viernes, 30 de abril de 2010

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Calificaciones Encadenados: abril (4 / 4)



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Crítica En el límite del amor (The edge of love)

Una película sobre nada en particular 1 2 3 4 5
Escribe Lucía Solaz Frasquet

En el límite del amor


Al carismático poeta galés Dylan Thomas le encantaba el cine. Le dedicó un poema, trabajó en un número de documentales durante la Segunda Guerra Mundial (su mala salud lo eximió del servicio activo) y escribió varios guiones, ninguno de los cuales se filmó. Desde su muerte, acaecida prematura y repentinamente en 1953, se han planeado numerosas biografías, ninguna demasiado exitosa.

Por desgracia, el filme dirigido por John Maybury no va a cambiar esa tendencia con una película que llega a España con dos años de retraso.

En el límite del amor, tras ser rechazada en Cannes, abrió el 18 de junio el Festival Internacional de Edimburgo de 2008. Si bien no recibió las mejores críticas, sin duda Keira Knightley y la ex modelo Sienna Miller aportaron glamour a un evento cinematográfico que se celebraba por primera vez en sesenta y un años fuera del famoso festival de agosto. John Maybury recibió hace doce años el mayor trofeo del festival, el Michael Powell Award, por El amor es el demonio (Love is the Devil, 1998), notable película sobre otro icono de las artes británicas, Francis Bacon.

En el límite del amorDurante los bombardeos aéreos alemanes de 1940, Vera Phillips (Keira Knightley) trabaja como cantante en los refugios subterráneos londinenses. Cuando se reencuentra casualmente con su primer amor, Dylan Thomas (Matthew Rhys), los sentimientos entre ellos se reavivan, a pesar de que Dylan está ahora casado con Caitlin (Sienna Miller), una temperamental ex-bailarina irlandesa. La relación entre Dylan y Caitlin es tormentosa y ambos viven numeras aventuras al margen de su matrimonio. Sin embargo, Caitlin reconoce en Vera un peligro real y así se lo advierte. A pesar de su rivalidad, las dos mujeres se hacen amigas y el trío comparte habitación, con camas separadas por una exigua cortina. El capitán William Killick (Cillian Murphy) convence a Vera para que se case con él apenas unos días antes de ser enviado al frente. Vera, embarazada, regresa con los Thomas a la campiña galesa, donde vive en una casita a escasos metros de ellos. Aunque quiere a su marido, Vera parece incapaz de desligarse de sus sentimientos por el poeta. Cuando William regresa, comprensiblemente cambiado por los horrores de la guerra y con dudas razonables sobre la paternidad del pequeño, sus celos explotan y ataca a Dylan. La relación entre el cuarteto nunca volverá a ser la misma y Vera se verá obligada finalmente a elegir.

Maybury estaba trabajando en The Jacket (2005) cuando Kiera Knightley le dio el primer borrador del guión escrito por su madre, Sharman Macdonald, y lo convenció para que dirigiera la película. Macdonald tenía en mente el papel de Caitlin para su hija, pero ésta prefirió interpretar a Vera. El personaje de Caitlin estaba destinado a Lindsay Lohan, quien se retiró inesperadamente del proyecto dos semanas antes de empezar el rodaje y fue rápidamente reemplazada por Sienna Miller.

Es una pena que el doblaje pase por alto el trabajo de los actores con los diferentes acentos. Matthew Rhys es un actor galés que interpreta a un galés que se esforzaba por perder su acento y sonar inglés. Keira Knightley es una inglesa tiene que parecer galesa, Sienna Miller es una inglesa que encarna a una irlandesa y Cillian Murphy es un irlandés que interpreta a un inglés. Mucho se ha hablado del miedo de Keira Knightley a cantar en la cinta. No tiene una gran voz, pero lo hace correctamente. Es de lamentar que, en medio de tanto numerito musical, la partitura del genial Angelo Badalamenti, habitual colaborador de David Lynch, pase desapercibida.

El principal problema del filme es que no sabemos de qué trata realmente. No es una biografía, pero también falla como estudio de la amistad entre las protagonistas, como retrato de la figura del famoso escritor galés y como plasmación de una época. Vayamos por partes.

En el límite del amorEstá bien documentado que, en 1945, un traumatizado Killick regresó a la costa galesa tras combatir con las guerrillas griegas y se encontró con lo que parecía ser un ménage à trois entre su esposa Vera, Dylan y Caitlin, y con que el trío había vaciado su cuenta bancaria. Después de unas cuantas copas, Killick amenazó a Dylan Thomas y a algunos de sus amigos con una ametralladora, con la que disparó varias veces, y con una granada de mano defectuosa. El capitán fue juzgado por intento de asesinato, cargo del que sería absuelto. El que Vera tuviera una relación sexual con Thomas a los quince años y que fuera su amante durante la guerra son, según los biógrafos, meras conjeturas sin demostrar. Así pues, la premisa de la que parte el filme, la relación amorosa entre Vera y Dylan, es algo bastante improbable.

En cuanto a las protagonistas y su relación, Vera y Caitlin insisten en decir que son mujeres independientes, pero no se comportan como tales. Vera es cantante, pero jamás se comenta nada sobre su interés en su carrera, Caitlin dice que su talento está reprimido por el de Dylan, pero no sabemos nunca realmente cuál es ese talento ni conocemos sus aspiraciones. Hablan de su amistad y se comportan como adolescentes, pero sin que veamos la profundidad real de su vínculo.

En cuanto Dylan Thomas, que abrazó con entusiasmo la pose del poeta maldito, mujeriego, bebedor y autodestructivo, parece haber sido un hombre a menudo encantador, pero también infantil y caprichoso. El filme, sin embargo, va más allá al retratarlo como un mentiroso que no duda en tratar de destruir a un hombre (cuyo dinero acepta gustosamente) para conseguir lo que quiere. Esto, en realidad, no ocurrió así.

El personaje del capitán Killick, con un desaprovechado Murphy, adolece igualmente de profundidad.

Ninguno de los protagonistas llega a despertar nuestras simpatías y de ese modo es difícil que nos impliquemos realmente en lo que les ocurre. Asimismo, ninguna de las cuatro historias de amor que se retrata es lo suficientemente fuerte para mantener nuestro interés.

En el límite del amorLa falta de definición también se refleja en el aspecto visual, que no sabe si decantarse por el realismo (la vida en Gales) o por una fantasía estilizada (los números musicales interpretados por Vera, las atmósferas cargadas de humo de los clubs, el exceso de primeros planos, algunos de los cuales podrían muy bien servir como anuncios publicitarios de una marca de maquillaje). La elección de los intérpretes, dos de las actrices inglesas más bellas de la actualidad y dos actores igualmente atractivos, ya supone una manifiesta idealización de los personajes reales. La iluminación, el vestuario y el maquillaje, especialmente en tiempos de guerra, resultan demasiado sofisticados para resultar creíbles. El mundo está en guerra, Gran Bretaña lucha por sobrevivir y lo que vemos es un grupo de jóvenes que se dedican a beber, fumar, bailar, tener aventuras y hacerse desgraciados los unos a los otros.

Es posible que este trabajo pretenda ser una historia inolvidable sobre el amor, la pérdida y la amistad, pero no lo consigue. Salimos del cine sintiéndonos extrañamente fríos, para nada conmovidos. No es que sea una fanática de los encasillamientos, pero creo que lo va a tener difícil, a pesar de su conocido reparto, a la hora de encontrar su audiencia. Mucho me temo que espectadores de ambos sexos la encontrarán "poco satisfactoria", aunque sea por motivos bien distintos.

En el límite del amorSin embargo, en una escena William dice algo así como que hay gente que va a la guerra para que otros, los intelectuales, puedan teorizar (de un modo seguro) sobre ella. Eso es precisamente lo que hacemos los críticos. Teorizamos, analizamos, desmenuzamos, diseccionamos, apedreamos películas que la mayoría de nosotros no seríamos capaces de crear.
 



jueves, 29 de abril de 2010

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Alamar y Go get some rosemary (Daddy Longlegs)


Papaito Piernaslargas
Escribe Gabriela Mársico



AlamarAlamar, el filme mejicano del realizador González Rubio, ganador del último BAFICI, se mide en este artículo contra el mucho más original y riesgoso Go get some rosemary (Daddy longlegs) de los hermanos Josh y Benny Safdie (The pleasure of being robbed) que, con irreverencia y audacia, inquietan, molestan y angustian al espectador al dejarlo frente a situaciones de riesgo, problemas insolubles, e interrogantes sin respuesta, en vez de llevarlo al mar durante un regocijante trayecto sin mayores contratiempos que el abandono de una garza, o sufrir la desazón de una inminente despedida, como ocurre con Alamar, obturando así todos los resquicios por los que se pueda colar incertidumbre o angustia existencial.

