jueves, 25 de junio de 2009

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Por los caminos de Huesca (IV)

LOS FESTIVALES DE CINE EN ESPAÑA: Huesca (IV)

Patino y Cia. Palmarés y final del certamen.

Escribe: Mister Arkadin

web Festival de Huesca
El último día del Certamen amaneció en Huesca con el mismo calor sofocante de los días anteriores. Nada menos que los termómetros de calle marcaban los cuarenta y tres. Desde luego el Satán invocado por Triers nada tenía que ver con el asunto.

Los niños madrugadores se apropiaron del festival la mañana de día de clausura. No dificultó su asistencia ni el hecho de que fuera un día sin clase cuando se había programado una película para ellos, ni el que tuvieran que levantarse relativamente pronto. Una y otra cosa parecían confabularse contra la sesión pero sin conseguir ese negativo objetivo. Con esta sesión, el certamen cubría esa cuota que muchos certámenes se ponen como meta. Varios, de los que siguen esta norma, amplían las sesiones infantiles a prácticamente todos los días del festival. Con llenos absolutos, mejorando incluso la asistencia media de sus sesiones “normales”.

El sábado se leyó el Palmares, se premió a Patino y presentamos el libro sobre su último trabajo audiovisual Espejos en la niebla. Patino llegó con el tiempo justo para trasladarse a la proyección del mismo. Pero, fue en la noche antes, cuando nos saludamos en un imprevisto encuentro delante de las salas donde se proyectaban los cortometrajes. Vino acompañado de, y arropado por, su gente de La linterna mágica, su productora. Ahora Patino y los suyos están inmersos en uno de sus trabajos renovadores e innovadores para la exposición universal de Shangai (en 2010): una especie de visión calidoscópica de España a través de decenas de pantallas. Bigas Luna, Isabel Coixet y Basilio Martín Patino (izda-dcha), encargados de representar a España en la Exposición de Shanghai 2010, conformando un `recorrido por la memoria generacional de las ciudades de España´Será la suya la visión del presente que estará situada, digamos, en el punto central del pabellón de España, siendo acompañado en ambos extremos, en habitáculos contiguos por las visiones del pasado y del futuro, miradas realizadas por Bigas Luna e Isabel Coixet respectivamente.


Palmarés

La lectura del Palmarés, salpicado por unas pequeñas notas informativas sobre el certamen, fue brevemente comentado por el director del certamen, Ángel Garces. A su lado, escasos miembros del jurado (la mayoría ya se habían marchado de Huesca). Dos de ellos escoltaron a Ángel y al menos uno de ellos valoró la labor del jurado del que había formado parte. El representante del jurado de la Juventud ni mostró su acuerdo ni su disconformidad. Nada quiso decir a la invitación que Ángel le hiciera para que hablara. Una especie de convidado de piedra.

Distintos medios escritos, de radio y de televisión estuvieron presentes al igual que gran cantidad de público. Los cortos y documentales que han pasado por la sección oficial, además de su pase en el certamen, pudieron ser vistos por quien quisiera en una especie de vídeo (o proyección) a la carta ofrecido en un lugar habilitado por el certamen. Ha sido una buena opción para, incluso, posibilitar el contacto entre los diferentes realizadores venidos de muchos lugares. No es un descubrimiento de este festival, ya que es algo habitual en muchos con el fin de dar facilidades a los medios para que puedan visionar algún título que se han perdido entre los muchos ofrecidos, pero sí es una buena idea.


Presentación del libro y rueda de prensa de Patino

No se cumplió ninguno de los horarios previstos para desarrollar los actos de la mañana. Sólo sería válido el referente de la hora del comienzo de la lectura del palmares. A las 12 en punto de la mañana. Los dos siguientes actos, en el mismo lugar, se efectuarían en forma continuada. Se trataría así que quienes habían acudido a una de las partes se quedaran a todas, pero se eliminaba a los que sólo querían acercarse a una de las partes siguientes. De acuerdo al programa y a su rapidez de ejecución, sin duda llegarían, tarde. Vaya una cosa por otra. O sea efectividad para evitar un relajo o la escapada de los que ya estaban presentes frente al exacto, y en realidad algo inútil, cumplimiento del programa. De todas maneras tan buen sistema no parece un ejemplo de rigor en un certamen serio.

