lunes, 6 de diciembre de 2010

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The Walking Dead (II)

The Walking Dead. Episodios 3 y 4


En el anterior post sobre la serie The Walking dead, en el que hablábamos sobre el episodio primero (el piloto) y el segundo, concluíamos con una duda sobre el rumbo que tomaría la serie. El género de los muertos vivientes, con un grupo de supervivientes aislados que lucha por su supervivencia, es un referente muy utilizado por los guionistas y la incertidumbre venía precisamente en saber si Walking dead aportaría una nueva visión o por el contrario nos encontraríamos en el mismo lugar de siempre.

La visión del tercer y cuarto episodio nos aporta ya un segmento significativo pues hay que recordar que la serie cuenta con 6 capítulos, por lo que ya tenemos avanzado dos tercios del resultado total. Y en esta parte central, la verdad es que la serie sufre un estancamiento pues el motor que mueve el argumento –la vuelta a la ciudad para rescatar al personaje racista y violento- es otra vuelta de tuerca sobre la situación que se había desarrollado en el capítulo 2. En ese segundo capítulo no se entendía por qué ese personaje quedaba esposado y , merced a la llave de las esposas que cae por una reja del suelo de la terraza, en lo que parece un recurso muy forzado, y que ahora, en este tercer episodio, sirve para justificar la vuelta de ese grupo para intentar el rescate. La serie pierde así una parte de maldad pues si en ese segundo episodio eran capaces de dejar a un personaje atrás (por racista y violento), nada más volver al campamento, ya se organiza la vuelta para recuperarlo.

Pero no es el único aspecto que nos muestra como la serie comienza a deslizar por caminos excesivamente televisivos, por no decir, directamente conservadores. Nos estamos refiriendo a una situación que generaba cierta tensión debido a la relación que mantenían, en el campamento de supervivientes, la mujer del protagonista y su amigo. En los dos primeros episodios vemos como la mujer del policía mantiene una relación amorosa con el amigo (también policía), en el primer episodio se apunta, y en el segundo, se confirma en la escena inicial donde hacen el amor cerca del campamento. Pero en el tercer episodio, ese supuesto conflicto entre el trío protagonista se disipa cuando se justifica claramente la situación: la esposa engaña al marido porque el amigo le indicó que éste estaba muerto. Con esto se cierra el círculo. La relación amorosa viene justificada por ese detalle. La moral queda a salvo, ella no sabía que su marido estaba vivo. Una vez el protagonista llega al campamento la situación se restablece, vuelve a recuperar a su familia y su esposa parece renegar de esa infidelidad pasada. El matrimonio prevalece, el amante queda como un personaje capaz de traicionar a su mejor amigo y ya se añade a su carácter alguna dosis de violencia y egoísmo.



Entre las muchas informaciones que teníamos sobre la serie, quizá debido al soporte original (el cómic de Frank Darabont, que también dirigía el primer episodio) en que la historia se centraba más en los personajes y no tanto en los muertos vivientes. Pero lo cierto es que en estos dos episodios centrales, más allá de algunos pequeños apuntes, no sabemos nada de ese grupo de supervivientes. De hecho, cuando al final del episodio 4, los muertos vivientes irrumpen en el campamento (con nocturnidad y alevosía), devorando algún que otro personaje, no nos importa demasiado porque tampoco hemos llegado a conocerlos lo suficiente como para encariñarlos con ellos.

Por otra parte, el personaje principal, ese policía integro, correcto y partidario de imponer su oficio, comienza también a cansar. Es obsesivo esa presentación siempre con el uniforme (al final del episodio cuarto recuperará su sombrero completando su imagen) hace que prime más el valor de la institución que el de la persona. Parece que la serie nos está diciendo que en cuando hay una situación de caos, donde el sistema no resiste, es necesario que la figura del orden se imponga y recuerde cuales son los principios rectores.

En fin, cerramos este comentario, a falta de ver los episodios 5 y 6, con una consideración menos optimista sobre la serie. Pero no saquemos conclusiones hasta que tengamos una visión completa de esta primera temporada de The Walking dead, os emplazamos al final de la serie para realizar una valoración completa.

1 comentario:

  1. Estoy totalmente de acuerdo con tu analisis. Nadie se replantea siquiera la "moralidad" de esa mujer que guarda el luto al marido acostandose con su mejor amigo, que sigue engañando al policia al no contarle lo que ha pasado, y marginando al amigo casi casi acusandolo de acoso sexual. Un claro ejemplo del feminismo mas trasnochado y egoista.

    Ya al empezar la serie, me dió un tufo a "americanada" al ver lo esteriotipado de los personajes, cosa que se refuerza, como dices tú, con la fijación de la autoridad, del topico del macho alfa, y de que bueno, podemos destruir el mundo y ser lo que son los americanos hoy en dia, pero en el fondo, somos mas "güenos"...

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