Si bien los dos filmes parten de un mismo punto: exploran la relación entre padre e hijo/s, Alamar se vale del registro documental para retratar la belleza del paisaje como marco apropiado para la armónica línea narrativa, a partir de algunas fotos y de un monólogo en off, que se desplegará con la misma fluidez con la que padre e hijo, Roberto y Natán, se relacionarán sin que medie conflicto alguno durante los pocos días que convivirán pescando, navegando, y hasta sumergiéndose en busca de langostas dentro de las aguas coralinas.

Go get some rosemary En Go get some rosemary, sin embargo, Lenny (el talentoso Ronald Bronstein) proyeccionista neoyorquino, padre también divorciado, inmaduro, irresponsable, pero adorablemente encantador, pasará las dos únicas semanas del año que le corresponden con sus hijos Sage y Frey (los hermanos Ranaldo hijos del gran Lee de Sonic Youth) en un mundo caotico, que el indomable Lenny se encargará de poner patas para arriba, en medio de una sucesión de situaciones endemoniadamente imprevisibles, que nos dejan con el aliento entrecortado a medida que el relato avanza con la espontaneidad de la vida misma (se respiran aires casavetteanos por doquier) en la edición sincopada acorde al ritmo frenético y arrollador del filme.

Si en Alamar experimentamos las bondades contemplativas de un mar cristalino y calmo, nos familiarizamos con la rutina de un pescador, presenciamos paso a paso la captura y el proceso de descamación de los pescados, en Go get some rosemary nos adentramos en las peripecias de un padre que hace malabares para mantenerse unido a sus hijos contra un medio hostil en medio de las circunstancias más adversas.



AlamarEn Alamar, Natán, el niño protagonista viaja con su papá Roberto (recordemos que son padre e hijo en la vida real) a la casa de su abuelo que vive en un arrecife de coral frente a la península de Yucatán en una casita de madera sin gas ni electricidad. Natán establecerá un vínculo con su padre y con la madre naturaleza, que se irá fortaleciendo con el transcurso de los días. Aprenderá a pescar, a cazar langostas, a bucear y hasta cocinar.

Por el contrario en Go get some rosemary, los hermanitos Sage y Frey experimentarán junto con la audiencia lo que es el vértigo y la incertidumbre de ir solos a hacer las compras al supermercado (de ahí en parte el título del filme, ve a buscar romero) o sentir en carne propia la angustia existencial de un desesperado Lenny que no tiene mejor idea que darles un tercio de sedante a sus hijos (por lo que dormirán más de la cuenta) porque no encuentra a alguien que los pueda cuidar mientras él se va con sus amigos a graffitear paredes.

El medio en el que transcurre Alamar no presenta ningún obstáculo, ni impedimento, todo fluye naturalmente y sin mayores sobresaltos, y es justamente en este punto donde la armonía visual fundida con la emocional contribuyen a la debilidad del filme: la falta de interioridad de los personajes, y por ende de intensidad dramática.

En cambio, en Go get some rosemary lo que surge como un germen de conflicto: el lazo poderoso y a la vez vulnerable que se establece entre papá Lenny e hijos, puesto a prueba en infinidad de situaciones que tienden a destruir el vínculo más que a fortalecerlo, crece hasta dimensiones insospechadas (como el insecto que Lenny imagina y recrea para deleite o terror de sus hijos) y la misma NYC, es decir, sus calles, se tornan amenazantes o aún prometedoras para emprender un viaje anárquico, vigoroso, y lleno de imaginación donde cualquier cosa, y cuando digo cualquier cosa, digo que absolutamente todo puede ocurrir...

Y aquí mismo radica el planteo y lo que ofrecen ambos filmes, dos perspectivas diferentes, diametralmente opuestas de lo que es la paternidad. En Alamar el rol de padre discurre sin grandes contrariedades, todo es armonía, fluidez y distensión; excepto cuando Blanquita, una garza adoptada como una singular mascota, decide irse volando, y dejar a Natán por otros cielos, preanunciando quizás la separación inminente de padre e hijo: Natán se irá a Roma con su madre italiana dejando así al descubierto la fragilidad de los lazos afectivos.

Go get some rosemary Mientras que la paternidad en Go get some rosemary plantea el desafío de tener que luchar contra un medio hostil, con un jefe inflexible e intolerante, o con la falta de dinero con la que tendrá que lidiar Lenny, un hombre astuto, siempre exuberante en recursos de todo tipo, al estilo de un antihéroe busterkeatoniano, si se me permite el término, ya que el carismático y multifacético Lenny no tiene mucho que envidiarle, sobre todo en la loca escena en la que se propone comer un hotdog mientras salta una reja en medio de un parque con envidiable sincronización aunque finalmente la salchicha vaya a parar al pasto.


En definitiva, cuando llegamos al final de Alamar nos queda la vaga sensación de haber compartido con padre e hijo un hermoso álbum de fotos de unas inolvidables, y por qué no, fructíferas vacaciones, sin embargo, con Go get some rosemary vivimos un aterrizaje forzoso después de haber corcoveado sobre un sinfín de contrariedades como en una montaña rusa que al bajar nos deja algo mareados, y sin aliento.

La paternidad, en los términos actuales de incertidumbres varias, se acerca mucho más a las carencias, a los errores nacidos de la negligencia o falta de madurez de este Lenny con el que experimentamos lo que es la desesperación al no encontrar salida alguna, o la frustración tras reiterados intentos de salir airoso de situaciones condenadas al fracaso, aunque como es sabido, y Lenny lo sabe mejor que nadie, la mejor manera de salir de un laberinto es hacia arriba...




miércoles, 28 de abril de 2010

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BAFF (BCN): Selecto cine asiático

web BAFF
12º BAFF

Festival de Cine Asiático de Barcelona



30 abril – 9 mayo

www.baff-bcn.org

organiza: 100.000 retinas
Amaia Torrecilla y Carlos R. Ríos


Un BAFF flotante futurista marcaba el año pasado la segunda década de cine asiático en la primavera barcelonesa. Sus letras tridimensionales y refulgentes sobre un arriesgado fondo negro presagiaban un futuro lleno de posibilidades y retos, tanto para el cine asiático como para los chalados que cada año nos embarcamos en la aventura incierta de organizar un BAFF precisamente en primavera. Porque sí. Porque ya tenemos que hablar del BAFF como un ente vivo que parece que sale de nuestras entrañas, como el octavo pasajero aquel, para traer a la city el caudal de propuestas de cine asiático de la temporada. […] Recogemos lo que nos parece más interesante y rompedor, sin caer en análisis profundos o exhaustivos. Conocemos a los artífices de lo que se verá aquí en el mes de mayo, a cineastas, productores, distribuidores y programadores de festivales. Cotejamos ideas, soñamos baffes mejores, nos peleamos con todo. Investigamos, nos rompemos la cabeza para dar vueltas a lo que queremos hacer y cómo queremos materializarlo. Nos desesperamos y al final, lo hacemos. Porque no es fácil dirigir un festival de cine cuando hay cientos en el mundo con más recursos y proyección que el nuestro y aun así lograr que destaque entre colosos por la fina pátina que lo envuelve y diferencia de los demás. Así que escarbamos y escudriñamos, como hormiguitas de ojos sesgados. ¿Y qué tenemos este año? Un festín”.

100.000 retinas





Entre el 30 de abril y el 9 de mayo, el BAFF ofrece en Barcelona la más extensa e interesante variedad de cine asiático. Más que consolidados en el panorama cultural de la ciudad (e, incluso, de España), el Festival se ha propuesto dejar ya a un lado cualquier atisbo de exotismo. Porque sí, puede ser divertido asistir a una de esas proyecciones catárticas del cine de Bollywood, como es el caso Luck by Chance, elegida para la inaugurar el BAFF este viernes noche. Sin embargo, no cabe duda de que los títulos firmados por Tsai Ming-liang, Naomi Kawase, Hong Sang-soo, Raya Martin o Wang Quan´an, por mencionar sólo algunos nombres, son palabras mayores.

