sábado, 10 de abril de 2010

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Plácido y el caos de la imagen

Escribe Victor Rivas

Con el estreno de Plácido en 1961, Berlanga comenzó su colaboración con Rafael Azcona como guionista. Por esta razón está película se ha visto desde la historiografía como un punto y aparte en la trayectoria del director valenciano. Su argumento, plagado de personajes, y su estilo visual, suponen un antes y un después con respecto a las anteriores películas de Berlanga.

En este artículo tratamos de analizar el estilo de la película a partir de una secuencia, la que muestra el comienzo de la cabalgata en la primera parte del film. A partir de esta secuencia vamos a reconstruir el estilo de Berlanga, dominado por una puesta en escena personal, que bebe de las fuentes creativas de la tradición barroca de la picaresca, y se adentra en el caos de lo esperpéntico. Sin embargo, este caos en la planificación visual de Plácido (1961) no es pura anarquía, sino un engranaje perfectamente dirigido y organizado.

Cartel de Plácido
Nace Plácido

Berlanga tuvo que hacer frente a los problemas de la censura tras es el estreno de Los jueves milagro (1957).Debido a ello inició un período de reposo en su actividad cinematográfica. Pero en 1959 volverá a participar en la escritura de un guión, esta vez junto a Rafael Azcona. La película fruto de esta primera colaboración entre Berlanga y Azcona fue Se vende un tranvía (1959), la cual permitió la vuelta de Berlanga a la actividad cinematográfica y supuso el comienzo de su fructífera colaboración con Azcona.




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