viernes, 19 de febrero de 2010

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Crítica de Todo incluído

Terapia en Bora Bora 1 2 3 4 5
Escribe Eva Cortés
Cartel de Todo incluído
El actor Peter Billingsley se ha pasado detrás de la cámara y nos presentó hace algunas semanas su película Todo incluido. En ella también cuenta con una pequeña actuación.

La historia nos cuenta como cuatro parejas viajan hasta el complejo hotelero Eden situado en la isla de Bora Bora (Tahití) movidas por una de ellas que está pasando una crisis.

La película que es absolutamente predecible y está a falta de humor creativo intenta ahondar en las relaciones de estas cuatro parejas, donde cada una representa un tópico social. Lo que pretende ser una comedia de amistad, amor y problemas de parejas a las cuarenta se convierte en una falsa representación de roles sociales.
Por un lado Dave (Vince Vaughn, de quien además fue la idea del guión original) y Cynthia (Kristen Bell) representan a las típica pareja que tiene una relación sólida y han formado una familia, se compenetran y han aprendido a convivir juntos. Pero siempre existen cosas que cambiar del otro.

Todo incluídoJason (Jason Bateman) y Ronnie (Malin Akerman) forman la pareja en crisis. Son perfeccionistas y metódicos y no aceptan que su relación tenga flecos. Por Internet encuentran esta oferta para grupos donde las actividades se alternan con terapias matrimoniales y deciden convencerles para ir usando su talento para las ventas.

Joel (Jon Favreau, coguionista de la película) y Lucy (Kristin Davis) llevan juntos de la universidad. No han conocido otra pareja que la de toda la vida y tienen una hija adolescente fruto de la noche de pasión que vivieron en el baile de fin de carrera. Han caído en la rutina y están a punto de separarse porque apenas se dirigen la palabra.

Faizon Love (Shane) lleva un tiempo separado de su mujer pero no ha conseguido olvidarla. Ha vivido siempre mangoneado por ella ahora se dedica a vivir la vida. Está de rollete con Trudy (Kali Hawk) a la que le saca veinte años. A Shane le cuesta seguir su ritmo porque aunque como dicen, en el amor no importa la edad, veinte son muchos años de diferencia.

Pero a pesar de que el guión intenta marcar mucho las diferentes personalidades y nos los presenta como diferentes en el fondo a estos chicos se le ve el plumero. Aunque son ellos quienes pretenden llevar el poder, en realidad son ellas las que llevan la sartén por el mango.

Con esta situación las parejas llegan al resort. Allí para su decepción descubren que no todo va a ser diversión y que el viaje está enfocado fundamentalmente a salvar sus respectivas relaciones y que todos deberán asistir a la terapia de Marcel (Jean Reno) a no ser que prefieran volverse a su casa.
A partir de ahí se suceden gags y escenas que pretenden ser cómicas pero que muchas veces se quedan en ridículas como es el caso de cuando se tienen que quedar en bañador en su primera terapia y Shane no lleva.

Es una lastima que para el elenco de actores con los que cuenta la película, la mayoría con experiencia en el género, Peter no haya sabido sacarle ese jugo a la historia.

Con un final totalmente predecible como decía e inverosímil, pues hasta aparece la ex de Shane de forma totalmente casual deseando hacer las paces con su ex–marido, la comedia me recuerda un poco, aunque a la americana, a la española Al final del camino.

Trucos de terapia y soluciones imposibles que hacen que el espectador se aburra y sienta que le han tomado el pelo, pues lo que prometía ser una divertida comedia ha resultado una historia llena de tópicos y chistes fáciles.

Por rescatar algo divertido, decir que la escena de la clase de yoga es, de las casi dos horas que dura el filme, la escena en la que más te ríes, aunque no deja de ser también una situación típica en este tipo de películas.

Sin pena ni gloria Todo incluido pasará al olvido y se confundirá con otras semejantes y con el paso del tiempo no recordaremos si la hemos o no visto.
Todo incluído

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