Nueva sección: AnimeCon afán de dar mayor cobertura a su dedicación exclusiva a las cinematografías asiáticas, el BAFF amplia aún más sus contenidos. Si el año pasado incorporó a la Sección Oficial y la Selección Asiática, que incluyen lo más destacado de la última añada, las secciones Sudeste Asiático y Emergentes, enfocadas a descubrir nuevos autores que comienzan a despuntar, este año incorpora Anime, sección dedicada al cine de animación. Así, seis títulos (uno de Corea del Sur y el resto japoneses), a las que se suman una serie de sesiones gratuitas de OVAs (películas para televisión basadas en series de animación), son una pequeña muestra de las producciones que en este campo al que tanto cuesta disociar del mundo infantil. En la selección de títulos que presenta el BAFF, resuenan los ecos del tótem Miyazaki. Por un lado, Mamoru Hosoda, responsable de la dirección artística de El viaje de Chihiro, La princesa Mononoke o El castillo ambulante, presenta Summer Wars, ganadora de la sección Anima´t en Sitges. Pero también podremos ver 5 centimeters per second, de Makoto Shinkai, de quien se dice es el heredero de la excelencia del autor japonés.

Finalmente, contando con el apoyo del KOFIC (Korean Film Council), el BAFF ha elaborado una selección de títulos clave de lo que ya se denomina “nueva ola de cine coreano”. Entre los nueve títulos elegidos, se incluyen la primera película de Hong Sang-soo The day a pig fell into the well (1996); el estreno en España de The coast guard (2002), de Kim Ki-duk, y My friend and his wife (2008), de Shin Dong-il; la recuperación de un clásico coreano como The housemaid (1963), de Kim Ki-young; o la posibilidad de volver a ver Memories of morder (2003), de Bong Joon-hoo, o Green fish (1996), de Lee Chang-dong.

The housemaid, The coast guard, Memories of morder, My friend and his wife





Sección Oficial

La Sección Competitiva, en apenas doce títulos, recoge una amplia visión de la actualidad del cine asiático. En ella se incluyen tanto nombres reconocidos, caso de Ho Yuhang, quien hace dos años ya participó en el BAFF con Rain Dogs, o Anocha Suwichakornpong, directora tailandesa que continúa recibiendo el apoyo del equipo de producción de Wonderful Town; hasta actores noveles, caso del malasio Chris Chong quien, con Karaoke, podría estar ofreciéndonos el transunto colorido del clásico de Fellini Los inútiles / I vitelloni. El luminoso ocio nocturno de las capitalistas ciudades asiáticas también es el escenario elegido por Arvin Chen en Au revoir Taipei, ganadora del premio NETPAC de la pasada Berlinale con su historia desenfadada de jóvenes en busca de pareja. Precisamente, serán las historias de amor y familia uno de los dos focos temáticos principales en la Sección Competitiva. Así, además de la película de Chen, estarán presentes los surcoreanos Park Chan-Ok, con “un drama de cocción lenta, con un tono preciso y una narración fragmentada y laberíntica”, y Hong Sang-soo, poniendo en boga la crisis de la identidad masculina contemporánea. Mientras que, las transformaciones económicas y el contexto político son el trasfondo social de un buen número de historias que pretenden ser más solemnes que la película de Chong. Wang Quan´an y Masahiro Kobayashi ofrecen, respectivamente, la cara y la cruz de la actual coyuntura económica en China y Japón. Por su parte, Kitchitaro Negishi se remonta a mediados del siglo XX para retratar el Japón de postguerra, Vimukhthi Jayasundara entremezcla mitología y fantasía en su lectura postapocalíptica de la guerra civil en Sri Lanka, y Adolfo Alix Jr. aborda la candente situación política filipina mediante la historia de una trabajadora social secuestrada por la guerrilla. Asimismo, no podía faltar la película ganadora de la crítica en la Berlinale, a saber, Parade.

Au revoir, Between Two Worlds, Mundane History
    At the end of Daybreak / Sahm moh, de Ho Yuhang (Malasia)

    Au revoir Taipei / Yí yè Tái běi, de Arvin Chen (Taiwán)

    Aurora, de Adolfo Alix Jr. (Filipinas)

    Between Two Worlds / ahasin Wetei, de Vimukhthi Jayasundara (Sri Lanka)

    Karaoke, de Chris Chong (Malasia)

    Like You Know It All / Jal aljido motharmyeonseo, de Hong Sang-soo (Corea del Sur)

    Mundane History, de Anocha Suwichakornpong (Tailandia)

    Paju, de Park Chan-Ok (Corea del Sur)

    Parade / Parêdo, de Yukisada Isao (Japón)

    Villon´s wife / Viyon no tsuma, de Kichitaro Negishi (Japón)

    Weaving Girl / Fang zhi qu niang, de Wang Quan´an (China)

    Where are you? / Wakaranai, de Masahiro Kobayashi (Japón)

At the end of Daybreak, Parade, Weaving Girl, Where are you?





AS – Selección Asiática
    Café noir, de Jung Sung-il (Corea del Sur)
    Dear Doctor, de Niwa Nishikawa (Japón)
    Face, de Tsai Ming-liang (Taiwán)
    Jeonju Digital Project 2009: Visitors, de Hong Sang-soo, Lav Diaz y Naomi Kawase (Corea del Sur)
    Mother, de Bong Joon-ho (Corea del Sur)
    Road, Movie, de Dev Benegal (India)
    Running Turtle, de Lee Yeon-woo (Corea del Sur)
    The Actresses, de E. J-Yong (Corea del Sur)
    The Dreamer, de Riri Riza (Indonesia)
    The King of Jailbreakers, de Itsuji Itao (Japón)
    Vengeance, de Johnnie To (Hong Kong , China)

Café noir; Face; Road, Movie; Vengeance





Sudeste Asiático
    15 Malaysia, de varios directores (Malasia)
    Children Metal Divers, de Ralston G. Jover (2009)
    Independencia, de Raya Martin (Filipinas)
    Manila, de Raya Martin
    Manila by Night, de Ishmael Bernal (Filipinas)
    Manila Skies, de Raymond Red (Filipinas)
    Squalor, de Giuseppe Bede Sampedro (Filipinas)

Manila Skies, Independencia, 15 Malaysia, Children Metal Divers





Emergentes
    Beijing is coming, de Bono Lee (China)
    Eatrip, de Yuri Nomura (Japón)
    Elbowroom, de Ham Kyoung Rock (Corea del Sur)
    Flooding in the Time of Drought, de Sherman Ong (Singapur)
    I´m in Trouble!, de So Sang-min (Corea del Sur)
    Our Brief Eternity, de Takuya Fukushima (Japón)
    Pyuupiru, de Daishi Matsunaga (Japón)
    The Mountain Thief, de Gerry Balasta (Filipinas)
    To Walk Beside You, de Ishii Yuya (Japón)

To walk beside you, Elbowroom, Pyuupiru, The mountain thief





ESPACIOS:

Aribau Club 2
Gran Via de les Corts, 463

CCCB
C/Montalegre, 5

Cine Rex
Gran Via de les Corts, 565-567



PROGRAMACIÓN:
PDFs: Aribau, CCCB, Rex


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Crítica de Océanos

El mar que nos sustenta 1 2 3 4 5
Escribe Carlos Losada

Cartel de Océanos
También podíamos hablar del mar que nos habita, porque aparte de sustentarnos, el mar, todos los mares conocidos, habitan en nuestro ser porque formamos parte de sus elementos, de su habilidad para existir. Y eso, lo de habitar y sustentar, es lo que podemos encontrar en los océanos, que dan cobijo a los mares, o la mar, como decía el viejo de Hemingway, sin que por eso nos olvidemos de Manrique y sus Coplas. De alguna manera, por algunos o parecidos sortilegios, debieron pensarlo y sentirlo Jacques Perrin, y sus colaboradores, para ofrecernos este Océanos, que nos envuelve con sus imágenes, muchas originales, otras poderosas, algunas emocionantes y todas repletas de sentido y sensibilidad.

