lunes, 2 de agosto de 2010

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Crítica de Noche y día


San Fermín llega a Sevilla    2  3  4  5
Escribe Eva Cortés

Noche y día

Una vez más el cine vuelve a recordarnos que en la gran pantalla todo es posible. El cine ha sido una vez más esa gran fábrica de sueños donde muchas veces no hace falta argumentar nada porque lo que el espectador quiere es vivir otra vida, que sus ojos vean diferentes situaciones a las que se suele encontrar en su día a día.

Es precisamente este sentimiento uno de los fundamentos que avalan la existencia del cine de acción. ¡Y cuanto más increíble sea todo mejor!: Toneladas de efectos especiales, superhéroes que valen tanto para pilotar un avión, para disparar una ametralladora, como para resolver un mensaje enigmático fruto de un adolescente aventajado, y situaciones espectaculares, son algunos de los ingredientes que hacen ir al cine una vez tras otra a los amantes de este tipo de género.

Pero no nos engañemos. Todo tiene unos límites que en Noche y día, se han sobrepasado. En este caso ver como los sevillanos celebran San Fermín no forma parte del combinado especial que toda película de acción debe tener, ni de las concesiones que podemos hacer, sino que se trata de un error catastral cometido tanto por documentalista, guionista como director, que desmejora, y mucho, el resultado final del filme.

Noche y día
Toros más bravos que dinosaurios que arrasan por donde pasan; sanfermineros vestidos para la ocasión de blanco y rojo, que provocan a los toros en su encierro hasta la plaza; y Antonio Quintana (Jordi Mollá) uno de los villanos, asomado a una de las ventanas del Alcázar informando, por si el mundo no se había enterado, que “hoy estamos celebrando el día de San Fermín”. ¡Casi nada! para un veterano en estos lares como es James Mangold, director también de En la cuerda floja y El tren de las 3:10.

San Fermines aparte, la película protagonizada por Tom Cruise y Cameron Díaz mantiene un buen ritmo a lo largo de todo su metraje. A pesar de contar con un argumento simple, los continuos altercados a los que se enfrentan la pareja protagonista provocan que la atención no decaiga. Incluso por momentos es divertida.

Desde el aterrizaje forzoso de un avión, con disparos previos a todos los de abordo, hasta la huída en moto por Sevilla, la parejita hace frente también a una súper – persecución por la autovía de Bostón, a un tiroteo con metralletas en un almacén abandonado, a varias explosiones en una isla desierta y a otra persecución en un tren en marcha. ¡Y todo por una pila!

Noche y día

El argumento es tan simple como que Roy Millar, (Tom Cruise) está escapando de sus compañeros de la guardia federal que le han traicionado mientras salvaguardaba el invento del joven Simon Feck (Paul Dano) y en su camino se cruza con June (Cameron Díaz), una soltera, mecánica de profesión, que además no sólo le enamorar sino que además le ayuda en su cometido.

Aunque los años se notan en Tom Cruise, ya su aspecto no es tan juvenil como el que nos mostró en la saga Misión Imposible, demuestra una vez más que se encuentra en perfecta forma, que tiene dotes interpretativas de sobra, que sabe como llenar la pantalla y que el tiempo no ha erosionado su sentido del humor.

Roy Miller es un tipo divertido que enamora por su verborrea además de por la ternura que se esconde tras su mirada firme y segura. Es la media naranja perfecta para June, quien andaba perdida buscando algo más de emoción para su vida, ¡y vaya si la encuentra!

Noche y díaUna vez más, al igual que lo hicieron en -el remake de Abre los ojos-, Vanila Sky, Tom y Cameron vuelven a comerse la cámara juntos, con un peso de 50 a 50, consiguiendo una química perfecta entre ambos y haciendo que nos olvidemos un poco de la sosez del guión.

Cameron por su parte acostumbrada más a papeles de comedia romántica vuelve a vestirse en su rol de chica dura y fuerte aunque muy femenina como ya la vimos en la saga de los Ángeles de Charlie, y a pesar de que la han doblado en varias escenas – como la de la moto o en la que aparecen en el agua en la isla desierta – ha sabido aportar la suficiente frescura e ingenuidad (sin excederse) que su papel requería.

Y así, con dos buenos actores, efectos especiales y un público fiel al género es mucho más fácil que una película como Noche y día encuentre su hueco en las pantallas, aunque sea en verano; y así, con ese ritmo trepidante y esa variedad de escenarios: Australia, Boston o Sevilla, es mucho más fácil olvidarse de los fallos, la predecibilidad y la insulsez de guión, de las incongruencias argumentales y de las situaciones, en muchos casos, surrealistas; porque no nos olvidemos, que ésta es una película de acción, donde no todos los super-poderes deben justificarse, donde la sangra fría se sobre entiende siempre a los intrépidos protagonistas y donde el espectador sabe desde el momento que se sienta en su butaca, que los buenos son los que ganan.

2 comentarios:

  1. En Misión imposible II ya teníamos mezcladas la Semana Santa y las Fallas, denota poco rigor en la documentación de esta clase de filmes.

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  2. Tiene toda la razón. Un poco más de rigor no vendría mal. En Misión imposible incluso el diálogo se regodea cuando Anthony Hopkins exclama algo asi como " que forma más extraña tienen los españoles de celebrar las fiestas, quemando santos". ¡Por favor un poco más de documentacion antes de rodar!

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