de una gran belleza física que compartirá su vida junto a la protagonista.

La obra está absolutamente cautivada por estos dos personajes. La cámara de Ozon persigue a estos dos enigmáticos caracteres, les escruta, les explora lentamente, tanto física como psíquicamente. Incluso hay momentos en que una secuencia está construida por completo a través de la atenta observación de sus cuerpos desnudos. Otras se detienen en una mirada, en una leve sonrisa, en una caricia que se produce casi por casualidad. No hemos dicho sus nombres aún. Son Isabelle Carré y Louis-Ronan Choisy los excepcionales actores. Como apunte anecdótico, vamos a decir que él es un conocido compositor francés que se inicia aquí en la interpretación y que también firma la banda sonora del filme. Ambos trabajan en tal sintonía que provocan la adicción tanto en el ojo quirúrgico de Ozon como en el espectador.

lunes, 16 de agosto de 2010

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Cinema Jove: 25 aniversario (IV)

Llegan los americanos

Escribe Adolfo Bellido López

Alegrías

Agunstín García Mantilla
Es bueno encontrarse con amigos, con la gente que nos aprecia y a las que apreciamos. Es bonito, en la etapa que ha estado (y que esperamos vuelva pronto a estar con vosotros) nuestra web Encadenados activa, recibir emails cariñosos, entusiastas, de varios de nuestros antiguos alumnos, que aprendieron a amar el cine asistiendo a las sesiones de cineclub de la laboral de Cheste. Algunos pasaron a ser amigos para siempre, incluso unos pocos pasaron a formar parte de la revista. Hechos como éste dan sentido a la labor realizada. Existen profesiones donde el resultado es inmediato, no ocurre así en la enseñanza. Por eso a veces resulta descorazonadora la profesión. Se desperdiga nuestro alumnado por distintos caminos. En gran parte no se van a volver a encontrar con el nuestro. ¿Cuál ha sido entonces nuestra labor? ¿Qué hemos hecho, por ellos? ¿En qué les ayudamos, apoyamos? En general, la respuesta, se pierde en la nebulosa de los tiempos.

El (los) encuentro(s) nos llenan de alegría. También el comprobar cómo, aunque paremos perdidos en las mil marañas tejidas en la red, se ha llegado a nosotros. Se ha llegado a nosotros por alguien que dijo que allí estábamos, por quién de manera casual en su navegación se tropezó con una revista llamada Encadenados que, mira por donde, tenía el título de aquella que un día se publicaba en el sitio donde estudiaba. Y ¡bingo! ambas eran la misma, estaban en manos de las mismas personas.

Más sorprendente aún es que se nos descubra en un blog, uno de los cientos y cientos (en tipo, forma, lugar) que conviven en el espacio informático. Comprobamos, entonces, que se nos lee, que se nos sigue, que no estamos solos en la galaxia entrecruzada por múltiples redes.

viernes, 13 de agosto de 2010

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Crítica La vida en tiempos de guerra

Bienvenidos a la casa de Solondz  1  2  3  4  5 

Escribe Ferran Ramírez


La vida en tiempos de guerra


Recordemos tan sólo dos de las obras por las que recordamos esencialmente a Todd Solondz. Éstas son Bienvenidos a la casa de muñecas y Happiness. Ahora se estrena su nueva obra, La vida en tiempos de guerra. En ella asistimos a las miserias y penurias que ya había retratado Solondz. Un particular universo, marca de la casa, donde parece no existir la felicidad, ni la moralidad, ni la esperanza. Más bien su mundo se ve compulsivamente llevado a la desesperación existencial, al desasosiego más rebelde y severo.

Y es que La vida en tiempos de guerra es una especie de pseudo-secuela de Happiness, filme incómodo donde los haya, donde unos personajes caricaturizados y profundamente patéticos paseaban sus (des)gracias por doquier. Aquí repetimos el mismo esquema y eso... ¿es bueno o malo? Pues dependerá de quien gozara de la irritación de esa obra primigenia, de la que ya han pasado doce años, o de quien la detestara, que también hubieron unos cuantos.