Siguiendo la pauta de su excelente Nómadas del viento, Jacques Perrin y su equipo, en un rodaje de cuatro años –que con preparación y selección final de secuencias, se ha ido a unos ocho-, nos sumerge en las profundidades del mar, del mar océano, que decían en tiempos de Colón, para contarnos historias de sus habitantes, de la ballena azul a la sardina, de la morsa a los crustáceos, del delfín al atún, sin olvidar la tempestad, en una suerte de documental, que él y los suyos gustan de llamar “ópera salvaje”, con la excelente banda sonora de Bruno Coulais, y que en el fondo nos trae el más que necesario y útil conocimiento del mundo en que vivimos.

OcéanosY es de agradecer que lo hagan así, porque no hay duda que con el hábil montaje final quedamos enterados de la singularidad de las diversas criaturas marinas, algunas que nos enseñan son nuevas para nosotros, y de la particularidad de sus vidas y costumbres. Sirvan como ejemplos la ternura de la morsa al nacer su cría, la elegancia en su velocidad de atunes y delfines, de la mirada salvaje y bella de las iguanas marinas de las Galápagos, de las dificultades de la ballena azul para sobrevivir, de la mutilación de los tiburones –para hacer la sopa de aleta de tiburón-, condenados a morir desangrados. Por cierto, esta secuencia del corte de las aletas del tiburón, están filmadas con tiburones de látex, porque la filmación con barcos reales les hubiera supuesto un riesgo para sus vidas, dado cómo se las gastan esos pescadores despiadados, sujetos a demandas que fomentan algunos restaurantes y sibaritas.

Y sirve de ejemplo para profundizar en la degradación del medio marino, en la destrucción de especies –que se muestra en un museo, con el propio Perrin y su hijo Lancelot- y la más que precisa concienciación humana para que sigamos sintiendo por el mar, por el océano -por todos los seres vivientes- el mismo respeto que tenemos por nuestras vidas. De ese modo entenderemos mejor, y este Océanos nos ayuda, la interrelación que existe entre los seres vivos, sobre todo por lo que atañe a nosotros, pues como venimos diciendo el mar nos habita y nos sustenta, aunque a veces nos asuste y nos sorprenda, pero es su ley, ley gravitacional que mueve todo el universo.

OcéanosValga de ejemplo de lo dicho las escalofriantes imágenes de la tormenta, donde el mar juega con los barcos que lo surcan, en una especie de caricia salvaje, de amor apasionado, para quienes intentan dominarlo. Las consecuencias de todo esto, a la luz de las imágenes vistas, quedan claras. Disfrutamos de un espectáculo que nos sustenta y que nos ayuda a vivir, con sus mareas, sus corrientes subterráneas, sus sardinas apiñadas, sus ágiles delfines, sus iguanas asombradas, y esos hielos que se van deshaciendo dolorosamente; y ese juego de la vida, del que es excelente ejemplo el océano, en la que todos estamos embarcados.

Gracias, pues a Perrin, Cluzaud, a todo el equipo, -Galatée Films y Vértice Cine incluidos, por no escatimar medios para que esta película llegase a los cines- y disfrutemos y aprendamos con sus imágenes.


martes, 27 de abril de 2010

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Málaga: balance y palmarés

web Festival de Málaga



Concluye el XIII Festival de Cine de Málaga con un balance positivo y un palmarés sorprendente

Por María Sánchez (Texto)

José Luis Pérez (Fotos)


La última jornada de la edición del Festival de Cine Español malagueño de 2010, el pasado sábado 24 de marzo, dejó buen sabor de boca a prensa, espectadores, organización e instituciones implicadas en el certamen. Y es que el número trece parece haber traído, si no buena suerte, sí una de las mejores cosechas de los últimos años a la segunda gran cita, después de los Goya, de nuestro cine.

Días atrás hacíamos referencia al modo en que el director del Festival de Málaga, Carmelo Romero, destacaba ya el hecho de que los resultados del certamen estaban siendo, ya en su ecuador, “muy superiores” a los de la edición anterior y también por encima de las expectativas iniciales. ¿Los culpables? Un público que parece haberse echado, este año, a la calle y a las distintas salas en las que se han proyectado las cintas de las distintas secciones a concurso y las de retrospectivas que, como la dedicada a Julio Medem, ha arrasado en cuanto a asistencia.

Blanca Portillo y Fernando Tejero, presentadores de la gala de clausuraAsí, según los datos aportados en una gala de clausura en la que, celebrada durante la noche del sábado 24 de abril en el Teatro Cervantes de la mano de Fernando Tejero y Blanca Portillo, se colocó, asimismo, el cartel de “no hay entradas”, la asistencia al certamen ha superado con creces a la de 2009, y ello pese al descenso del presupuesto (3,2 millones frente a los 4 millones de 2009, incluyendo todas las actividades que se desarrollan a lo largo del año) en el contexto de crisis —económica, que no del cine— por el que atravesamos.

De nuevo se habla, por tanto, de Málaga como “referente para el cine español”, parafraseando al alcalde de la localidad, Francisco de la Torre. Y parece, además, que más de uno comparte, respecto a la calidad de las películas presentadas, la opinión que expresaba el propio edil ante una conocida agencia de noticias, con motivo de la clausura del certamen: “las que he visto me han gustado y de las que me han hablado tengo buenas referencias”.


Competición, por fin, reñida

En este sentido, y más allá de datos cuantitativos, quizás la mejor muestra de que el festival se está consolidando con gran fuerza en esta nueva etapa con Carmelo Romero al frente del certamen sea el resultado en cuanto a galardonados, después de varias ediciones grises en este sentido y en las que, como mucho, habían sobresalido unos cuantos trabajos notables en cada apartado. Así, en el caso del Palmarés de la Sección Oficial de Largometrajes, hecho público por el propio Romero, y la presidenta del jurado de dicha sección, Ángela Molina (quien supo, como buena actriz, ponerle emoción al darlo a conocer ante los medios), ha sido más sorprendente de lo habitual. Además de por haber sido, esta edición, una de las más brillantes en cuanto no sólo, como venimos apuntando, a variedad sino al nivel de las películas a concurso (o al menos, esta es la opinión no sólo de organización y jurado sino también de buena parte de los profesionales acreditados), en ello parece que también han jugado un papel esencial los propios espectadores.

Así, la nostálgica Héroes ha desbancado a la comedia Que se mueran los feos, clara favorita siguiendo la tradición de este género en lo que a Biznaga del Público se refiere. Al menos la cinta de García-Velilla no se ha ido con las manos vacías y ha recibido, como consolación, las Biznagas por su maquillaje y por su pegadiza banda sonora.

La crítica, por su parte, ha premiado (y no es la primera vez que la directora recibe halagos y galardones en Málaga) el buen hacer de Laura Mañá en su chispeante y divertida La vida empieza hoy, cuyo mensaje esperanzador sobre el sexo en la tercera edad envuelto en la formas que la caracterizan parece haber calado.

GalardonadosMientras que el Jurado de la Sección Oficial parece haberse fijado especialmente en tres cintas de naturaleza muy distinta, la claustrofóbica Rabia, la dramática Planes para mañana y la emotiva Bon Appétit. La primera de ellas, del ecuatoriano Sebastián Cordero y bajo el sello y producción de Guillermo del Toro, se ha hecho, además de con los galardones de actor de reparto (Álex Brendemühl) y de fotografía y una mención para el protagonista del filme, Gustavo Sánchez Parra, con la preciada Biznaga de Oro como mejor película. El Jurado premia así a una cinta cuyo tema es, para Cordero, “universal” y que, además de conseguir inquietar al espectador, denuncia el (mal)trato al inmigrante.

Por su parte, y pese a no haberse llevado finalmente el premio de la crítica, la segunda, Planes para mañana ha dado a Juana Macías otros de los principales galardones del certamen malagueño, las Biznagas como mejor directora y como mejor guionista novel, a las que se suma el premio como actriz de reparto para la joven Aura Garrido.

Pero si tuviéramos que hablar de una producción triunfadora en esta 12+1 edición esa sería Bon Appétit. Con un futuro, parece, prometedor tanto en taquilla como en otros festivales, se ha llevado la Biznaga de Plata como mejor película que otorga el jurado y ha acumulado gran parte del resto de premios del Jurado Oficial de la Sección de Largometrajes.

