viernes, 5 de marzo de 2010

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Plácido viaje al extrañamiento: Gonzalez-Foerster

Todo turista lleva un cineasta en su interior. Más aún desde que el auge de la industria tecnológica asiática nos pusiera en las manos cámaras de fotografiar y grabar. En ese instante, llegó el momento en que todo podía ser filmado, mirado y archivado para el recuerdo. Desde las excursiones, hasta las visitas a los abismos de la naturaleza, pasando por los imprescindibles tours por el exotismo de oriente.

Una vez explorados los más recónditos parajes de todo el planeta, apenas queda una opción para dejarse maravillar: transmutar lo convencional. Y ahí aparece Dominique Gonzalez-Foerster para, mal que pese el orgullo de muchos videoaficionados, sorprendernos con sus fotos de viajes y filmaciones. Tokio, Hong Kong, Río de Janeiro, Taipei, Argentina, París… Lugares conocidos por todos a través de sus tópicos, pero de los que Dominique nos muestra un posible anverso. Ya que parte de sus impresiones más vivaces sobre el espacio concreto, sus gentes, y sobre ella misma en ese entorno ajeno y, en cierto modo, familiar.

En la obra de esta artista, que tanto monta exposiciones como imágenes, destaca la producción audiovisual compuesta por la trilogía urbana Riyo (1999), Central (2001) y Plages (2001); junto a su último trabajo Parc Central (2006), en la que en buena medida recapitula sobre materiales previos extendiéndolos o dándoles un giro de perspectiva. Son piezas de experiencias de realidad que transpiran ficción. Un poco emulando a Chris Marker y su estilo narrativo que flirtea con el engaño, los posos de evidencias y el desencaje de las convenciones. Al igual que él hiciera en Sans soleil (1983), Dominique reincide, en algunas de sus piezas, en un discurso concéntrico sobre ideas sueltas que, a medida que se van entrelazando, adquieren consistencia. Pero también, una ficción que surge de la distancia que, con intención, Dominique establece por medio de asociaciones con el imaginario cinematográfico colectivo. Son impresiones que, en numerosas ocasiones, surgen de o están tamizadas por referencias cinéfilas.


Hong Kong, 2000



Es la primera vez
que utilizo una cámara Super 8.
Cuando llegué a Hong Kong
quisé quedarme
para siempre.
No volver a coger el avión
y desaparecer aquí.
Olvidar París
y devenir Hong Kong.
He vuelto numerosas veces.
La segunda vez,
me encontré con mi hermano.
Él venía de China continental.
Nos teníamos que encontrar aquí,
en la Terminal de Ferris.

Al girarse,
se ve Kowloon,
los hoteles, los rascacielos.
Todo ese embaldosado, rosa y gris,
las columnas…
Como un cuarto de baño gigante.

Aún llueve.

Esta obra era imprevisible.
Es lo que pasa
cuando se filma en exteriores.
Las ciudades también cambian,
no sólo las personas.

Es a causa de Chungking Express
el filme de Wong Kar Wai,
por lo que quise pararme aquí
la primera vez.
El lugar entre las películas y las ciudades,
las películas y los viajes.
Las ciudades en lengua extranjera.
El cine como una lengua extranjera.
Quería conocer a fondo
¿porqué llueve en cada rodaje?


En sus vídeos, Dominique no tiene ningún pudor a incorporar la ilusión. Es como si diera por hecho que en la realidad siempre queda un resquicio para la alucinación. Como también hicieran Jia Zhang Ke y Claire Denis en, respectivamente, Naturaleza muerta (2006) y Vendredi soir (2002), la narración de Dominique, por momentos, flirtea con el delirio. Pero, a diferencia de Zhang Ke y Denis, ella no necesita trucar la imagen para hacer despegar un edificio o que las anchoas bailen sobre una pizza. Porque en sus filmes los fuegos de artificio ya están integrados. El desparpajo con que Dominique asocia ideas nos permite ver un resquicio de ironía. Una vis cómica que, por tanto, acaba distanciándose del pesimismo y el desencanto de Sloterdijk. Este es el caso de algunos de los fragmentos que componen su Parc Central. Por ejemplo, los capítulos ubicados en un parque interior de Taipei o White Sands. En ellos, la sensación de extrañamiento para con su entorno y sus semejantes se impone a cualquier sensación de acogimiento o de empatía. Tan sólo son, respectivamente, un laberinto construido por una mente extraña, y un delicioso día de camping en familia.


Aún Taipei, 2000




White Sands, 2003



En 2001 Dominique huyó a Hong Kong, esa urbe superpoblada de bulliciosos emprendedores. Pero ella se alejó de los índices bursátiles. Tampoco le cautivaron los nuevos hitos de la nanotecnología. Ella encontró su refugio en el muelle de la terminal de ferrys. Un lugar inhóspito, pensarán algunos, situado entre el acuario y la términal. Un lugar de paso, dirán otros. En cualquier caso, el lugar donde Dominique se sitúa. El lugar desde el que se sitúa para captar instantes de vida desde el encuadre de una cámara.


Taipei, 2000


Éste es el parque donde Tsai Ming-Liang
rodó la útima escena
de la película “Vive l´amour”.
En el momento del rodaje,
el parque aún estaba en construcción.
En la escena final,
una chica llora durante diez minutos,
sentada sobre estos bancos rojos.
Ahora descubro
lo que hay delante de esos bancos.
La película no lo mostraba del todo.
Sólo la veíamos a ella,
llorando, sin fin…

Llueve cada vez más fuerte,
me refugio en el teatro.
No estoy sola,
también hay algunos adolescentes
que se han refugiado aquí.
Llueve realmente fuerte,
imposible irse de momento.
En los filmes de Tsai Ming-Liang,
también llueve mucho.
Es el trópico.

Y, ahora, un perro,
también viene a refugiarse.
Un perro que mira la lluvia.
No, dos perros…
Esto parece un poco el arca de Noé.
Una pareja y los animales,
todo el mundo sobre la escena.

Ráfagas de lluvia,
el camino está inundado.
Busco mi plano de Taipei.
Está allí, empapado.
Tengo que cogerlo en cuanto pueda
Pero, ahora, hay que esperar.
Toda esta lluvia y todas estas lágrimas.
Las lágrimas que me han dado
ganas de hacer películas.
Hacía falta que viera este parce “de verdad”,
Que reencontrara la escena del filme.
Comprender lo que incita a viajar
y a hacer películas.

Parece que se calma,
Hace ya casi una hora.
Voy a poder irme.
Recoger el plano mojado
Pasar aún dos días en Taipei
y después ir a Hong Kong
para hacer otro filme…


Ver más videos:
Kioto, 1998
Buenos Aires, 2003
Los Glaciares, 2003
Brasilia, 1998
Shangai, 2003
Río de Janeiro, 2006


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