Basilio Martín Patino, ojeando el libro `Espejos en la niebla´, publicado por el Festival de Huesca´09
Fue a la gente de Encadenados a los que primeros les tocó abrir los actos patinianos. Milagros y Adolfo, como autores de textos (dos y uno respectivamente) del libro-folleto dedicado al último trabajo audiovisual de Patino, Espejos en la niebla, fueron los que a continuación del palmarés ocuparon la mesa presidencial. Presentados por Begoña, quién fuera madrina del director cuando fue nombrado doctor honoris causa por la Universidad de Salamanca (leer artículo). No estuvieron presentes los otros dos autores, en un caso (Aurora) porque no se pudo trasladar, en otro (Javier) porque llegó al final del acto no se sabe si porque acababa de llegar a Huesca o porque se perdió en el laberíntico horario del acto.

El libro-folleto está bien. Cuatro trabajos sobre Espejos, uno sobre Patino. Se puede discutir el orden ya que creemos que el artículo sobre la obra de Patino debería haber abierto el libro al tratarse de un tema general y no del particular referido al último trabajo del director. Pero bueno, es una opción, tan válida como discutible, del editor/a de la publicación. Lo curioso es que algunos de los artículos presente en la publicación parecen haber recibido demasiada influencia de algún otro también presente en ella pero que había sido publicado, curiosamente, en la revista de cine ENCADENADOS. Ya se sabe, fruto de esas curiosas casualidades que irónicamente suelen producirse con demasiada frecuencia...

Begoña breve, concisa dio paso a los autores. Fueron respectivamente Adolfo y Milagros los que engrandecieron la figura de Patino, al que ambos consideran un maestro de cine renovador, innovador, original, rebelde... y eternamente joven en su discurso abierto a la Historia. Lo definieron como un historiador de la Historia, un autor inclasificable siempre en busca de documentar una realidad pasada, de indagar en la memoria como manera de reencontrarse con un pasado que algunos desean ignorar. Y ello como forma de análisis, diálogo y reflexión. Patino escondido entre los espectadores escuchaba sobre lo que él se decía. No quería dejarse ver. Aunque humilde, se le veía orgulloso y emocionado.

Cuando Milagros y Adolfo terminaron de presentar el libro, y después de ser arrojados incomprensiblemente de la mesa presidencial (ya que lo lógico hubieran sido que arroparan al director en su rueda de prensa), para Basilio pronunciara algunas palabras. Faltaban al menos quince minutos para comenzar la rueda de prensa con el director cuando se dio inicio a ella. Todo con una rapidez demasiado acelerada. Se impidió así que nadie preguntará sobre el libro, Espejos u otras cosas a los autores del libro presente en la mesa. “Estarán entre le público y después al preguntar al director podéis también hacerlo a ellos”, argumentó la organización. ¿No hubiera sido mejor que fueran lo que componían la mesa?

Antes de sentarse en la mesa Basilio, extrañado, preguntaría a Milagros que porqué no se sentaban con él, que prefería estar en su compañía. En su lugar, fueron un profesor de Huesca y (por designación propia) la Jefa de Presa quienes le acompañaron. Una rueda de prensa donde, como siempre, Patino comenzó desorientado, “No sé, la verdad, que hago aquí”, para luego estar lúcido, imponente, irónico… Hubo momentos tensos porque la Jefa de Prensa se enfrentó a algunas de las personas del público exigiéndoles brevedad (se cortaría ya así a la primera persona que osó hablar) en sus intervenciones so pena que fueran sancionados con el corte de la palabra y paso, por tanto, a otro interviniente. Absurda postura de algunos ostentadores inflexibles del poder, máxime en esta rueda de prensa que había sido iniciada con más de un cuarto de hora de antelación sobre el horario previsto.

