martes, 26 de marzo de 2013

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Despues de tantos años. Recortes en CulturArts

En este espacio hemos dedicado en muchas ocasiones nuestra atención a la estimable tarea que se hace en el extinto IVAC, ahora englobado dentro del organismo denominado CulturArts. Ciclos, seminarios, publicaciones y la programación de La Filmoteca son parte de los contenidos cinematográfiucos que publicamos con regularidad.

Ahora, sin embargo, toca hacerse eco de la política de recortes que la Generalitat Valenciana está imponiendo en todos sus organismos e instituciones. Es por ello que publicamos una carta de Santiago Barrachina,  una de las personas afectadas en este caso por los recortes que dejan a gente en la calle y merman los servicios públicos.

Hoy tocaba hablar de esto.


Después de tantos años
Santiago Barrachina

Han sido muchos años consagrados en el plano personal y profesional al servicio público de Videoteca de La Filmoteca Valenciana, que a día de hoy se integra junto a la Biblioteca en el Centro de Documentación de esta misma institución. Ha pasado mucho tiempo -más de diez años- desde que empecé a trabajar en un espacio que en aquél 2003 vivía muy alejado de la vocación de servicio a la ciudadanía y difusión de la cultura cinematográfica para la que cualquier archivo de estas características -en mi opinión- debe ser concebido. Geográficamente adolecía de accesibilidad, pues estaba situado en el Parque Tecnológico de Paterna -donde todavía conserva su sede el Archivo de La Filmoteca- y además tenía un carácter absolutamente minoritario: era útil, por supuesto, pero para unos pocos estudiantes, investigadores y docentes. Gracias a la creación de la nueva sede de la Videoteca en el barrio de Benimaclet, allá por 2007, y sobre todo gracias al esfuerzo de las tres personas directamente implicadas en su funcionamiento -Inmaculada Trull como responsable del servicio, y Mar Baztán junto a quien escribe como técnicos que trabajaban día a día por el desarrollo del centro- conseguimos poner en pie un proyecto que se convirtió en herramienta de trabajo y posibilidad de conocimiento para miles de ciudadanos de muy diferente condición; al fin al cabo, un espacio de todos en el que poder consultar más de 25.000 obras audiovisuales de manera libre y gratuita.

Los diferentes gestores de La Filmoteca nunca apostaron decididamente por esta Videoteca –jamás la han apreciado como, en cambio, sí lo ha hecho la sociedad- pues, desde un principio, se negaron a dotarla de unos puestos de trabajo públicos y, en consecuencia, optaron por la mal acostumbrada y perversa fórmula de la subcontratación de una empresa intermediara para cubrir una parte inherente de esta filmoteca: la Videoteca nunca ha sido un elemento externo de La Filmoteca Valenciana, ya que está vinculada y trabaja en relación a otros departamentos; a saber: su biblioteca, su archivo fílmico o su programación. Sus trabajadores nos comprometimos desde el primer momento con esta institución pública y ahora se nos devuelve la moneda con un despido barato que desprecia un buen puñado de años de trabajo cualificado, desgraciadamente, nunca reconocido como tal. Junto a estudiantes, profesores, profesionales del medio audiovisual, asociaciones culturales, instituciones y público en general hemos fomentado la cultura del cine por encima de intereses particulares. Desde la humildad hemos demostrado que la gente valora el acceso público al patrimonio audiovisual a través de un servicio como el de la Videoteca, a pesar del desinterés de sus gestores.

Esta manifiesta irregularidad en lo laboral que denunciamos es la que se ha extendido en los últimos años en el ya extinto IVAC (Instituto Valenciano del Audiovisual y la Cinematografía Ricardo Muñoz Suay) – integrado en la entidad de derecho público CulturArts Generalitat desde octubre del pasado año- pues un número considerable de sus actuales trabajadores desarrollan su labor en condiciones precarias como subcontratados o falsos autónomos. De esta forma se desvirtúa el carácter público de instituciones como ésta; se dificulta una manera de trabajar comprometida y, concretamente en este caso, se imposibilita la necesaria renovación generacional que La Filmoteca Valenciana está dejando pasar en estos momentos. Todos estos compañeros que ofrecen su formación específica a cambio de muy poco, y que trabajan como uno más en el seno de la institución ven como su situación es silenciada a menudo, y son los primeros que caerán en este mal denominado plan de reestructuración de los institutos públicos que, al fin y al cabo, enmascara un desmantelamiento consciente de una parte fundamental de la plantilla de trabajadores de los mismos. Primero somos los trabajadores cedidos ilegalmente o aquellos que lejos de trabajar por cuenta ajena lo hacen para La Filmoteca en realidad, pero luego vendrá el personal laboral, los funcionarios... Y la consecuencia será la irreparable disminución de la calidad de los diferentes bienes públicos culturales que La Filmoteca ofrece a los ciudadanos.

La cultura es un derecho que el estado está en la obligación promover, y debe hacerlo con garantías laborales, no desde la precariedad. El trabajo es un derecho, no un privilegio que algunos piensan que hay que ejercer a cualquier precio. El próximo 1 de abril de 2013 mi compañera Mar Baztán y yo dejaremos de atender a los usuarios de la Videoteca, y nos vamos con la satisfacción por el trabajo bien hecho y la conciencia tranquila por haber prestado un servicio público de la mejor manera que supimos hacerlo, después de tantos años.

marzo de 2013

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