Para quien esto suscribe, que nunca fue un gran admirador del susodicho germen anti-felicidad, poco sentido tiene esta falsa secuela que pretende una puesta al día para, simplemente, decirnos que aquel grupo de personajes caídos en desgracia no podrá nunca levantar la cabeza del barro. No hay redención posible porque Solondz tampoco la pretende. Esta es, visto su nuevo trabajo, la conclusión que se puede obtener para volver a insuflar vida a aquellos dramatis personae cosecha del 98.
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Calificaciones: agosto (1 / 2)

calificaciones agostocalificaciones agosto
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Crítica Mamá está en la peluquería

Intrascendencia Innecesaria  2  3  4  5 


Escribe Marcial Moreno


Mamá está en la peluquería


Aún siendo una película con una factura correcta, esta crónica de no se sabe muy bien qué no consigue suscitar un interés en el espectador que perdure lo que el metraje tarda en llegar a su fin. Quizá porque nunca acaba de definirse. O quizá porque las definiciones son múltiples y yuxtapuestas sin que ninguna de ellas permita un anclaje que funcione como hilo conductor desde el cual estructurar las demás. O, sencillamente, porque le falta la maestría que se necesita para apuntar a las trastiendas sin que éstas irrumpan en la historia como elefante en cacharrería, arruinando lo que debería ser tan sólo sugerido para abocarlo a una exposición moralista que acaba siendo difícil de digerir.

Los primeros minutos, quizá los mejores, cuando el relato aún mantiene unas expectativas que acabarán resultando defraudadas, plantea la visión sobre la felicidad familiar y rural tras la que late el germen de la destrucción. La piscina abandonada sirve como adecuada metáfora de la sordidez que infecta la existencia burguesa de los protagonistas. A partir de ahí esperamos la minuciosa disección de las miserias agazapadas tras la opulencia. Pero Lea Pool, la directora suizo-canadiense que firma esta obra, no es, pongamos por caso, Chabrol, y la presentación del detonante del conflicto posee una tosquedad que lo desactiva casi desde el primer momento, le sustrae el recorrido narrativo que necesitaría para mantener la tensión y aboca al relato a explorar nuevas vías que lo justifiquen.

Una vez descubierta la homosexualidad del padre (qué personaje tan absurdo. Pocas veces hemos visto una caracterización tan pobre en una película que se pretende seria) todo se precipita. La madre se apresura a huir a Londres abandonando a sus tres hijos (???). Éstos, como toca, se enfadan (un poquito), y la película debe buscar nuevos caminos para acabar con dignidad. Lo malo es que los caminos encontrados son más bien callejones sin salida: no conducen a ninguna parte.

jueves, 12 de agosto de 2010

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Crítica Origen

Nolan y el psicoanálisis  1  2  3  4  5 

Escribe Ferran Ramírez




Bien parece que no hay película de acción que se estrene estos días lo suficientemente válida si no viene firmada por Christopher Nolan. El realizador lo ha vuelto a hacer. Vuelve a repetir una de esas propuestas que introducen al espectador en un alambicado rompecabezas de secuencias, imágenes e ideas y lo catapultan a su personalísimo universo plagado de fantasmas, personajes de doble rasero y una impronta visual imbatible. Ya desde la secuencia de apertura, Nolan deja claro quien está detrás del objetivo, vertiendo una estética de la que parece que sólo él tiene la llave. Y es que Nolan está empeñado en demostrarnos que es un gran ejecutor de la cámara y su república.

Después de su celebérrima El caballero oscuro era de esperar que su nueva operación algebraica causase sensación. Así ha sido, desde luego. Con permiso del feliz maridaje Disney-Pixar, Origen va camino de convertirse en uno de los fulgurantes éxitos de este lento verano, cinematográficamente hablando. Pero, qué es Origen se preguntarán los (pocos) que aún no la hayan visto. Tal y como sucedía en El truco final o Memento, Origen supone una arquitectura imposible dentro del mundo de los sueños. Se trata de una construcción casi inabarcable de la duermevela de sus protagonistas.

miércoles, 11 de agosto de 2010

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Fallecimientos: Cecchi D’Amico, Gamero y Neal


Adiós a tres personajes del cine

Escribe Mister Arkadin



El caballero sigue jugando con la muerte ese ajedrez eterno, en el que siempre el ganador es el mismo. La danza bergmaniana no tiene fin. En estos meses de verano asfixiante nos ha sorprendido (siempre se dice lo mismo cuando un fallecimiento se produce) la desaparición de tres personas del mundo de cine de diferentes nacionalidades. Dos personas europeas (una italiana, un español), una americana (de Estados Unidos, faltaría más). Dos eran actores, una era guionista.

Se trata de, según el orden de hacer mutis por el foro, de Suso Cecchi D’Amico, Antonio Gamero y Patricia Neal


Suso Cecchi D’Amico

Suso Cecchi D’Amico
Los amigos la llamaban Suso, por lo que muchos, al menos aquí en España, creyeron que la excelente guionista italiana era un hombre. Nació en 1914. Murió el mes pasado. Era hija de la pintora Leoneti Pieraccini y del escritor y guionista Emilio Cecchi. El apellido D’Amico provenía del de su marido Fedele D’Amico, un afamado musicólogo. Suso tuvo tres hijos en su matrimonio.

