jueves, 7 de enero de 2010

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Preestreno de El cónsul de Sodoma de Sigfrid Monleón en los cines Babel de Valencia

Presentación de El cónsul de Sodoma en los cines Babel de Valencia

Cartel de El cónsul de Sodoma

Hoy hemos asistido al preestreno del filme El consul de Sodoma en los cines Babel de Valencia. Dirigida por el valenciano Sigfrid Monleón (La isla del holandés, Síndrome laboral, La bicicleta), la película es una recreación de la vida del poeta Jaime Gil de Biedma y está basada en la biografía escrita por Miguel Dalmau y que fue editada en 2004. El cónsul de Sodoma viene precedida de algunos elementos que pueden distorsionar su visión como es, en primer lugar, la polémica generada por la existencia de un primer guión escrito por Agustín Villaronga, quien también tenía que dirigir el filme en 2008, pero que finalmente se descartó, y en segundo lugar la reaccionaria acogida de algunas de las escenas de sexo, algunas de carácter explicito, que parece que aun despiertas reacciones adversas.

En cuanto al primer aspecto, la llegada de Sigfrid Monleon a la dirección tras frustrase la experiencia con Villaronga, el director de La bicicleta ha afirmado que “la película no es un encargo” pues él no entiende el cine como un encargo y fue el propio Monleón quien se dirigió al productor pues pensaba que él era el más adecuado para dirigir el proyecto. El propio director nos ha confirmado además que ha tenido la libertad absoluta y el apoyo de Andrés Vicente Gómez para rodar aquello que ha querido y cómo ha querido, sintiéndose particularmente orgulloso del resultado final del filme, el cual representa de una manera certera lo que tenía en mente cuando se puso al frente del proyecto.

Preestreno en los cines Babel de Valencia

Sigfrid Monleón (director) y Juli Mira (actor) en el centro

En relación con las escenas de sexo, la mayoría aparece concentradas en la primera parte y la forma de entender el sexo constituye un aspecto inseparable de la vida del poeta, por lo que estas escenas conforman un elemento necesario en la narración y más teniendo en cuenta que vivió su homosexualidad en un momento difícil, la España franquista (el filme comienza en 1959) y en un entorno profesional y político que no aceptaba dicha opción (de hecho a Gil de Biedma le fue denegado el acceso al Partido Comunista por ser homosexual).

En la rueda de prensa posterior al filme, Sigfrid Monleón ha explicado que la película no pretende ser un biopic al uso pues la intención es mostrar la recreación que el propio Jaime Gil de Biedma realiza de su persona a través de su obra, por lo que tampoco estaba interesado en la parte documental y fidedigna del poeta.


La reflexión


El cónsul de SodomaA la espera de que tengamos la revista otra vez en marcha, y donde aparecerá la crítica, la primera impresión que produce la visión de El cónsul de Sodoma es de cierta desazón pues el filme no acaba de acertar en aquello que quiere contar. El director dice que no pretende realizar un biopic pero es precisamente esto lo que se muestra en la pantalla. El cónsul de Sodoma pone en imágenes, a través de la figura de Jaime Gil de Biedma, la Barcelona de los sesenta y los personajes del entorno personal, profesional y literario que acompañan al protagonista, centrándose fundamentalmente en el periodo que abarca desde 1959 (fecha de la publicación de su primer libro) hasta la muerte de Franco, pues después se pasa casi de puntillas por la última etapa de la vida del poeta (la llegada de la democracia y la fase final de su enfermedad, el SIDA, que terminó con su vida en 1990). Por un lado se apuesta por la proliferación de detalles y la representación de personajes reales que pretenden conformar la veracidad de la narración (aparecen entre otros Juan Marsé, Carlos Barral, Colita, Bel, Enrique Vilá-Matas, Fotogramas, Bocaccio, la Gauche Divine, etc.) pero, por otra parte, no se quiere analizar la realidad y el filme se deja llevar por una serie de escenas que son más una recreación de las palabras del poeta (recitado de poemas, voz en off) y que termina inclinando la balanza hacia el terreno de la ficción. Esta dicotomía entre fidelidad a la realidad y libertad expositiva por parte del guión es la que distorsiona un tanto la visión del filme.

El cónsul de SodomaEl cónsul de Sodoma

¿De qué nos habla El cónsul de Sodoma? ¿Qué representa la figura de Jaime Gil de Biedma? Primero parece que el significado del filme es mostrar al poeta, y su actitud ante la vida, como una metáfora del último periodo de la España franquista, es decir, ante la imposibilidad de derrocar al dictador vamos a llevar una doble vida, por un lado, la profesional que acepta las reglas del régimen, y una artística, donde en un microcosmos cerrado (ese mundo de la Barcelona bien) se puede hace realidad los verdaderos deseos (personales o literarios). Pero como hemos comentado con anterioridad, luego se abandona esa línea para ir adentrándose en la imagen que del personaje tiene el propio poeta, llegando a mezclarse casi con escenas oníricas (una recreación de una orgía irreal, la muerte fingida en la nieve y que forma parte de una representación teatral, la escena final con la música de Pet Shop Boys).

Y esos diferentes caminos escogidos para mostrar la vida o la obra del poeta, a los que acompañan una serie de estereotipos y clichés que son los personajes secundarios que lo rodean, terminan por disgregar o enmascarar el sentido de aquello que se nos está contando.

La parte positiva es que, de una manera acertada o no, significa una apuesta arriesgada dentro de la tónica generalmente acomodaticia de nuestro cine. El cónsul de Sodoma es como la actuación de Jordi Mollà, emocionante en ocasiones, brillante cuando la cámara capta su mirada de soslayo y desproporcionada en otras cuando nadie pone coto a la desmesura del actor.

4 comentarios:

  1. Jaime Gil de Biedma tenía dos sobrinas. Una, la fotografa de la movida, Ouka Leele, y la otra, Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid. A la primera le puede gustar, pero a la segunda...

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  2. Si esto no es un (casi insoportable) biopic, no sé lo que será.
    La película está contada a partis de unos "cuadros-escenas" tópicos, esquemáticos, esteticista como ella sola.
    Sigfrid Monleón ha errado. No era una película para él. Este no es el cine que esperamos de este realizador.

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  3. ...Y Marsé, Juan, ha dicho sobre el film: La película es peor que peor. Es unna ofensa a la memoria del poeta por su estupidez y su groseria algo que va más allá nde su absoluta insolvencia cinematográfica.
    No es que sea el excelente escritor ninguna lumbrera en el campo cinematográfico. Tiene algún guión escrito como para echar a correr, pero en el caso de esta película (también su personaje aparece) no le falta razón. Al menos en parte
    Julio

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  4. Marsé ha dicho cosas muy duras sobre la película de Monleón. El colmo ha sido decir que su director es un fallero incompetente y desinformado...
    No, al menos, Sigfrid no es fallero. Que se sepa.
    Elena

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