La cinta, del debutante David Pinillos —quien pese a autodescribirse en la entrega de premios como “sólo un montador” ha recibido por otro lado además dos galardones no oficiales, el nuevo ASECAN Ópera Prima y el del Jurado Joven—, ha conseguido, así, el galardón por el mejor guión original (a cargo de Juan Carlos Rubio y Paco Cabezas además del propio Pinillos) y ha visto reconocido el trabajo de su actor protagonista, Unax Ugalde (otra sorpresa, merecida, que haya desbancado a veteranos como Javier Cámara, quien hubiera hecho doblete en Málaga tras ser premiado por su Fuera de Carta) y de su actriz principal, la alemana Nora Tschirner, quien parece, viendo la mención especial del jurado, haberse quedado a las puertas de llevarse la Biznaga como mejor actriz, que finalmente se ha otorgado a Marisa Paredes por El Dios de madera, una cinta que, según publicábamos, ha pasado sin pena ni gloria por Málaga. De ahí tal vez que, dejando al margen el resultado, a su altura, de su trabajo en la misma, ésta haya sido otra de las sorpresas del palmarés. Y no sólo para la prensa sino también para la propia actriz, quien reconoció que entre sus planes no estaba recoger el premio.

Volviendo a la de Pinillos, ésta es una historia más que de amor, de amistad y sentimientos cuyo secreto está, según reconoció el propio Ugalde al recoger su premio, en que consigue emocionar a un público cansado de películas indiferentes con una justa dosis de romanticismo y transmitiendo una fuerte sensación de realidad. Un acierto para un trabajo que además, como comentábamos hace unos días, supone una decidida apuesta de una nueva generación de cineastas por ampliar las fronteras de nuestro cine y abrirse a Europa. Esperemos que su destacada posición en el palmarés sea, en este sentido, una señal para nuestro cine.



Rabia, de S. Cordero




PALMARÉS OFICIAL


Sección Oficial de Largometrajes
Jurado compuesto por Ángela Molina (presidenta), Imanol Uribe, Josean Fernández, Juan Bonilla, Lucía Jiménez y María Ripoll


• Premio a la MEJOR PELÍCULA “Biznaga de oro” a Rabia de Sebastián Cordero

• Premio ESPECIAL DEL JURADO “Biznaga de plata” a Bon Appétit de David Pinillos

• Premio a la MEJOR DIRECCIÓN “Biznaga de plata” a Juana Macías por Planes para mañana

• Premio NESPRESSO a la MEJOR ACTRIZ “Biznaga de plata” a Marisa Paredes por El dios de madera
Mención especial a Nora Tschirner por Bon Appétit

• Premio al MEJOR ACTOR “Biznaga de plata” a Unax Ugalde por Bon Appétit
Mención especial a Gustavo Sánchez Parra por Rabia

• Premio a la MEJOR ACTRIZ DE REPARTO “Biznaga de plata” a Aurora Garrido por Planes para mañana

• Premio al MEJOR ACTOR DE REPARTO “Biznaga de plata” a Alex Brendemühl por Rabia

• Premio EGEDA al MEJOR GUIÓN “Biznaga de plata” a David Pinillos, Juan Carlos Rubio y Paco Cabezas por Bon Appétit

• Premio ALMA al MEJOR GUIONISTA NOVEL “Biznaga de plata” a Juan Macías, Juan Moreno y Alberto Bermejo por Planes para mañana

• Premio a la MEJOR BANDA SONORA ORIGINAL “Biznaga de plata” a Juanjo Javierre por Que se mueran los feos

• Premio FOTOFILM DELUXE a la MEJOR FOTOGRAFÍA “Biznaga de plata” a Enrique Chediak por Rabia

• Premio al MEJOR VESTUARIO “Biznaga de plata” a Nuria Anglada por Héroes

• Premio al MEJOR MAQUILLAJE “Biznaga de plata” a Patricia López por Que se mueran los feos




Biznaga de Plata Premio de la Crítica
otorgado por votación de los periodistas

La vida empieza hoy de Laura Mañá



Biznaga de Plata Premio del Público
otorgado por votación del público

Héroes de Pau Freixas



Sección Oficial documentales
Jurado compuesto por Alejandro Alvarado Jódar, Alicia Gómez Montano y Carla Subirana

• Biznaga de Plata al MEJOR DOCUMENTAL “Premio la Opinión de Málaga” a Cuchillo de palo de Renate Costa
Un retrato familiar que transciende lo personal para reflejar, desde una coherencia formal, el pasado reciente de un país y sus tabúes”.

• Biznaga de Plata PREMIO ESPECIAL JURADO a Paquita y todo lo demás de David Moncasi
A través de una arriesgada coherencia estética el espectador entra de lleno, y sin tapujos, en el interior de un drama familiar”.

• MENCIÓN ESPECIAL DEL JURADO a Mi vida con Carlos de Germán Berger-Hertz
Un emocionante de viaje de infancia rota por la represión de la dictadura pinochetista”.

• Biznaga de Plata PREMIO DEL PÚBLICO a Sons of Cuba de Andrew Lang


lunes, 26 de abril de 2010

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Ciclo de cine en el MUVIM (5 ― 12 may. VLC)



Imágenes de la locura


en el Museo Valenciano de la
Ilustración y de la Modernidad
www.muvim.es
C/ Quevedo-10
Valencia

Coordinadores:
    Anacleto Ferrer
    Universitat de València

    Cándido Polo
    psiquiatra, Servicios de Salud Mental de Valencia

Quizás la realidad nunca se haya asemejado tanto a la ficción como en el siglo XX, y ello ha sido sin duda obra del cine, el arte secular por excelencia. Somos consecuencia de lo que fuimos y también de lo que vimos que otros eran. Quienes nunca han tenido contacto directo con la locura sólo saben de ella lo que han leído en los libros y, sobre todo, visto en las películas. Al perseguir el rastro de los fantasmas de la locura en el imaginario colectivo, a través de las seis películas seleccionadas para el presente ciclo, quisiéramos contribuir a la reflexión conjunta acerca del importante fenómeno psicosocial de la enfermendad mental, que afecta unos 350 millones de personas, según las estimaciones más conservadoras de la Organización Mundial de la Salud”.


Programa

Corredor sin retorno
Miércoles 5: Adolfo Bellido (Crítico e historiador del cine). Película: Corredor sin retorno, de Samuel Fuller.

Jueves 6: Guillermo Rendueles (psiquiatra, servicios de Salud Mental de Asturias). Película: Mi hija Hildegard, de Fernando Fernán-Gómez.

Viernes 7: Manuel Matji (Cineasta). Película: La guerra de los locos, de Manuel Matji.

Marat-SadeLunes 10: Hélène Tropé (Université de la Sorbonne Nouvelle - Paris III). Película: Marat-Sade, de Peter Weiss.

Martes 11: Pilar Pedraza (Universitat de València). Película: Monos como Becky de Joaquín Jordá y Nuria Villazán.
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Miércoles 12: Anacleto Ferrer y Cándido Polo (Coordinadores del ciclo). Película: Family life, de Ken Loach.

Mi hija Hildegar, La guerra de los locos, Monos como Becky, Family Life







Las sesiones comenzarán a las 17 horas con una presentación de la película, así como una charla (con coloquio) al término de cada filme.

Publicación:
El Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad publica en la colección “Quaderns del MuVIM” un libro con el título del ciclo con los textos de los ponentes sobre las películas presentadas.


más información: www.muvim.es
→ Centro de estudios
→ `Cine y locura´

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Crítica de Brothers

Valientes valores 1 2 3 4 5
Escribe Ángel Vallejo
Cartel de Brothers

Segundo filme de la aventura norteamericana de Jim Sheridan, a la sazón remake de una película danesa (Brødre, Susanne Bier, 2004) que narra sólo tangencialmente las desventuras de un soldado norteamericano en Afganistán como sustento de la pudrición de sus relaciones familiares en los Estados Unidos.

Brothers no es una película bélica; aún cuando relata ciertos hechos que bien podrían catalogarse dentro del estilo, lo cierto es que las escenas de secuestro y tortura de los soldados norteamericanos en el país asiático son lo más prescindible del film, y lo son porque están contaminados de impostura, de autoafirmación heroica, de justificaciones morales muy pobres: es posible que gran parte del público precisase de tales escenas explicativas, pero lo cierto es que lo mejor de la película puede disfrutarse sin ellas.