Es sin duda una de las más importantes guionistas del cine italiano. Fue, junto con Zavattini, una de las personas claves en la puesta a punto del movimiento neorrealista. Colaboró y escribió guiones con los mejores directores italianos, desde Rossellini a Antonioni, pasando por De Sica, Zurlini, Monicelli, Rosi, Bolognini, Castellari, Zefirelli…

Se dice que (aunque no esté acreditada su participación) intervino en una de las fases del guión de Vacaciones en Roma de W, Wyler (1953), pero eso sí, fue acreditada por su trabajo en la (floja) producción americana Capri (1960) de M. Shavelson. También escribió Ojos negros (1987) del ruso Nikita Mikhakov

La primera película que escribió fue Mi hijo profesor (1946) de R. Castellani. Enseguida se une al grupo de los neorrealistas escribiendo Roma ciudad abierta (1946) de Rosellini, Vivir en Paz (1947) de Zampa, Ladrón de bicicletas (1949) de De Sica, Milagro en Milán (1951). En ese mismo año se cruza en el camino Luchino Visconti para el que escribirá Bellisima (1951) pero cuya colaboración se prolongará a lo largo de casi toda la obra de su realizador. Surgen así Senso, Rocco y sus hermanos, Sandra, El gatopardo, El extranjero, Luis II de Baviera, Confidencias, El inocente

No sólo escribió brillantes guiones para Visconti. También fueron suyos los de otras destacadísimas obras del cine italiano. Como varias de Mario Monicelli, entre las que destacaremos Rufufú, Francesco Rosi (Salvatore Giuliano), Antonioni (Las amigas, La mujer sin camelias, I Cinti), Bolognini (Mételo), Zefirelli (Hermano Sol, Hermana Luna, La mujer indomable, Jesús de Nazaret…), Franco Rosi (El desafío), Valerio Zurlini (Verano violento), Vittorio Gassman (Kean)…

Suso no le hizo ascos a escribir películas policiacas o algún spaghetti-western (El hombre, el orgullo, la venganza).

Las dos últimas películas que escribió fueron, en 2006, Las rosas del desierto de Mario Monicelli y En busca de la tumba de Jesús de Giulio Base.

Los guiones en los que participó son cerca de 140.


Antonio Gamero

Antonio Gamero
Nació en 1934. Murió en el mes de julio. Comenzó los estudios de derecho pero se interesó por el cine. Ingresó en la escuela de cine queriendo convertirse en director, pero terminó por ser uno de los grandes secundarios del cine español.

Ingresó en la segunda mitad de los años cincuenta en el Partido Comunista, lo que le llevó a ser encarcelado dos años en Carabanchel, siendo sometido a fuertes palizas a raíz de las cuales sufrió la rotura de los tímpanos, lo que le llevó a llevar audífono toda el resto de su vida.

Los filmes en los que intervino (contando cine y televisión: Médico de familia, Los ladrones van a la oficina, Colegio Mayor…) fueron más de 150. Su primer trabajo fue en una práctica de la escuela de cine, dirigida por Bernardo Fernández al final de los años sesenta, titulada Historia de la vida de Blancanieves. Trabajó entre otros (y entre otras películas) con Gutiérrez Aragón (Habla mudita, Don Quiote de la Mancha), Jose Luis Garci (Asignatura pendiente), Borau (Furtivos…), Olea (Un hombre llamado flor de Otoño), Juan Antonio Bardem (El poder del deseo, El puente), Eloy de la Iglesia (Los placeres ocultos, La criatura, El perro, El sacerdote, Miedo a salir de noche, La estanquera de Vallecas), José Luis García Sánchez (quizá el director con el que rodó más películas, al igual que con Eloy de la Iglesia: El love feroz, Las truchas, Colorín colorado, La corte del faraón, Divinas palabras, Suspiros de España y Portugal, Soldadito español, Martes de Carnaval…), Patino (Madrid) Fernando Fernán Gómez (El viaje a ninguna parte), Cuerda (Amanece que no es poco, Así en el cielo como en la tierra), Forqué (Vuelve, querida Nati), Berlanga (La vaquilla, Todos a la cárcel)

Uno de sus papeles más conocidos fue en la serie televisiva Manolito, gafotas, interpretando el papel del abuelo de Manolito. Su última intervención fue en Nacidas para sufrir (2009) de Albadalejo. En 1975 recibió como actor por El love feroz la medalla del círculo de escritores cinematográficos.


