martes, 16 de marzo de 2010

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Crítica Pájaros de papel

No se puede vivir con un Franco 1 2 3 4 5
Escribe Carlos Losada


Cartel de Pájaros de papel
Así se canta en esta estupenda película de Emilio Aragón Pájaros de papel, donde se analiza, muchas veces con matices, los terribles, bochornosos, crueles, hambrientos e inmorales primeros años cuarenta, que a día de hoy tantos franquistas, asentados en cúpulas del poder, y en la gritería mediática, no quieren que olvidemos (véanse las intrigas innobles y miserables contra el juez Garzón).

En Pájaros de papel se cuentan los años de infancia de “Miliki”, junto con quienes le enseñaron y protegieron, hasta que las circunstancias de la posguerra les obligan a emigrar. En esta narración, con titubeos de primerizo en su puesta en imágenes, nos muestra el final de la guerra civil en Madrid, la pérdida de la inocencia y la constatación de la maldad de la naturaleza humana, sobre todo cuando se empeña en la venganza sin sentido y el resentimiento como medida.

Pájaros de papelPara ello, Emilio Aragón cuenta con un equilibrado guión, suyo y de Fernando Castets, y sobre todo con un conjunto de actores que parecen en estado de gracia, no ya por la verosimilitud que confieren a sus personajes, sino por el entendimiento de una época y unos acontecimientos que parece que mismamente los están viviendo.

El elogio va, personalmente, y en primer lugar, para Lluís Homar, que tiene la valentía de darnos su condición sexual con la caricia de un dedo y su madurez moral con el trato a los demás por simples miradas o abrazos entrañables. Imanol Arias tiene la facultad de hacernos olvidar de los Alcántara, y sus números al alimón con Homar son tan alegres como inocentes y sentidos. Carmen Machi me ha sorprendido, porque reconozco que es buena actriz, y no solamente cantando y bailando el “Babalú”, sino porque incorpora a una cupletista, ya venida a menos, con tanta inocencia como realismo.

Y quedan el pequeño Roger Princep, espontáneo, dúctil, y como sólo los niños saben estar inocentes ante la cámara; y en otra dirección Diego Martín, incorporando al falangista-franquista teniente Quiroga, mal hombre donde los haya, con una presencia aplastante y odiosa. Los demás, todos los demás, incluidos “Miliki” y Asunción Balaguer, con el registro en su sitio, sabiendo lo que hacen y dicen.

Diríamos que Pájaros de papel es una muy recomendable película, porque tiene ese trasfondo que nos muestra y enseña, sugiere, una época, unas gentes y circunstancias abrumadoras en su realidad, y que nos deberían ayudar a reflexionar sobre las causas de vivir y convivir, sin que eso quiera decir que tengamos que eliminarnos los unos a los otros, porque el entendimiento entre todos es lo que Emilio Aragón y los suyos nos muestran.

Les damos las gracias por haber rodado Pájaros de papel, porque es humana, entrañable, necesaria y algo imperfecta. Parodiando el estribillo de la canción, “no se podía vivir con un Franco”.Pájaros de papel


1 comentario:

  1. Me he quedado un poco en off, cuando los militares van detrás de Imanol Arias, ya que el sale huyendo porque no quiere tomar parte en el complot contra Franco y sin embargo van tras él y le matan.

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