miércoles, 1 de julio de 2009

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Hacia el Sur, Granada (III)

LOS FESTIVALES DE CINE EN ESPAÑA: Granada (III)

Convivencia y unidad entre los pueblos a través del cine

Escribe: Mister Arkadin


Sentados en una terraza de la plaza de la Romanita, Adolfo habla con una radio de Valencia sobre el festival. Comenta semanalmente, desde hace unos meses, la actividad cinematográfica para la emisora de radio. Las dos últimas semanas lo ha hecho “sobre la marcha”, en los lugares donde se encuentra. La conexión de la semana anterior, al borde de perderse la cobertura, fue en el tren que nos llevaba a Huesca. Por fortuna, sólo fue en el último momento, cuando se despedía, cuando se evaporó la señal.

Cuando termina la conversación con el conductor del programa, comentamos sobre el cambio de los tiempos. Recuerda cuando varios años atrás, en el Festival de Valladolid, tenía que ir al edificio central de telefónica para enviar la crónica diaria del festival. “Cuando terminaba, ya que no era en directo (1),comentaba Adolfo, tenía que esperar a que me volviesen a llamar desde la emisora diciendo que sí, que había entrado bien la conexión. Otro año, también en la Seminci, seguimos el festival para un periódico de Salamanca. Por la noche, después de la última sesión íbamos, otro compañero y yo, a un periódico de la misma empresa editorial, a llevar nuestra crónica escrita al momento en una máquina de escribir, para que la remitieran al diario de Salamanca. Es increíble como han cambiado las “comunicaciones” en un periodo no demasiado largo en el tiempo.
(1) Durante el franquismo todo estaba sujeto a una férrea censura. Los programas de radio, por ejemplo, no eran en directo. Las noticias obligatoriamente eran transmitidas en dos boletines de tarde y noche a todas las emisoras existentes en España a través de Radio Nacional de España.

Tiene razón, y no sólo en eso. Se ha producido un cambio general, cómo se comunican y reciben las noticias en los medios, pero también en la forma de informar, en las relaciones personales, en la rapidez con la que se accede a obtener, con una tarjeta de crédito, dinero en un banco, en el traslado (tren, avión), de un lugar a otro…. Ahora, marchando hacía una nueva sesión de cine, por ejemplo, Elvira, la mujer de Adolfo, toma fotos con una cámara digital en la plaza donde están las carpas del certamen. Esta misma noche se remitirán a Sabín junto a la crónica del día para ser publicado en la web. Ya no hay que rebelar las fotos para poder acceder a ellas.


Por, y desde, la ciudad

proyección en la plaza de las Pasiegas
Con Elvira bromeamos sobre el antiguo nombre de la ciudad en la que estamos, qué conlleva su nombre y en la que se conserva la puerta (y una calle) de Elvira.
Hace un calor insoportable. En Huesca, lo que es más raro, también lo hemos pasado. En el día de ayer [viernes 19], anteúltimo día del certamen, uno se hubiera pasado todo el día enchufado a una botella de agua. Pero, a pesar del calor, la ciudad bulle día y noche con gente de todas las procedencias aprehendiendo los lugares estratégicos de la ciudad, los monumentos sin olvidar o los sitios (también celebres) de tapeo.

La alcazaba pegada a la Alhambra domina la ciudad. El recinto más visitado y eso que faltan uno de sus símbolos más reconocidos: los leones que adornan la fuente del patio del mismo nombre se encuentran desde hace varios años en restauración.

Los premios del festival como no puede ser de otra manera reciben el nombre de Alhambra.


Rigores y tristezas

`Diálogos interculturales´, en la mesa del día 16, con Rasha (cantante sudanesa afincada en Granada), Andrea Percciante (Asociación Diente de Oro) y Juan Pinilla (cantaor flamenco granadino) y la moderación de Agustín Martínez (La Ser)
Parece que ser que en algún medio han achacado al festival su amplitud, su forma de extenderse por diversos espacios ciudadanos lo que lleva, dicen, a que en algunos actos el número de asistentes sea escaso. Una crítica que carece de rigor. Y es que lo normal es encontrar en las charlas, talleres o reuniones (algunas concretadas para unos claros participantes) un destacable número de personas. Tampoco se puede decir que las sesiones de cine tengan escasos espectadores. Los hay, y bastantes, en la sala sede del festival, durante los pases de las películas de la sección oficial; y los hay, hasta completar más que el lleno, en la sesiones nocturnas al aire libre. Es digno de destacarse, tenerse en cuenta sobre todo por las limitaciones propias de un certamen en el que se presentan películas, tan alejadas del común de los espectadores, procedentes del Sur Geográfico. Filmes que llegan de Irán, Indonesia, Palestina, Sudáfrica, Georgia, Bangladesh, Nigeria… Unas cinematografías, y unas películas, poco o nada conocidas que, sin embargo, son capaces de atraer a un determinado sector del público. Chapeau por ello! La especialización del certamen puede ser un riesgo, pero eso mismo es lo que le lleva a su propio éxito.