Patricia Neal

Patricia Neal
Iba para gran actriz pero quedó en una esperanza, en una especie de juguete roto, debido a las múltiples circunstancias que se cruzaron en su vida. De todo tipo.

Primero sus amores (desgraciados) con Gary Cooper antes o durante el rodaje de la estupenda El manantial (1949) de King Vidor. La prensa la atacó despiadadamente como la mujer perversa (en un estilo al de la película) que quería arrebatar la mujer al bueno de Gary. Fue él el gran amor de Patricia. Gary apagó su pasión negándose a separarse de su mujer.

Posteriormente en el año 1953 se casó con el escritor Roald Dahl según dice Patricia en su libro autobiográfico publicado en 1988 (As I am), se casó sin amor. De todas maneras vivió con él alrededor de treinta años antes de separarse. Tuvieron cinco hijos, uno de los cuales (una niña) murió de encefalitis.

Patricia sufrió, en uno de sus embarazos, tres infartos cerebrales. Gracias al gran trabajo que realizó, incluida la ayuda de su marido, pudo no sólo salir adelante sino volver a interpretar películas y trabajar en teatro, donde había iniciado su carrera como actriz, interviniendo en los papeles centrales de El milagro de Ana Sullivan y De repente el último verano.

La actriz poseía una voz ronca inolvidable como la de Lauren Bacall, con la que compartió protagonismo en El rey del tabaco (1950), otra vez (última también) con Gary Cooper. Curiosamente con Curtiz interpretará Patricia Neal el papel que llevó al cine a Lauren Bacall en 1944 (y a conocer a Bogart, su gran amor) en la segunda versión de la novela de Hemingway, Tener o no tener, titulada Punto de ruptura (1950)

Patricia Neal, que nació en mil novecientos veinte seis se inició en el teatro a los 21 años. Nada menos que con una obra de Lillian Herman, Another part of the forest.

En cine su primera película, anterior a El manantial, es John loves Mary (1949) de David Butler, con Ronald Reagan de protagonista. Coincide de nuevo con él en su tercera película Alma en tinieblas de V. Sherman, que es también la tercera que rueda en ese mismo año, 1949,

A lo largo de su carrera rodó casi setenta películas. Entre ellas, algunas bastante destacables como Ultimátum a la tierra (1951) de Wisse, con el que rodará un año antes Tres secretos. De 1952 es Correo diplomático de Hathaway. Otras películas de interés que rueda en los años cincuenta es Un rostro en la multitud (1957) de Elia Kazan.

El comienzo de los años sesenta le ofrece el segundo papel femenino de la excelente Desayuno con diamantes de Blake Edwards. Dos años más tarde de este rodaje, recibe el Oscar a la mejor actriz por Hud, el más salvaje entre mil de Martin Ritt, junto a Paul Newman. Dos años más, en el sesenta y cinco, rueda Primera victoria de Preminguer. Es un momento trágico debido a sus hemiplejías. Pero en el sesenta y ocho vuelve a rodar, pero aún de forma más discontinua que hasta entonces. Se trata de Una historia de extraños de Ulu Grosbard.

La última película que nos llega de ella a España es en 1999 Cookie’s fortune de Robert Altman. La última en la que interviene antes de morir es Flyning By (2009) Jim Amatulli.

Esta tarde, la misma en la que me enteró de su muerte, leo varias notas de agencia. Una gran sorpresa: en ninguna de ellas se dice (aunque luego vendrán otras) que Patricia Neal incorporó el personaje de Julia en una interesante película política de José Luis Borau: Hay que matar a B (1975).

martes, 10 de agosto de 2010

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Crítica Cabeza de pescado

Ereaserhead  1  2  3  4  5

Gabriela Mársico

Cabeza de pescado


El filme Cabeza de pescado de la realizadora argentina July Masacessi, último ganador del Festival Latinoamericano de Cine, y del Festival de Cine Inusual de Buenos Aires contó con la presencia del ya mítico teórico de la ciencia ficción, Pablo Capanna, que presentó un filme en competencia Exhibición de atrocidades basado en la novela del gran escritor británico J.G. Ballard. En aquella oportunidad, Pablo Capanna dio una clase maestra sobre la ciencia ficción y la fantaciencia, haciendo especial hincapié en la fascinante obra literaria y a la vez escalofriante biografía de uno de los más admirados cultores del género fantástico: el mismísimo J. G. Ballard.

Cabeza de pescado, filme retrofuturista, presenta el problema que surge a partir de la proliferación de niños mutantes (punto de partida que lo emparenta con el filme de David Lynch, Ereasehead, no sólo por lo temático: el tema de la mutación infantil, sino además por lo estético, las dos están filmadas en blanco y negro) y lo que se hace con ellos, entre otras cosas, explotarlos en luchas, venderlos, o exterminarlos.

