miércoles, 11 de agosto de 2010

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Fallecimientos: Cecchi D’Amico, Gamero y Neal


Adiós a tres personajes del cine

Escribe Mister Arkadin



El caballero sigue jugando con la muerte ese ajedrez eterno, en el que siempre el ganador es el mismo. La danza bergmaniana no tiene fin. En estos meses de verano asfixiante nos ha sorprendido (siempre se dice lo mismo cuando un fallecimiento se produce) la desaparición de tres personas del mundo de cine de diferentes nacionalidades. Dos personas europeas (una italiana, un español), una americana (de Estados Unidos, faltaría más). Dos eran actores, una era guionista.

Se trata de, según el orden de hacer mutis por el foro, de Suso Cecchi D’Amico, Antonio Gamero y Patricia Neal


Suso Cecchi D’Amico

Suso Cecchi D’Amico
Los amigos la llamaban Suso, por lo que muchos, al menos aquí en España, creyeron que la excelente guionista italiana era un hombre. Nació en 1914. Murió el mes pasado. Era hija de la pintora Leoneti Pieraccini y del escritor y guionista Emilio Cecchi. El apellido D’Amico provenía del de su marido Fedele D’Amico, un afamado musicólogo. Suso tuvo tres hijos en su matrimonio.

Es sin duda una de las más importantes guionistas del cine italiano. Fue, junto con Zavattini, una de las personas claves en la puesta a punto del movimiento neorrealista. Colaboró y escribió guiones con los mejores directores italianos, desde Rossellini a Antonioni, pasando por De Sica, Zurlini, Monicelli, Rosi, Bolognini, Castellari, Zefirelli…

Se dice que (aunque no esté acreditada su participación) intervino en una de las fases del guión de Vacaciones en Roma de W, Wyler (1953), pero eso sí, fue acreditada por su trabajo en la (floja) producción americana Capri (1960) de M. Shavelson. También escribió Ojos negros (1987) del ruso Nikita Mikhakov

La primera película que escribió fue Mi hijo profesor (1946) de R. Castellani. Enseguida se une al grupo de los neorrealistas escribiendo Roma ciudad abierta (1946) de Rosellini, Vivir en Paz (1947) de Zampa, Ladrón de bicicletas (1949) de De Sica, Milagro en Milán (1951). En ese mismo año se cruza en el camino Luchino Visconti para el que escribirá Bellisima (1951) pero cuya colaboración se prolongará a lo largo de casi toda la obra de su realizador. Surgen así Senso, Rocco y sus hermanos, Sandra, El gatopardo, El extranjero, Luis II de Baviera, Confidencias, El inocente

No sólo escribió brillantes guiones para Visconti. También fueron suyos los de otras destacadísimas obras del cine italiano. Como varias de Mario Monicelli, entre las que destacaremos Rufufú, Francesco Rosi (Salvatore Giuliano), Antonioni (Las amigas, La mujer sin camelias, I Cinti), Bolognini (Mételo), Zefirelli (Hermano Sol, Hermana Luna, La mujer indomable, Jesús de Nazaret…), Franco Rosi (El desafío), Valerio Zurlini (Verano violento), Vittorio Gassman (Kean)…

Suso no le hizo ascos a escribir películas policiacas o algún spaghetti-western (El hombre, el orgullo, la venganza).

Las dos últimas películas que escribió fueron, en 2006, Las rosas del desierto de Mario Monicelli y En busca de la tumba de Jesús de Giulio Base.

Los guiones en los que participó son cerca de 140.


Antonio Gamero

Antonio Gamero
Nació en 1934. Murió en el mes de julio. Comenzó los estudios de derecho pero se interesó por el cine. Ingresó en la escuela de cine queriendo convertirse en director, pero terminó por ser uno de los grandes secundarios del cine español.

Ingresó en la segunda mitad de los años cincuenta en el Partido Comunista, lo que le llevó a ser encarcelado dos años en Carabanchel, siendo sometido a fuertes palizas a raíz de las cuales sufrió la rotura de los tímpanos, lo que le llevó a llevar audífono toda el resto de su vida.