Se hablaron de las conversaciones de Salamanca, de la censura de aquellos tiempos, de la realidad e irrealidad de sus películas. “Convencí a mucha gente que acudiera a ver Casas viejas, incluso llevé una bandera republicana al cine y luego, días después de haberla visto, me entero que todo lo que allí veo no es Historia sino cine de ficción debido a Patino”, comentó el profesor. El director dejó claro que lo suyo eran imágenes-juegos ofrecidas a los espectadores para que jugaran con él. Así, en su implicación, todo sería más divertido.

ficha de la película, en la web de Basilio Martín Patino
Se habló de Nueve caras a Berta y se dijo, la crítica que cuando se estrenó Adolfo había escrito en la muy `derechista´ Cinestudio. Nuestro director dejo claro que: a) que en aquellos años todas las revistas eran, por imposición, de derechas; b) que en sí mismo no lo era, ya que aquella revista de cine era un cajón de sastre donde cada crítico era de ideología diferente; c) la revista de derechas por excelencia, de cine, era por entonces Film Ideal; d) Cinestudio era una revista, en tal caso, católica (ya que los que ponían el dinero eran los jesuitas), aparte de que su director, Pérez Lozano era una católico convencido como prueba el hecho de que escribiera un libro que se titulaba “Un católico va al cine”; y, por último, e) Adolfo no era el autor de esa crítica, de aquellas sesiones de cine joven español que en 1965 se proyectaron en el cineclub. (Aún a él le correspondió a hacer la de Fata Morgana de Aranda).

Patino defendió también Cinestudio y a Pérez Lozano: “Era católico y de derechas, pero de una derecha y de una catolicismo de gran honestidad. Era bondadoso y ayudaba a las personas. A mi, que para nada formaba parte de su posicionamiento ideológico, me defendió sin impórtale lo que le podía venir encima”.

Fue casi una hora de preguntas, de lecciones del director salmantino sobre su cine, y sobre la historia de España, sobre la evolución del país en los últimos años. Una hora que pasó rápida y que sirvió para que algunos pudieran conocer algo más a este hombre lucido y enigmático que es Basilio Martín Patino.

Sorprendentemente a los autores nadie les ofreció más libros que el unitario recibido el día de la llegada. Adolfo tuvo que acudir a Maria, quien ya le había solucionado otros problemas, para obtener algún libro más con el fin de poderlos enviar a algunas amistades. Consiguió que, al menos, tanto él como Milagros, se pudieran llevar dos más cada uno. Pienso que algo tan simple como que los autores pudieran recibir unos ejemplares, debería formar parte del protocolo del certamen. Pero bueno, los misterios existen en las mejores familias…

(izda.) Macu Vicente; (dcha, de fondo a frente) Carmen Rodríguez, Martín, Alba, Carmen Gullón y Adolfo Bellido
En la comida, excelente por cierto, que el Festival ofreció a Patino y donde estuvimos amigos, gente del certamen y sus colaboradores conocimos a Macu, la mujer de Centenares, uno de los lugares de Espejos, escritora de un libro sobre el lugar y que fue musa y a la vez discípula para que el último montaje de Patino se llevase a efecto. Fue una comida amable y amigable en la que conocimos detalles tan curiosos como que el organizador del festival Imagine India, que han cubierto recientemente en Madrid Milagros y Eva (leer 1, 2 y 3 artículos), es un sorprendente personaje indio, hijo del que fuera cocinero en el restaurante del que fuera dueño, hace ya bastantes años, el propio Patino. Qué vueltas da la vida y hasta donde conduce el destino en una retahíla de personas relacionadas entre sí.