Nino, el niño mutante, al haberse vuelto bestia con todo lo que esto implica: ser bestia es ser peligroso por lo imprevisible e incontrolable, debe ser reducido y exterminado, supuestamente, a manos de su propio padre…

lunes, 9 de agosto de 2010

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Juan Alejandro Ramírez, “el poeta de los oprimidos

Por María Paula Ríos


En el marco del VIII Festival de Cine de Cuenca en Ecuador tuve la posibilidad de realizarle una breve entrevista al realizador peruano Juan Alejandro Ramírez. En el mismo hubo un foco del cineasta donde se proyectaron varias de sus películas. A modo de introducción de la entrevista les presento una breve reseña sobre la vida de este lírico director que bien lo saben llamar “el poeta de los oprimidos”.

Juan Alejandro nació en Arequipa, Perú y estudió Antropología en la Universidad de San Marcos. Allí es becado para hacer un posgrado en Estados Unidos, luego viaja a África y pasa un tiempo en México, entretanto realiza cursos de antropología visual. En la actualidad reside en Nueva York.

Este cineasta posee un particular método de trabajo: él mismo produce, edita, filma, narra y musicaliza sus obras, es un artesano del cine; e interpreta de un modo singular el género documental. Según sus propias palabras: “Lo que yo hago no es lo que tradicionalmente se considera documental. Yo trabajo en base a un guión pero no tengo actores, la gente es real….Uno sin pretensiones puede acercarse a una `verdad´ que no se basa enteramente en cifras o `hechos´, sino en destellos de emotividad y en la capacidad de inspirar sensaciones pasajeras de claridad”. Justamente porque su trabajo destila emotividad y está teñido de una nostálgica poesía, es que trasciende el mero registro documental.

Su filmografía oscila entre medios y cortometrajes, y comienza por los años 90:
    Hecho a mano, 1990
    Todo o nada, 1993
    Me dicen Yovo, 1995
    Muy lejos de aquí, 1999
    Sólo un cargador, 2003
    Alguna tristeza, 2006
    Diario del fin, 2009

Juan Alejandro Ramírez

María Paula Ríos¿Cuándo sentiste la necesidad de comenzar a hacer películas?

Juan Alejandro Ramírez — Mi tránsito hacia el cine viene de una combinación de habilidades, intereses y pasiones que, agregadas a las humanidades y la introspección, hicieron mi paso hacia al cine (que practico) relativamente fácil. Algo muy importante es el haber encontrado la posibilidad de presentar en un medio rico en elementos formales, una aproximación a como se siente algo mientras ofrezco mi visión sobre algo que me inquieta. Tratando de acercarme así de paso, a lo que Herzog llama “verdad poética”, versus la verdad de la ciencias sociales que tienen una naturaleza mas concreta. Jamás he hecho “documentos” en si. Trabajo un estilo híbrido que no ancla ni en la ficción ni en la realidad. Para mí es sólo cinema.

jueves, 5 de agosto de 2010

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Mostra de Valencia: con TelecincoCine y la generación Millenium

web Mostra de Valencia
15 – 23 octubre
Valencia
http://www.mostravalencia.com/


La Mostra de Valencia, rebautizada como festival especializado en “cine de acción y aventuras”, continúa presentando parte de la programación de su 31ª edición. En concreto, un ciclo que destaca la producción de Telecinco Cinema en los últimos diez años; así como la influencia en el cine del fenómeno editorial surgido en los países escandinavos.


El laberinto del fauno
Telecinco Cinema, en tanto que patrocinador de la Mostra, se ha reservado un ciclo propio destinado a revisar algunas de las producciones en las que ha participado. Así, habrá ocasión de volver a ver en pantalla grande títulos recientes como El laberinto del fauno (2006), de Guillermo del Toro; Alatriste (2006), de Agustín Díaz Yanes; Los crímenes de Oxford (2008), de Álex de la Iglesia; Transsiberian (2008), de Brad Anderson; Casual Day (2007), de Max Lemcke; El rey de la montaña (2007), de Gonzalo López-Gallego; y Torremolinos 73 (2003), de Pablo Berger.

Según la organización de la Mostra, “Esta selección de películas, que se identifican totalmente con la marca Telecinco Cinema, representa una muestra significativa del cine español reciente, que incluye tanto grandes éxitos comerciales de directores de renombre como propuestas arriesgadas de nuevos talentos. La Mostra rinde así homenaje a una de las productoras españolas más destacadas de la cinematografía española en los últimos tiempor”. (¿El Festival de Málaga también rendirá homenaje Antena3, uno de sus patrocinadores…?).