El festival y sus gentes resultan, además, muy cercanas. Se acude a las oficinas de prensa y se puede charlar amigablemente con la jefa de prensa o con cualquiera de las personas que componen los servicios de prensa y comunicación. Sentarse junto a ellas y ellos, y hablar sobre el certamen, mientras siguen, sin problema alguno, desde el interior de su reductor, emitiendo o recibiendo noticias vía email. No hay que pedir audiencia para contactar con los mandos de la oficina ni hay que pasar por filtros burocráticos. Siempre atentos y serviciales. No es el único festival (bien es verdad) que funciona así, pero en pocos se encuentra tal camaradería.

Es en pleno festival, cuando nos enteramos del salvaje atentado de ETA. No se puede entender que personas (cultas y abiertas, se supone, al mundo) como el escritor y dramaturgo, Alfonso Sastre, símbolo para muchos de lucha durante los duros años del franquismo, puede abanderar hoy posiciones propias de otros siglos, como las que suponen las reivindicaciones abertzales. Parece mentira que cuando el mundo aboga por la hermandad (como proclama este festival), en algunos lugares se prefiera matar pidiendo ser `excepcionales´. Ratificamos la solidaridad contra tal barbarie que se ha recogido con urgencia en el blog de nuestro querido Encadenados.

Una de las películas aquí presentes, Cánticos desde Palestina, había sido objeto de polémica por parte de alguno de sus autores cuando se proyectó en el festival de cine solidario de San Sebastián. Se llegó a afirmar que el filme abogaba no sólo por denunciar el muro que Israel ha construido para aislar al pueblo palestino, también se trataba de llamar la atención del (hipotético) muro que España ha levantado para aislar al pueblo vasco. ¡Cuanta demagogia se puede verter a veces para defender lo indefendible!


Lectura del palmarés

Coloquio con Arturo Ripstein y Paz Alicia Garciadiego, moderado por Mirito Torreiro
El jurado del festival está presidido por uno de los más importantes (y a veces desconcertante) directores mejicanos, Arturo Ripstein. El día antes de la conclusión del certamen hubo un interesante coloquio en el que ha participado él y su mujer, guionista de prácticamente todas sus películas. Es Ripstein quien lee a la prensa el palmarés del jurado. Deja claro, en principio, un hecho que a veces divide a los jurados de cualquier festival: las razones por las que se premia tal filme y no otro. Este jurado de los cines sur, por boca de Ripstein, lo deja muy claro: un jurado en un festival de cine sólo premia las películas por una razón, por creer que son las mejores que se han presentado. Eso hemos hecho nosotros.

Los premios van hacía algunas películas cuya calidad nos explicaron desde el momento en que llegamos. Fue el caso del filme iraní a concurso, el primero de los proyectados a concurso. El resto de los premios también se pudieron ver en la primera parte del certamen (ver palmarés en nuestra web). Georgia fue el país que se llevó el primer premio. Como hemos llegado en la segunda parte del certamen no hemos podido ver ninguno de los filmes premiados con las principales Alhambras. Tan sólo entre los galardonados, hemos visto Cánticos de los mares del Sur que ha recibido el premio a la mejor actriz.

De todas formas, a pesar de no haber visto lo mejor del certamen (vimos exactamente siete que es la mitad de los presentados a concurso), tenemos que reafirmarnos en que lo proyectado ha tenido, salvo dos o tres filmes muy flojos, un muy aceptable nivel.

A nuestro lado, en el acto de lectura del palmarés, se encuentra Mirito Torreriro, uno de los programadores del certamen. Charlamos con él. Le damos la enhorabuena por el rumbo del festival. Y que hacemos extensiva a Esteve, Alberto, Paula, Pilar y toda la gente de prensa y la organización. En tres años han conseguido muchas cosas. Recordamos a Mirito, en antiguas ediciones de Cinema Jove, el festival que hoy mismo, cuanto éste termina, se inicia en Valencia. No entendemos porqué se superponen entre si certámenes de notable interés. Tampoco tenemos claro porqué se mantienen tantos festivales en España, algunos repitiendo, desde su pareja identificación, mismos modelos y hasta mismas proyecciones. ¿Será (pensamos) porque da prestigio o dinero montar un festival de cine? Eso sí, hay festivales que sólo mantienen una única edición, el tiempo suficiente para que la entidad organizadora (ayuntamiento, asociación, etc.) se dé cuenta de: a) que no han inventado nada nuevo; b) lo complejo que es poner en marcha, año tras año, un festival de cine; c) su apreciable coste; y d) el escaso tirón para el público. Si hay festivales que sólo aguantan una edición, hay algún otro que sólo se presenta en sociedad en una rueda de prensa, en que se anuncia su celebración… sin que años después se haya puesto en marcha.

Por la noche, el festival se cierra en el patio de los Aljibes, situado estratégicamente entre la Alcazaba y la Alambra. Es un lugar que se abre al aire, a la noche, al misterio, en su encuentro de diferentes civilizaciones, las mismas por las que clama este interesante festival de Cines del Sur. Un certamen sin alfombras rojas, ni grandes recepciones, ni festejos. Aquí se piensa, se siente y se habla en y desde el cine. Como hermanamiento de gente de diferentes países, culturas, religiones. El apostar, a través o desde el cine, por una unión de todos países en una idea de convivencia que posibilita un mundo mejor. Por tanto, es una propuesta, ya en sí misma, digna de elogio.

Sin duda, la hermosa ciudad de Granada puede sentirse orgullosa de su festival, que, a pesar de su juventud, funciona con la sabiduría de la propia ciudad que lo acoge.

web Encadenados

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