jueves, 13 de enero de 2011

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Malos tiempos

Las casualidades hacen que dos películas distantes en su concepción estética adquieran una relación especial al visionarlas en un corto periodo de tiempo. Para preparar el especial de los hermanos Coen en Encadenados revisé No es país para viejos (2oo7). Y al cabo de un tiempo recupero, en Televisión Española, en La 2, la película española La noche de los girasoles (2006), dirigida por Jorge Sánchez-Cabezudo. En principio, dos filmes que no guardan ningún tipo de relación, pero que vistos a continuación, tienen puntos de contacto que las unen. Las películas, como el arte, adquieren diferentes significados dependiendo del punto de vista o de las circunstancias en que se ven o contemplan.



Así, si buscamos el significado último de lo que nos están diciendo ambas películas, en el fondo nos están contando lo mismo: una sociedad mediocre, con unos personajes capaces de hacer cualquier cosa por ganarse la vida, donde los culpables son responsables por sus actuaciones y los inocentes, no lo son tanto, por sus omisiones.



En las dos películas, el único personaje honesto, capaz de ver y comprender lo que está pasando es el de un viejo policía. Tommy Lee Jones en la versión americana y Celso Bugallo en La noche de los girasoles. Dos hombres que ya están en el ocaso de vida pero no sólo por su edad sino porque los tiempos nuevos los han sobrepasado. Miran a su alrededor y la sociedad que ven ya no es la suya pues las personas que los rodean tienen otras motivaciones, otras actitudes y, sobre todo, una manera diferente de conseguir las cosas. En No es país para viejos, un personaje, accidentalmente se implica en una espiral de muerte, en La noche de los girasoles, una situación aislada (la aparición de un psicópata violento) provoca que los personajes reaccionen sacando lo peor de sí mismos. Asistimos entonces a una historia que se va complicando y que termina desbordando a todos los personajes.

En No es país para viejos todo se complica porque el protagonista tiene un gesto inútil que es llevar agua a una persona que sabe que está muerta, en La noche de los girasoles, una equivocación inoportuna provoca una trágica muerte y hace que los personajes manifiesten su faceta más egoísta. La primera es mucho más violenta que la española, pero el pesimismo que transmiten es muy parecido.

Al final, los dos policías saben que su destino es el mismo, el retiro, la jubilación. Ya no son personas para los nuevos tiempos porque su ética basada en hacer aquello que se espera de las buenas personas, la rectitud de su actuación y la decencia parece que ya no son valores adecuados para funcionar ahora.

Dos excelentes películas y que, en la distancia física y estética, se complementan.








2 comentarios:

  1. El año de La noche de los girasoles fue estupendo para el cine español. Se estrenó también Azul Negro Casi Oscuro (que fue la que triunfó en los Goya).

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  2. El año de los girasoles es, además, una película que gana con el paso de los años. Continua de actualidad pues la sociedad que describe, desafortunadamente, no ha mejorado.

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