BrothersBrothers tampoco es una película antibelicista, aunque muchos de sus parámetros pretendan criticar (muy ligeramente) el absurdo de unas guerras libradas a decenas de miles de kilómetros de distancia con el único objeto de mantener una supuesta tradición heroica y libertadora. Cabe suponer que alguien como Jim Sheridan está pagando el precio de la reasunción sin complejos de esos valores que panfletos como En territorio hostil se encargaban de reivindicar, siendo encima premiados por ello. La corriente de opinión no es ahora favorable a la autoflagelación y el reconocimiento de errores. Consecuentemente, las películas se vuelven menos atrevidas.

Lo que Brothers sí es, en resumen, es un drama familiar con trasfondo bélico que apenas sugiere, aunque no deje de hacerlo, que casi todos los males que acontecen en la familia protagonista derivan de la reasunción de aquellos valores heroicos de cartón piedra.

Cuenta la historia de dos hermanos radicalmente distintos, el uno, mimesis del padre, militar condecorado, obediente y padre de familia ejemplar que cuenta con todas las simpatías de su progenitor, y el otro un joven delincuente, desubicado y alcohólico que constituye su antítesis. Paradójicamente éste último es el resultado de aplicar el sentido común y el rechazo a las actitudes del muy estricto padre. Un personaje que se devela no tan inmaduro como inadaptado, asqueado de los valores que aquél encarna y que se muestra completamente refractario a sus reproches. Este papel de Jake Gyllenhaal, un actor en crecimiento, es uno de los más amables de un filme que cuenta con varios papeles amables, pero que curiosamente hace referencia a un tipo del que en la vida real no querríamos saber nada. En sus antípodas, el hermano menor/padre interpretado por Tobey Maguire, también excepcionalmente conducido y que se constituye en prototipo de un héroe de guerra trastornado por circunstancias atroces. Ha de decirse que en conjunto el trabajo actoral es magnífico, destacando por encima de todos el de la pequeña Bailee Madison, la hija mayor de la pareja protagonista formada por Natalie Portman y Maguire, quien al final se constituye como un alter ego post generacional de Jake Gyllenhaal: es la niña atormentada que no comprende la actitud de un padre enloquecido y que se rebela contra él, en una tensionada y magnífica secuencia de cena familiar que pone los pelos de punta.

Brothers

Sin embargo, los parabienes para la película acaban aquí. Ha de acusarse a Brothers de no ser lo suficientemente valiente (algunas escenas han sido despojadas de carga emocional para no herir al espectador, otras han sido suavizadas, otras directamente suprimidas con respecto a la original) y en ocasiones de ser enormemente previsible e incluso ñoña. Su desarrollo es tremendamente desigual, muy dilatado al comienzo y particularmente intenso al final (lo cual hace que la película suba enteros, pero siempre que no hayas desistido al comienzo), y su maniqueísmo es a veces sonrojante. Mis simpatías por los talibanes son inexistentes, pero a menudo me pregunto si son los únicos que violan la convención de Ginebra, como quiere mostrarnos el filme.

Lo cierto es que sólo un breve y postizo epílogo centra el foco sobre los temas principales: el perdón a uno mismo, las consecuencias de la guerra, los absurdos prejuicios sociales y culturales que nos enajenan… pero ello no parece suficiente como para dar mayor crédito a un filme con varias vías de agua. Es una lástima que Sheridan, con su ocasional buen hacer, no haya sabido sacar petróleo de ellas.

Brothers

domingo, 25 de abril de 2010

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El estreno de la semana...



Los caminos de la memoria

de

José-Luis Peñafuerte

mapa de fosas comunes
¿Puede un país inventarse su historia cada día? Aunque algunas circunstancias recomienden la amnesia política, la realidad siempre termina demostrando que no. Por eso, más allá del telón de olvido impuesto por el franquismo y del tributo requerido en su momento por la joven democracia, Los caminos de la memoria pretende ponerse al día con nuestra historia reciente devolviendo la voz a quienes fueron condenados durante más de medio siglo a un silencio obligatorio.

Los caminos de la memoria transcurre por rutas desperdigadas, negadas o, simplemente, ignoradas : 300.000 denunciados, 60.000 ejecutados, 400.000 encarcelados, tres millones de fichados y un número aproximado de 130.000 desaparecidos es el balance de víctimas arrojado por el régimen de Franco, quien se encargó de que ninguna de estas estadísticas viera la luz durante los largos años de su dictadura. Sin embargo, por encima de las cifras quedan hoy los testimonios.
”.
Los caminos de la memoria (web)





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Fantasmatropos (3 / 3)


Emily Richardson sabe como proyectarse hacia el más allá desde el presente. Con Cobra Mist, es como si Richardson lanzase una sonda espacial a un extraño paraje lunar. Un lugar que amanece sin vida. Sobre su superficie quedan los esqueletos de antiguos habitáculos de hormigón y hierro. Se capta el sonido irreconocible de lo que podrían ser comunicaciones extraterrestres. La cámara, rotando sobre su propio eje, inspecciona el lugar a base de sistemáticas panorámicas circulares. El cielo avanza veloz de este a oeste. Sigue sin verse vida aunque se oye algo similar al graznido de gaviotas. Y al fondo un faro. Y algas. ¿Estaremos cerca de la playa, pero en temporada baja? ¿O es que estamos en un paraje post-atómico?

Cobra Mist, de Emily Richardson (2008)

El uso que hace Richardson del sonido y la imagen, acelerando sus tiempos hasta despegarlos de su naturalidad, le permite extraer la rareza de lo singular. El escenario ya está casi localizado. El decorado está constituido por una fábrica abandonada, paredes descorchadas, hormigón, el esqueleto de unas vigas sin cubierta. Zona desmilitarizada. La ambientación la ponen las inclemencias del viento y la lluvia (¿ácida?) que aparece en el tramo final. La acción corre a cargo de la luz y el sonido que, a base de irrupciones espasmódicas y veloces, generan inquietud ante lo desconocido del mundo ordinario.



sábado, 24 de abril de 2010

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Mecal: balance y palmarés

web Mecal



La heterogeneidad de formas y contenidos propuesta por el Mecal ha sido, una vez más, apabullante. Principalmente, por los conjuntos de cortometrajes que se proyectaron durante diez días intensos. Pero también, por las actividades excéntricas realizadas fuera de los cines Maldá y la Residencia de investigadores (sedes principales), caso de la proyección de algunos cortos de Eric Rohmer en el Instituto Francés, videoclips en el café Mau Mau, la sesión que cobijó el museo del MACBA sobre el retorno a los cortometrajes de cienciaficción de hace unas décadas o, sobretodo, el concierto de la banda de Flandes Das Pop, complemento musical a la amplia selección de cortometrajes de Bélgica en tanto país invitado del Festival. En todas las sesiones y actividades, el respaldo del público ha sido palpable. Colas en las taquillas y la formación de corros a la salida de la proyección ha sido la tónica habitual de un festival que ya no se conforma con espectadores autóctonos.


INTERNACIONAL

The ground beneath, Yanindara
El resultado del palmarés de la sección Internacional constata que una de las preferencias de este jurado ha sido el tratamiento naturalista. En los cuatro títulos que han elegido, tres premiados más una mención especial, los desvíos ficticios de la narración son placados por un férreo sentido del realismo estético. Lo cual, además, contribuye a exaltar el mensaje humanista ―si es que esta noción aún existe― que contienen los cuatro cortos. Temas esenciales como el maltrato y el respeto, la amistad y el amor, son tratados con brillantez en The ground beneath / En el suelo, corto injustamente relegado a una “mención” en beneficio de Segal. En el primero, es de agradecer que Rene Hernandez prescinda de las pinceladas sentimentalistas tan habituales en las historias de adolescentes con padres viudos y diana de las pandillas de macarras del colegio. Y todo ello, narrado con delicadeza, sin que resulte grotesco y ahorrándose cualquier mirada moralista. Similar estilo directo, y también con adolescentes de por medio, es Yanindara (ver web / trailer en Youtube), excelente trabajo del español Lluis Quilez. Tomando como pilar las personas reales que integran un campamento gitano, a través de la cámara Quilez los sumerge en una historia ficticia en la que tienen cabida milagros, bodas consensuadas y el despecho. Sin duda, un gran trabajo de dirección que el público agradeció con aplausos. Por contra, mayor indiferencia causaron la producción israelí Segal, de Yuval Shani, y la española Rumbo a peor, de Álex Brendemühl, incluída en la sección Obliqua. El primero, distinguido con el premio principal en la competición Internacional, no despertó demasiado entusiasmo con la parsimoniosa historia de Segal, un hombre maduro que vive ensimismado en su refugio hogareño. Sólo la visita inesperada de su hija, quien hace tiempo se casó y le ha hecho abuelo (aunque él no lo sepa), provocará que Segal reaccione ante su aislamiento social, pero también psicológico y temporal. Por su parte, el reputado corto de Brendemühl se recrea con el extrañamiento que provoca ver dos tipos, oportunamente vestidos para un partidito de fútbol, vagando perdidos por mitad del campo.