Torremolinos 73, de P. Berger





`Aurora´, en web Mostra de Valencia



Otra de las “selecciones” de películas que prepara la Mostra es el ciclo “Generación Millenium”, “una amplia retrospectiva del mejor cine negro nórdico actual, un género que se ha desarrollado con notable éxito en paralelo al `boom´ comercial experimentado por la literatura negra escandinava”. El ciclo, organizado en colaboración con la distribuidora A Contracorriente Films, se estructura en base a recientes best-sellers nórdicos que han inspirado películas. Así, se podrán ver adaptaciones o “inspiraciones” de:


    Jens Lapidus → Dinero fácil 
    Maj Sjöwall y Per Wahlöö → Beck, el ojo de la tormenta  
    Tom Egeland → La noche del lobo, Fallen angels 
    Assa Larsson → Aurora boreal  
    Henning Mankell → Inspector Wallander: Pisando los talones 
    Lars Gustafsson → Olor a lana. Las grietas en el muro  
    Karin Fossum → El ojo de Eva 
    Anne Holt → Bienaventurados los sedientos  
    Maj Sjöwall y Per Wahlöo → Roseanna

A las que se suman, también, La ragazza del lago, Nadie lo ha visto, Las marismas, Reykjavík-Rotterdam, Kim Novak never swam in genesaret´s lake, Paradise, El danés serbio.

miércoles, 4 de agosto de 2010

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San Sebastián: ¡a competición!

web del Festival
17 – 25 septiembre
Donosti / San Sebastián, País Vasco
http://www.sansebastianfestival.com/

web del Festival




El Festival Internacional de Cine de San Sebastián ha anunciado algunos títulos y directores/as que compondrán la programación de su 58ª edición. De entre la Sección Oficial, en la que participarán cuatro producciones españolas, destacan nombres como Raúl Ruiz, Naomi Kawase, John Sayles, Daoud Aoulad-Syad, Agustí Villalonga, Judith Colell, Jordi Cadena, etc. Mientras que en la Sección Horizontes Latinos, once películas producidas total o parcialmente en América Latina serán una pequeña muestra de lo más interesante e innovador del cine de esas latitudes.


Sección Oficial

A Jamaâ
Daoud Aoulad-Syad (Tarfaya, 2004) presenta su quinta película A Jamaâ / La mezquita, sobre la mezquita que se construyó para rodar algunas escenas de Waiting for Pasolini y que, inesperadamente, a pesar de que el resto de sets de rodaje fueron destruidos, se ha convertido en verdadero lugar de oración.

Cerro Bayo
Victoria Galardi, tras codirigir Amorosa soledad junto a Martín Carranza, con Cerro Bayo compite en la Sección Oficial y opta al Premio Kitxa-Nuevos Directores.



Home for Christmas
Ben Hamer (Eggs, 1995; Salmer Fra Kjøkkset / Kitchen Stories, 2003; Factotum, 2006) presentará Home for Christmas, “moderno villancico […] basado en una selección de historias cortas de la colección `Bare mjuke pakker under treet / Dejad regalos suaves debajo del árbol´, del autor noruego Levi Henriksen.”.

Genpin
Naomi Kawase (Moe no Suzako, 1997; Mogari no More / El bosque de luto, 2007) presentará Genpin, título “superpuesto sobre las palabras del filosofo chino Lao Tzu `El espíritu del valle nunca muere / Se llama la mujer misteriosa (genpin)´”.

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Crítica El circo de los extraños

Típica crítica antitópica  1  2  3  4 5
Escribe Ángel Vallejo


El circo de los extraños

En unos tiempos en los que el cine de vampiros ha pasado de género menor a sobreexplotado fenómeno de masas, encontrarse con una película que pretende desmontar tópicos sobre el vampirismo ya no es novedad en absoluto: el fenómeno lo inició Coppola con su discutible versión del clásico Drácula, de Bram Stoker (1992), donde se aseguraba que los vampiros podían salir de día sin ser calcinados por el sol, apenas perdiendo parte de su poder. Las sagas Blade (1998-2004), Underworld (2003-2009) y por último Crepúsculo (2008-2011), se encargaron de añadir correcciones a la lista de tópicos asumidos, algunas tan peregrinas como la piel diamantina de los chupasangres, erigiéndose así en epítomes de la autenticidad vampírica y únicos depositarios de los verdaderos secretos de la fabulosa estirpe. No obstante la lista de novedades sobre los oscuros sujetos, la verdad es que poco o ningún interés mostraba cada una de las sagas antes mencionadas, y cuando una película de vampiros lograba sobrecoger, lo hacía volviendo a los más reconocibles parámetros de la nocturnidad, sed de sangre y fotofobia que adornaban pequeñas joyas como Déjame entrar, una película sobre vampiros pre-adolescentes mucho más madura que todas las antes mencionadas juntas.