Sesión de clausura

Patino recogiendo el premio honorífico `Ciudad de Huesca´
En la sesión de clausura Patino recibió el homenaje del público de Huesca, al tiempo que recibía el premio Ciudad de Huesca. Los aplausos entusiastas del público volcado en su obra, su figura, y que llenaban el teatro, terminaron por emocionar a Patino. Parecia perdido en el escenario. Recibió el premio sin saber que hacer con él. Preguntándose como en otras ocasiones a qué se debía tan gran alboroto, que él desearía no estar ahí. Como en la rueda de prensa, al comenzar a hablar se mostró impreciso, como si quisiera salir cuanto antes del escenario. Pero luego, con la emoción en las palabras, estuvo lúcido, joven y con la mordacidad de siglos en sus palabras. Equivocó términos no se sabe si por confusión o formando parte de su juego. Agradeció a Juan, ante la sorpresa de la sala (pues no sabían a quien se refería), la concesión del premio (evidentemente se refería a Ángel, el director del certamen), también a los que habían escrito el libro de Espejos (obviando a una autora y repitiendo dos veces el nombre de Milagros) y, en definitiva, se sintió halagado en su timidez. Un premio más que añadir a la larga lista de su laureada carrera. Y los que vendrán…

Después de sus palabras, se procedió a entregar los premios del certamen. Fue visto y no visto. Parecía un acto tomado a cámara rápida. Indicaban quien entregaría el premio y a quién se le concedían. Salía el primero por la izquierda del escenario, luego el premiado (o quien le representaba) por la derecha. Se entregaba el premio, ambos miraban hacia el frente para la fotografía de rigor y se machaban por la derecha. Ni una sola palabra podían decir los premiados. Bastaba con la gloria del premio. En fin, una pequeña migajita más no vendría mal. Todo en función de a) la necesidad de que los premiados se reunieran, probablemente, en la cena final; y b) que la sesión no se eternizara ya que luego se proyectaba la película Tres monos que, por cierto, enfrentó a los redactores de ENCADENADOS (para uno era una absoluta nadería repleto de un absurdo esteticismo mientras que, para otros, era una película muy válida). Suponemos que `pesó´ la cena final ya que fue terminar la entrega de premios y desaparecer autoridades, premiados e invitados de primera fue todo uno. El cine a rebosar quedó mermado a la hora de la proyección.

El acto de clausura en sí resultó soso y vulgar. La originalidad de que un músico animase desde el escenario la entrega se correspondió con la presencia, más que discutible, de dos `bellezas´ que no hacían otra cosa que contornearse, subidas sobre unos cubos, al ritmo de la música. Daba la impresión que se trataba de dos go-go´s discotequeras. Sólo faltaba, para que la semejanza fuera total, haberlaa encerrado en unas jaulas y haberlas vestido de forma provocativa.

Para remate cuando se recordó la obra de Patino con un montaje realizado en vídeo, al final el aparato parece ser que también decidió ―acorde con el estilo del director― jugar por su cuenta. Así que, de improviso, dejó de emitir señal, con lo que el montaje sólo se pudo ver a medias. Hecho lamentable pero que puede ocurrir en las mejores familiares.


Final

Con luces y sombras, Huesca ha cerrado su certamen. La labor que durante largo años hizo el estupendo Pepe Escriche, fallecido el pasado años, debe seguirse teniendo en cuenta, pero no exclusivamente para que cada nueva edición sea una fotocopia de la anterior. No, el mejor homenaje a Escriche es evolucionar, buscar nuevas formas de motivación y vida para un certamen que debe ser importante, pero, para ello, debe renovarse en algunas cosas, aunque tenga que decir adiós a otras del pasado. web Festival de HuescaNo vivir de glorias pasadas. Sí recordarlas, enmarcarlas y abrirse a unas secciones y actividades que complementen eficazmente el centro oficial de las proyecciones del certamen. Hay que buscar el futuro teniendo en cuenta el pasado. Abrirse, sin miedos, a nuevas perspectivas. La dirección y los directivos del Festival de Cine de Huesca pueden y deben hacerlo.

2 comentarios:

  1. Patino es mucho Patino aunque algunos digan pasar de su cine. Curioso, nació el mismo año que Clint Eastwood y los dos siguen trabajando en el mundo audiovisual. Aunque hay otros que les ganan como Lumet (85 años) u Oliveira (más de cine). Jovencitos, ellos
    Ramón

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  2. Y Patino trabajando con diferentes formatos (cine, televisión, digital, etc).

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