miércoles, 21 de abril de 2010

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Mostra de Valencia (15 – 23 oct.): A la deriva





Caminando hacia... No se sabe donde: La 31 Mostra de Valencia enseña sus cartas.

Por Mister Arkadin


La Mostra de Valencia, antes Mostra del cinema Mediterraneo, trata de encontrar un sitio, que no encuentra, en su errático caminar, dentro del panorama de los festivales que abundan por la geografía española. Tardó en arrancar unos años, hasta que comenzó a brillar poco a poco desde su centramiento en las producciones realizadas en los países mediterráneos, acompañados de estupendos ciclos como los que se dedicaron al cine neorrealista, la comedia italiana, la nouvelle vague, el cine yugoslavo. Por Valencia, por su festival, resguardado a la sombra de unas fechas cercanas a la celebración del día de la Comunidad (el 9 de octubre), pasaron brillantes directores, actores y actrices, como la inolvidable Giuletta Masina el día que se proyectó (¿en uno de los varios ciclos que se dedicaron a Fellini?) Las noches de Cabiria. Hubo en aquellos años un afán por lanzar un proyecto importante, en el que muchos creían y creíamos. Pero las cosas se comenzaron a torcer. Las brillantes épocas de Carrasco o Forteza como directores dieron lugar a etapas menos distinguidas. Cambios de directores constantes, vaivenes en la concepción del certamen se hicieron más palpables con el cambio del partido dominante en el Ayuntamiento de Valencia. De eso hace ya un puñadito de años.

Eso sí, imaginación no ha faltado para que la Mostra, con propuestas cada vez más discutibles, pasará a convertirse en un festival de poca monta. Ni los ciudadanos de a pie, ni la crítica nacional ―mucho menos la Internacional― tienen en cuenta esta cita anual que cada vez parece resultar más prescindible.

Todo ello con ciclos extraños o repetidos, con discutibles homenajes con presencia de directores o intérpretes que para nada tenían que ver con lo proyectado, traídos a la Mostra a golpe de talonario. Recuerdo, por ejemplo, la presencia de Spike Lee un domingo en un concierto de música western dentro de una Mostra, que acudió en un viaje de ida y vuelta desde Italia donde rodaba una película sobre la II Guerra Mundial, que no se ha llegado a estrenar por acá. Saludó en el concierto y se volvió a la película que le esperaba.

El año pasado, después de idas y vueltas se contrató con un buen sueldo a un nuevo director. Al parecer con oficio. Su carta de presentación consistía en ser quién puso en marcha y dirigió durante años el festival de cine de Málaga (web), de donde salió de forma extraña. Se trataba de Salomón Castiel. Se pensó en él para dirigir, al quedar también huérfano, el festival de cine de Valladolid (web). Pero no se llegó a ningún acuerdo. Eso le llevó directamente a hacerse cargo, cuando ya estaba en marcha, de la Mostra del año anterior, la 30, celebrada en octubre de 2009.

Cartel de la 30 Mostra 2009Se dijo que era una Mostra de transición, que sería un experimento para que apareciese el verdadero genio o ingenio del nuevo director. Entonces dejo para la historia una serie de perlas cultivadas como aquellas de que un festival sin alfombra roja (¿o será azul?) y sin actores de renombre no sería nunca un festival. Como máximo un buen cineclub. ¿Se trataría de una alusión salomónica al festival de Valladolid?

Bien, en nuestra web quedaron claras las luces (pocas) y las muchas sombras de aquel certamen. Eso si logró, como colaboradores, reunir a algunos críticos o personajes de cierta influencia en la ciudad. Las torpezas de todas maneras (salvando la buena calidad media de la sección oficial, que por cierto tampoco había sido mala el año anterior) fue elocuente tanto en los homenajes casi imposibles (el de Berlanga donde faltaron títulos importantes como El verdugo o con la publicación de un libro impropio de un festival que se precie) como en los ciclos dedicados (algunos repetidos de años anteriores, otros incompletos) a directores u otros extraños e incongruentes. Todo eso con lindezas como los convites en las ruedas de prensa para disfrute de los escasos periodistas asistentes a ellas, que para remate tenían lugar en el hall del cine donde tenía lugar el pase de prensa. De todas las maneras todos esperábamos que una sapiencia salomónica, acorde con el nombre del director, nos llevase al utópico renacer de la Mostra del Cinema del Mediterráneo, perdón, quería decir de la Mostra de Valencia.

Todo quedó aclarado en la mañana de un martes del mes de abril cuando las cenizas del volcán islandés seguían ennegreciendo el cielo europeo y Valencia se vestía de flores primaverales para adornar su recién nacida feria del libro.


La Mostra del futuro…imperfecto

Primer acto

(izda. a dcha.) Alfonso Grau y Salomón Castiel, en la rueda de prensa del 20 de abrilSin saber la razón, asistimos, pues, en un día de abril a una rueda de prensa sobre la futura Mostra. Esa de la consolidación del nuevo director. Curiosamente se realizaba con nada menos de seis meses de adelanto sobre su inicio en una curiosa fecha coincidente con la celebración del festival de cine de Málaga. Pero, claro, ese festival, curiosamente el que había dirigido el director de la actual Mostra, nada tiene que ver con éste. De todas maneras resulta un tanto precipitada tal presentación llevada a cabo de forma tan curiosa como extraña.