El circo de los extraños

Así, pues, poco puede sorprendernos algo como El circo de los extraños, una suerte de híbrido digital y descafeinado entre La parada de los monstruos (1932), Noche de miedo (1985) y Harry Potter, y que no parece tener más pretensiones que las de recaudar en el río revuelto de las hormonas adolescentes sobreexcitadas de sensualismo vampírico, magia potagia y superheroísmo salvífico. La realidad es que nos hallamos ante todo un cliché sólo medianamente entretenido: película seminal de una presunta saga basada en los libros del prolífico Darren Shan, quien escribe de forma (supuestamente) autobiográfica y que amenaza con extenderse mientras el éxito recaudatorio lo justifique; como en todas y cada una de ellas, se comienza con el profuso desarrollo previo de unos personajes (más por extensión de metraje que por profundidad de análisis) que luego manifestarán sus antagonismos o sus fidelidades a lo largo de la saga: dos amigos que acaban enemistándose, una relación paterno-filial disfrazada de instrucción maestro-aprendiz, un amor incipiente y otro consolidado, y un sinfín de consejos morales políticamente correctos que sitúan a la película en las antípodas de la obra de Tod Browning.

En cuanto al apartado fílmico en sí mismo, la aparente calidad técnica y la (ya no tan) novedosa estética se trocan en retortijón cinematográfico cuando vemos que no se respetan los más mínimos cánones de desarrollo del guión: saltos y discontinuidades injustificadas, explicaciones burdas y apresuradas y un clímax interrumpido y previsible. La historia no logra sobreponerse a tales tropiezos a pesar de contar con algunos aciertos, acabados de desdibujar en el evidente maniqueísmo que no da lugar a equívocos: por muy raros que sean los vampiros, son los buenos porque se enfrentan a los vampiranos: aquéllos matan humanos y estos no. Chúpate esa.

El circo de los extraños

Poco más que añadir: hay rostros conocidos como Salma Hayek o Willem Dafoe que cumplen con un papel que no se prolonga más allá de dos o tres minutos. Pocas escenas memorables por las que deambulan aún menos personajes notables. Un entretenimiento ligero, que podría contar con algo más de crédito si se hubiera respetado más a sí mismo: bastaba con ser más cuidadoso, menos apresurado en la elaboración del producto, algo que como mínimo debe exigirse a una industria que corre el riesgo de ser devorada por elementos de ocio más inmediatos.

lunes, 2 de agosto de 2010

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Crítica de Noche y día


San Fermín llega a Sevilla    2  3  4  5
Escribe Eva Cortés

Noche y día

Una vez más el cine vuelve a recordarnos que en la gran pantalla todo es posible. El cine ha sido una vez más esa gran fábrica de sueños donde muchas veces no hace falta argumentar nada porque lo que el espectador quiere es vivir otra vida, que sus ojos vean diferentes situaciones a las que se suele encontrar en su día a día.

Es precisamente este sentimiento uno de los fundamentos que avalan la existencia del cine de acción. ¡Y cuanto más increíble sea todo mejor!: Toneladas de efectos especiales, superhéroes que valen tanto para pilotar un avión, para disparar una ametralladora, como para resolver un mensaje enigmático fruto de un adolescente aventajado, y situaciones espectaculares, son algunos de los ingredientes que hacen ir al cine una vez tras otra a los amantes de este tipo de género.

Pero no nos engañemos. Todo tiene unos límites que en Noche y día, se han sobrepasado. En este caso ver como los sevillanos celebran San Fermín no forma parte del combinado especial que toda película de acción debe tener, ni de las concesiones que podemos hacer, sino que se trata de un error catastral cometido tanto por documentalista, guionista como director, que desmejora, y mucho, el resultado final del filme.

Noche y día
Toros más bravos que dinosaurios que arrasan por donde pasan; sanfermineros vestidos para la ocasión de blanco y rojo, que provocan a los toros en su encierro hasta la plaza; y Antonio Quintana (Jordi Mollá) uno de los villanos, asomado a una de las ventanas del Alcázar informando, por si el mundo no se había enterado, que “hoy estamos celebrando el día de San Fermín”. ¡Casi nada! para un veterano en estos lares como es James Mangold, director también de En la cuerda floja y El tren de las 3:10.