Los filmes en los que intervino (contando cine y televisión: Médico de familia, Los ladrones van a la oficina, Colegio Mayor…) fueron más de 150. Su primer trabajo fue en una práctica de la escuela de cine, dirigida por Bernardo Fernández al final de los años sesenta, titulada Historia de la vida de Blancanieves. Trabajó entre otros (y entre otras películas) con Gutiérrez Aragón (Habla mudita, Don Quiote de la Mancha), Jose Luis Garci (Asignatura pendiente), Borau (Furtivos…), Olea (Un hombre llamado flor de Otoño), Juan Antonio Bardem (El poder del deseo, El puente), Eloy de la Iglesia (Los placeres ocultos, La criatura, El perro, El sacerdote, Miedo a salir de noche, La estanquera de Vallecas), José Luis García Sánchez (quizá el director con el que rodó más películas, al igual que con Eloy de la Iglesia: El love feroz, Las truchas, Colorín colorado, La corte del faraón, Divinas palabras, Suspiros de España y Portugal, Soldadito español, Martes de Carnaval…), Patino (Madrid) Fernando Fernán Gómez (El viaje a ninguna parte), Cuerda (Amanece que no es poco, Así en el cielo como en la tierra), Forqué (Vuelve, querida Nati), Berlanga (La vaquilla, Todos a la cárcel)

Uno de sus papeles más conocidos fue en la serie televisiva Manolito, gafotas, interpretando el papel del abuelo de Manolito. Su última intervención fue en Nacidas para sufrir (2009) de Albadalejo. En 1975 recibió como actor por El love feroz la medalla del círculo de escritores cinematográficos.


Patricia Neal

Patricia Neal
Iba para gran actriz pero quedó en una esperanza, en una especie de juguete roto, debido a las múltiples circunstancias que se cruzaron en su vida. De todo tipo.

Primero sus amores (desgraciados) con Gary Cooper antes o durante el rodaje de la estupenda El manantial (1949) de King Vidor. La prensa la atacó despiadadamente como la mujer perversa (en un estilo al de la película) que quería arrebatar la mujer al bueno de Gary. Fue él el gran amor de Patricia. Gary apagó su pasión negándose a separarse de su mujer.

Posteriormente en el año 1953 se casó con el escritor Roald Dahl según dice Patricia en su libro autobiográfico publicado en 1988 (As I am), se casó sin amor. De todas maneras vivió con él alrededor de treinta años antes de separarse. Tuvieron cinco hijos, uno de los cuales (una niña) murió de encefalitis.

Patricia sufrió, en uno de sus embarazos, tres infartos cerebrales. Gracias al gran trabajo que realizó, incluida la ayuda de su marido, pudo no sólo salir adelante sino volver a interpretar películas y trabajar en teatro, donde había iniciado su carrera como actriz, interviniendo en los papeles centrales de El milagro de Ana Sullivan y De repente el último verano.

La actriz poseía una voz ronca inolvidable como la de Lauren Bacall, con la que compartió protagonismo en El rey del tabaco (1950), otra vez (última también) con Gary Cooper. Curiosamente con Curtiz interpretará Patricia Neal el papel que llevó al cine a Lauren Bacall en 1944 (y a conocer a Bogart, su gran amor) en la segunda versión de la novela de Hemingway, Tener o no tener, titulada Punto de ruptura (1950)

Patricia Neal, que nació en mil novecientos veinte seis se inició en el teatro a los 21 años. Nada menos que con una obra de Lillian Herman, Another part of the forest.

En cine su primera película, anterior a El manantial, es John loves Mary (1949) de David Butler, con Ronald Reagan de protagonista. Coincide de nuevo con él en su tercera película Alma en tinieblas de V. Sherman, que es también la tercera que rueda en ese mismo año, 1949,

A lo largo de su carrera rodó casi setenta películas. Entre ellas, algunas bastante destacables como Ultimátum a la tierra (1951) de Wisse, con el que rodará un año antes Tres secretos. De 1952 es Correo diplomático de Hathaway. Otras películas de interés que rueda en los años cincuenta es Un rostro en la multitud (1957) de Elia Kazan.

El comienzo de los años sesenta le ofrece el segundo papel femenino de la excelente Desayuno con diamantes de Blake Edwards. Dos años más tarde de este rodaje, recibe el Oscar a la mejor actriz por Hud, el más salvaje entre mil de Martin Ritt, junto a Paul Newman. Dos años más, en el sesenta y cinco, rueda Primera victoria de Preminguer. Es un momento trágico debido a sus hemiplejías. Pero en el sesenta y ocho vuelve a rodar, pero aún de forma más discontinua que hasta entonces. Se trata de Una historia de extraños de Ulu Grosbard.

La última película que nos llega de ella a España es en 1999 Cookie’s fortune de Robert Altman. La última en la que interviene antes de morir es Flyning By (2009) Jim Amatulli.

Esta tarde, la misma en la que me enteró de su muerte, leo varias notas de agencia. Una gran sorpresa: en ninguna de ellas se dice (aunque luego vendrán otras) que Patricia Neal incorporó el personaje de Julia en una interesante película política de José Luis Borau: Hay que matar a B (1975).

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