Rumbo a peor, de Álex Brendemühl



Cuestión de amor

Crossing, Microfísica, El deseo, OnaEn esta predilección del jurado por historias que ahondan en la esencia del ser humano, hurgando en sus miedos y sus anhelos, bien podría haber encajado Crossing / De orilla a orilla, de Silvana Aguirre Zegarra. Situándose en el eje perceptual a Alastair, un joven ciego, Aguirre nos presenta otra forma de sentir el primer flirteo adolescente. Sin embargo, en el palmarés quedó fuera de juego. Como también todos esos cortos que han ahondado en un tema recurrente en la competición internacional. A saber, las relaciones de pareja y, como correlato, el amor y las rupturas. Entre ellas, destacaron la elegante propuesta del mallorquín Joan Carles Martorell Microfísica (ver web) y el divertido musical La prevention de l´Usure / La prevención del desgaste (al modo de On connait la chanson), de Pilles charmant. La mexicana Marie Benito, con El deseo, toma como detonante el abandono, tras muchos años de matrimonio, para aborda el descubrimiento de una nueva sexualidad en una mujer madura.

Quienes han sabido transmitir la porosidad del deseo han sido la italiana Laura Chiossone y, sobretodo, Pau Camarasa, quien con Ona (ver web) realiza un extraordinario trabajo de fragmentación. Con la densidad de la fotografía en blanco y negro, Camarasa logra hacer una condensación de sensualidad y deseo entre dos cuerpos desconocidos que se encuentran en la playa, bajo un sol ardiente, tomando un baño en el mar. Mientras que Chiossone, en Spighe / Espiga, retorna al tópico del primer encuentro con el sexo de dos adolescentes en un granero, aunque el desenlace no sea como deseaban los personajes.

En el tratamiento del tema de pareja, dos realizaciones españolas han sobresalido (ya venían haciéndolo desde otros festivales) por su peculiar punto de vista. Con ironía, Álex Montoya echa por tierra los tópicos masculinos de éxito en la primera cita en Cómo conocí a tu padre (facebook). Tampoco carente de humor, Fernando Franco analiza científicamente en Tu(a)mor (elaborada producción de la ECAM) el proceso de enamoramiento, feliz convivencia y ruptura en función de las arritmias del corazón, un músculo en un organismo complejo…

Cómo conocí a tu padre, de A. Montoya

trailer en Vimeo



Inquietantes

Desde el Reino Unido, dos realizaciones hurgaron en la psicología de los personajes para generar la tensión. Por un lado, Emma Sullivan sorprendió con el desconcierto del protagonista de After tomorrow / Pasado mañana. James, un hombre con recuerdos confusos, es el protagonista de esta intriga psicológica en la que paranoia y esquizofrenia dan vía libre a la confusión. Mientras que en First kiss / Primer beso, Charlotte Walls nos sitúa en el misterio de un cruel acontecimiento protagonizado por Carla, una niña de once años. Corto perfectamente ambientado en un barrio obrero inglés de finales de los setenta, allí, entre los fríos bloques de trabajadores, Carla se niega a explicar qué le llevó a cometer semejante acción.

Por su parte, la argentina Los Extraños de Martín Sebastián Caulier, nos remite a los desasosegados relatos breves de Ibánez Serrador. Como ocurría en sus Historias para no dormir, en los que lo terrorífico y lo impensable son variables que afloran con aparente naturalidad, lo que se intuía como una plácida mañana en la piscina se puede tornar una experiencia desgraciada. De forma similar, también Grégoire Colin gusta de generar desasosiego con La baie du renard / La bahía del zorro, aunque esta vez las vagas reminiscencias traen a flote el largometraje Calma total (Dead Calm 1989). En este corto, Colin aborda el determinismo de clase a través de un adolescente. Es desde su mirada, observando una pareja que ha amarrado su lujoso velero frente a las rocas de un acantilado, cómo salen a flote los deseos, sueños y anhelos que hacen que su mirada inocente transmute en frustrante, pasando por prepotencia y rabia.

Pero ninguna de ellas es comparable a la concisión que Pierre Ferriere imprime a Tout ma vie / Toda mi vida. Magnífica resolución de este corto que, a pesar de basarse en una creencia extendida, logra mantener la incertidumbre hasta el último momento.

Tout ma vie, de P. Ferriere




Animados

Passeio de domingo, Les cowboys n´ont pas peur de mourir, Chytte ho!, Cikorja an´kafe, Allons-y! Alonzo!
La mezcla de diversas técnicas de animación con filmaciones ha dado lugar a llamativos cortometrajes. Este es el caso de la portuguesa Passeio de domingo / Paseo de domingo, interesante descomposición de los personajes que concibe José Miguel Ribeiro; la descabellada L´homme à la Gordini / El hombre del Giordini, de Jean Christophe Lis; Löger / Mentiras, de Jonas Odell, tremenda historia de caída a los infiernos de la droga; el humor de Draw poker / Póquer tapado, de Emil Sellström, Svend Rothmann Bonde, Stephan Süssmann y Lise Vestergaard Jensen; la india RAAH (ver), de Sanjay Jangir, bella parábola sobre la libertad; Les cowboys n´ont pas peur de mourir / Los vaqueros no temen a la muerte, en la que los galos Anne Laure Daffis y Léo Marchand reinterpretan el western desde una perspectiva existencialista.

Con todo, es sorprendente ver la habilidad que muestran las realizaciones procedentes de la Europa del este para contar historias maravillosas y, al mismo tiempo, con temas tan aparentemente simples. Este es el caso de las eslovacas Chytte ho! / ¡Atrápalo! (ver web / trailer) y Cikorja an´kafe / Achicoria y café (ver web / trailer), respectivamente de Boris Sima y Dusan Kastelic. Si en la primera las tropelías de un niño en un museo dan pie a simpáticas recomposiciones vía stop motion, Kastelic se hace valer de diferentes técnicas de animación para recrear una fantasía con un poso tremendamente realista. A saber, ese que consiste en lograr convivir en pareja durante años, hasta que la muerte nos separe, aunque sea a costa de un pequeño (e imprescindible) engaño.

Ya mencionamos anteriormente (ver día 15) el desparpajo de Camille Moulin-Dupré ( ver blog personal) a la hora de versionar ―¡en formato cortometraje y de animación!― el primer largometraje de Godard Al final de la escapada. Así, el rostro y los gestos de Belmondo se reintegran en la estructura de comic que la autora francesa articula en Allons-y! Alonzo! / ¡Vamos Alonzo!. A éste, perfectamente se podrían sumar Noteboek / Cuaderno de notas, con el que Evelien Lohbeck condensa algunos de sus trabajos anteriores en los que muestra su dominio de las nuevas tecnologías y su fusión con técnicas más “tradicionales” (como el stop motion); y The cat piano / El piano de gatos, en el que Eddie White y Ari Gibson dan buena muestra de su habilidad para ceñirse a las consignas estéticas del cine negro. En este breve corto, kafkiana historia de misteriosas desapariciones, la narración oral se beneficia de la reminiscencia a cuentos tradicionales.