San Fermines aparte, la película protagonizada por Tom Cruise y Cameron Díaz mantiene un buen ritmo a lo largo de todo su metraje. A pesar de contar con un argumento simple, los continuos altercados a los que se enfrentan la pareja protagonista provocan que la atención no decaiga. Incluso por momentos es divertida.

Desde el aterrizaje forzoso de un avión, con disparos previos a todos los de abordo, hasta la huída en moto por Sevilla, la parejita hace frente también a una súper – persecución por la autovía de Bostón, a un tiroteo con metralletas en un almacén abandonado, a varias explosiones en una isla desierta y a otra persecución en un tren en marcha. ¡Y todo por una pila!

Noche y día

El argumento es tan simple como que Roy Millar, (Tom Cruise) está escapando de sus compañeros de la guardia federal que le han traicionado mientras salvaguardaba el invento del joven Simon Feck (Paul Dano) y en su camino se cruza con June (Cameron Díaz), una soltera, mecánica de profesión, que además no sólo le enamorar sino que además le ayuda en su cometido.

Aunque los años se notan en Tom Cruise, ya su aspecto no es tan juvenil como el que nos mostró en la saga Misión Imposible, demuestra una vez más que se encuentra en perfecta forma, que tiene dotes interpretativas de sobra, que sabe como llenar la pantalla y que el tiempo no ha erosionado su sentido del humor.

Roy Miller es un tipo divertido que enamora por su verborrea además de por la ternura que se esconde tras su mirada firme y segura. Es la media naranja perfecta para June, quien andaba perdida buscando algo más de emoción para su vida, ¡y vaya si la encuentra!

Noche y díaUna vez más, al igual que lo hicieron en -el remake de Abre los ojos-, Vanila Sky, Tom y Cameron vuelven a comerse la cámara juntos, con un peso de 50 a 50, consiguiendo una química perfecta entre ambos y haciendo que nos olvidemos un poco de la sosez del guión.

Cameron por su parte acostumbrada más a papeles de comedia romántica vuelve a vestirse en su rol de chica dura y fuerte aunque muy femenina como ya la vimos en la saga de los Ángeles de Charlie, y a pesar de que la han doblado en varias escenas – como la de la moto o en la que aparecen en el agua en la isla desierta – ha sabido aportar la suficiente frescura e ingenuidad (sin excederse) que su papel requería.

Y así, con dos buenos actores, efectos especiales y un público fiel al género es mucho más fácil que una película como Noche y día encuentre su hueco en las pantallas, aunque sea en verano; y así, con ese ritmo trepidante y esa variedad de escenarios: Australia, Boston o Sevilla, es mucho más fácil olvidarse de los fallos, la predecibilidad y la insulsez de guión, de las incongruencias argumentales y de las situaciones, en muchos casos, surrealistas; porque no nos olvidemos, que ésta es una película de acción, donde no todos los super-poderes deben justificarse, donde la sangra fría se sobre entiende siempre a los intrépidos protagonistas y donde el espectador sabe desde el momento que se sienta en su butaca, que los buenos son los que ganan.

domingo, 1 de agosto de 2010

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Agenda cinéfila: agosto

Festivales

Festivales de Lima, Sanfic y Obuxofest
el Pecado: 9º Certamen de Cortometrajes (3 – 7, Llerena, Badajoz, Extremadura) web

Locarno: 63º Festival Internacional de Cine (4 – 14, Suiza) web

Festival de Lima: 14º Encuentro Latinoamericano de Cine (6 – 14, Perú) web

SANFIC: 6º Santiago Festival Internacional de Cine (17 – 23, Chile) web

OBUXOFEST: 9º Festival de Cine Extraño y de Terror (27 – 29, Javierrelatre, Huesca, Aragón) web

web festival `el Pecado´web Festival de Locarno





Filmotecas

Andalucía (web)

Cataluña (web): CERRADA

Madrid (web)

País Vasco (web)

Valencia (web): Filmoteca d´estiu (PDF)

Zaragoza (web): Trffaut, Kurosawa, Colombia



Otros espacios culturales

Academia de cine (MAD, web): CERRADA

La casa árabe (MAD, web): Cine infantil, Miradas de Casa Árabe

La casa encendida (MAD, web): Ciclos “Cine Quinqui”, Cine en la Terraza “A través del espejo”.

Gandules (BCN, web): Los orígenes del marketing de Elías León Siminiani, Alphaville de J-L Godard, El pan y la calle de Abbas Kiarostami, El ángel exterminador de Luis Buñuel, The Servant de Joseph Losey, Toby Dammit de Federico Fellini, Le père de mes enfants de Mia Hansen-Love, White Material de Claire Denis, etc., etc., etc.


Le père de mes enfants, M. Hansen-Love

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