Y comenzaron las sorpresas. En la mesa el teniente alcalde del ayuntamiento, Alfonso Grau, junto a Salomón Castiel, el director de la Mostra. En realidad el director del certamen parecía ser el primero porque fue quién contó las novedades, dejando claro quién mandaba, quién era el que, en definitiva, es el jefe.

¿Qué dijo el teniente alcalde ante el estupor de los sorprendidos asistentes? Una serie de perlas. Desde ahora la Mostra tendrá dos grandes focos de atención el uno temático, el otro geográfico (según palabras del parlante). El primero, porque fue además en el que se hizo más hincapié, se refería a la ampliación de contenidos con la introducción de una sección dedicada (sí, aunque parezca mentira) a una sección de cine de acción y aventuras que estará patrocinada por Telecinco (web). Teniendo en cuenta que como mínimo las películas de acción (y aventuras) son la mayoría de las que se realizan en el mundo (sean del país que sea) la cantidad de películas presentes en esta sección pueden ser… infinitas. Se puede, incluso, añadir ciclos de cine de aventuras dedicadas a los grandes clásicos del género. Para dar y para tomar. Aunque parezca de ciencia ficción será, si nadie lo remedia, realidad.

La otra sección, claro, es la de siempre, la que desde los inicios de la Mostra ha sido la específica del certamen: las películas realizadas en los países del Mediterráneo.

La tercera sección estaría dedicada al cine valenciano para lo que se contará con la colaboración de la Ciudad de la Luz (web).

Dicho lo cual se pasó a comentar las fechas de la próxima y próximas Mostras, porque nada menos que se está hablando de dos certámenes a la vez, el de este año y el del que viene. Este año será, como en los anteriores, en octubre (del 15 al 23), para el siguiente (preparándose al mismo tiempo que ésta) se cambia de mes. Se había hablado de que el festival cambiaba a febrero. No será así. Se escoge el mes de marzo (en principio), para lo cual se llegaron a decir cosas tan curiosas como que “se ha decidido que no sea en los días falleros porque serían dos grandes acontecimientos a la vez” (¿era una broma o se decía tal cosa en serio?). Se opta por que sea los días posteriores.

Los cines en los que se llevará a cabo será en unos céntricos de la ciudad, los Lys, mientras que las sesiones de inauguración y clausura tendrán lugar (este año) en el teatro Principal. En 2011 la sede central del certamen estará en el Palau de la Música donde también se desarrollará la inauguración y clausura.


Segundo acto

`Celda 211´, ver webNo fueron únicamente sorpresivas las palabras de Alfonso Grau, quedaban aún algunas filigranas por descubrir. Esas fueron descubiertas por Salomón Castiel.

Aparte de las tres secciones dadas a conocer, remarcadas por el nuevo director, se indicaron otros bloques presentes en el 31 Mostra tales como el ciclo que se llevará a cabo con la Warner Bross (web) en su 75 aniversario y que estará dedicado a las películas de la productora basadas en personajes de cómic.

Quizá, de acuerdo a lo anterior, se inicia a partir de este año, junto al festival, un salón (anual) dedicado al cómic.

El director al que este año la Mostra dedicará especial atención es a Daniel Monzón del quien se proyectará toda su obra que si mal recordamos está compuesta por cinco filmes, uno como guionista (Desvío al paraíso) y cuatro como director (El corazón del guerrero, El robo más grande jamás contado, La caja Kovacs y Celda 211).

A partir del mes de mayo en colaboración con los cines Lys se llevarán a cabo una serie de preestrenos naturalmente basados en el tema de aventuras y acción (¿será el Robin Hook de Ridley Scott el primero?).

No será hasta la Mostra siguiente, en 2011, cuando se pondrá en marcha el Mercado de la Mostra, centrado en producciones internacionales televisivas.

Dicho lo cual, faltaba aún la traca final que se reservaba Salomón Castiel: el festival, las distintas secciones, no serán competitivas. Que quiere decir eso: simplemente que no habrá jurado. Sólo existirá un premio: el de la mejor película. Para que, se dijo, tienen que existir otros premios más allá del de la mejor película. A quién le interesa cuál es la mejor fotografía o el mejor intérprete. Mi pregunta sería: ¿acaso a alguien le interesa el cine?

Quién dará ese premio, el de la mejor película, ni más ni menos que los espectadores. Un hecho que supone una total injusticia pues no todos los espectadores verán ni todas, ni las mismas películas. La realidad es que la no existencia de los premios (“esto no es Cannes”. Algo que nadie duda) supone un claro ahorro a la organización que dice contar con el mismo presupuesto, al menos para este año, que el anterior.

Esta es la realidad (triste o divertida) de un certamen que se empeña en seguir jugando a la ruleta rusa.


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