Noteboek, de Evelien Lohbeck




The cat piano, de E. White y A. Gibson







OBLIQUA


Please say something, Jenny and the worm, FlashedLas propuestas más creativas se enmarcaron en la sección Obliqua. En esta, han tenido cabida cortos de narrativas sesgadas o, directamente, relatos suprimidos en pro del planteamiento estético. Pero, también, cortos bizarros, tan imaginamente bizarros que trastocan el orden común de las cosas y abren nuevos caminos conceptuales. Este es el caso del vídeo premiado Please say something / Di algo, por favor, animación de David Oreilly, y de Jenny and the worm / Jenny y el gusano, que mereció la mención especial del jurado. El primero, con el trasfondo de una historia sobre conflictos de pareja entre una gata y un ratón, revaloriza el dibujo esquemático que permitían los juevos de las máquinas tragaperras que funcionaban con chips. Mientras que en el segundo, su director Ian Clark introduce con absoluta normalidad un elemento de ciencia ficción (a saber, un gusano gigante) en la historia común de un crío que, entre gamberrada y gamberrada, hace todo lo posible porque la chica del barrio que le ha robado el corazón se fije en él.

Por su parte Flashed / Retratado, el corto ganador del premio del Jurado Joven, se autodefine como “un cuento macabro y siniestro sobre la extraña obsesión de un hombre con un fotomatón”. Así, en esta realización de Julian Krubasik, lo que en largometraje Amelie ( XXX ) era pura anécdota, aquí es el medio para reflexionar sobre la repercusión que tienen las obsesiones en el paso del tiempo.



Re-estructurar

Límites: 1ª persona, Hanassaari A, ContinuumUn buen puñado de los cortos presentes en esta sección han trabajado la reconstrucción formal del material fílmico. Y, entre ellos, es necesario destacar dos trabajos españoles. Zeitriss, de Quimu Casalprim i Suárez (ver bog personal), y Límites: 1ª persona, de León Siminiani. Ambos cortan la transición lineal de tiempo con el fin de investigar las evidencias que constaten la ruptura de una relación de pareja. El primero, trabajando sobre fotografía digital ―en blanco y negro―, con la que obtiene una gran definición en la ralentización de la imagen. Mientras que Siminiani recupera grabaciones de viaje para, revisionándolas una y otra vez, inscribir sobre las imágenes una voz en off analítica y crítica, pero también sentimental.

También resultó muy interesante el trabajo de descomposición de la imagen que plantean los finlandeses Hannes Vartiainen y Pekka Veikkolainen en Hanassaari A (ver web). Las “comunes” imágenes documentales, con que se inicia este corto sobre la demolición de un edificio (en este caso, una antigua central energética), paulatinamente también se van resquebrajando con cada acción de la maquinaria pesada que está tirando abajo el edificio. Y, por supuesto, no hay que olvidarse del plano secuencia que realiza el italiano Devis Venturelli en Continuum, que ya comentamos anteriormente.

Otros cortos apostaron por la potencialidad de la imagen. Tal es el caso de
Hiccup / Hipo, de Derville Quigley; L´amertume du chocolat / El sabor amargo del chocolate, de Lucile Chaufour; Becoming / Convertirse, de Ayelen Liberona; o Lebensader, de Angela Steffen. Son trabajos muy esteticistas que, sin menospreciar su contenido discursivo, se sostienen esencialmente en su fuerza visual.

Zeitriss, de Q. Casalprim i Suárez



Otros puntos de vista

Obviamente, no podían faltar las narraciones que abogan por poner en cuestión nociones que, tan asumidas por costumbre, damos por evidentes. Así, en el campo de las animaciones, probablemente el más destacado haya sido Logorama, de François Alaux, Ludovic Houplain y Hervé de Crécy. Colorida reconstrucción del mundo a partir de marcas, iconos y logotipos comerciales, esta divertida crítica al hiperconsumismo de la globalización ni siquiera descuida incorporar una feliz melodía que nos alegre el día. Por derroteros similares anduvo el japonés Kosuke Ienaga con Metro. Tomando como escenario el medio de transporte de las urbes, Ienaga anima ―literalmente― la vida de los grises hombres de negocios trajeados.

Je criais contre la vie. Ou pour elle, Anna Blume, Nourrir l´animal, Hyvä meininkiOtras animaciones interesantes fueron Je criais contre la vie. Ou pour elle / Yo gritaba contra la vida. O por ella, en la que Vergine Keaton pone en juego la estabilidad de los conceptos aprendidos al convertir los perros de caza en perseguidos por sus supuestas víctimas; o la surrealista interpretación del amor que en Anna Blume narra, con trazos gruesos en blanco y negro (al que se suma el rojo), Vessela Dantcheva; o, también, la forma en que Stephanie Lansaque y François Leroy, mediante estilizadas líneas de dibujo, con Mei Ling dan un simpático giro en las relaciones de pareja a raíz de los efectos que provoca el (des)amor.

Mientras que, entre las ficciones, Hollie Lavenstein pone en jaque al protagonista de Just act normal / Sólo actúe con normalidad cuando, por distintas alteraciones espacio-temporales, acaba desubicándolo totalmente de su entorno conocido. Y tampoco es nada desdeñable Catafalque / Cadafal, del austríaco Christoph Rainer, intrigante historia hictkochiana acontecida en el seno de un hogar.

Asimismo, cabe resaltar la coincidencia de dos cortos en su crítica directa al incesante flujo de consumo y desechos. Desde Francia, S. Louis documenta en Nourrir l´animal / alimentar la bestia el proceso industrial de deglutición de papel que hace una fábrica de reciclaje. Y, desde Finlandia, Niina Suominen se pringa las manos realizando un colorido stop motion exclusivamente con alimentos. El resultado es Hyvä meininki / Cosas buenas, que finaliza advirtiendo que todo el corto se ha elaborado exclusivamente con alimentos desechados.

Con todo, siempre hay algún corto en que el juego de paradojas no acaba cuajando. Tal es el caso de Amor, realización de Biel Mauri con apoyo de la ESCAC, ya que la caracterización de los personajes resulta extremadamente grotesca.

Hyvä meininki, de N. Suominen



Divertimentos

August, Lorax, he speaks for the trees, Dolce di limbo, Betty B. & the The´sHistorias naif, como la producción checa Nora sa mi paci / Me gusta Nora, de Jakub slama, sobre la atracción que despiertan las extravagancias de Nora en un joven; hasta el humor grueso que David López Retamero imprime en los dibujos de Sam´s hot dogs / Los perritos calientes de Sam, contribuyeron a que se soltara más de una sonrisa. Pero no fueron las únicas. Ver como Matthias Hoegg contrapone en August / Agosto dos “filosofías vacacionales”, una tranquila y en familia frente al desparrame de jóvenes cargados de litros de cerveza; Lee Keeler parodia en Lorax, he speaks for the trees / Lorax habla por los árboles a los héroes salvadores de doncellas; O cómo Bruno Collet da vida a un muñeco de Bruce Lee en Le petit dragon / El pequeño dragón, es de lo más estimulante para la imaginación.

Sin embargo, aunque parezca imposible, ha habido propuestas aún más descabelladas. Caso de Dolce di limbo / El dulce limbo (ver trailer), en la que Arantzazu Gómez Bayón tiene la osadía de asociar pollos con santos pontífices del Vaticano; Betty B. & the The´s / Betty B. y los The´s (ver trailer), donde las paradojas con que Felix Stienz construye los planos dan un toque kaurismaquiano a este corto germano; o, finalmente, L´Arbitro / El árbitro, descojonante realización del italiano Paolo Zucca que imbuye en una pesadilla a un árbitro de fútbol con afán protagonista.

L´Arbitro, de P. Zucca




PALMARÉS

otorgado por el Jurado Internacional
compuesto por los periodistas Bernard Boulard y Francesc M. López y el músico Miqui Puig

• Premio FILMIN al mejor cortometraje internacional: Segal, de Yubal Shani (Israel)

• Premio OVIDE B.S. al mejor cortometraje de producción española: Rumbo a peor, de Álex Brendemühl (España)

• Premio VIDEOLAB a la mejor fotografía de producción española: Yanindara, de Lluís Quílez (España)

• Mención especial: The ground Beneath, de Rene Hernandez (Australia)


otorgado por el Jurado Obliqua
compuesto por el periodista Quim Casas, el director Roger Gual y el artista visual Nicolas Provost

• Premio OBLIQUA al mejor cortometraje de la sección Obliqua: Please say something, de David Oreilly (Inglaterra)


otorgado por el Jurado Joven

• Premio Jurado Joven al mejor cortometraje de la sección Obliqua: Flashed, de Julian Krubasik (Escocia)


otorgado por el Público

• Premio del Público al mejor Documental: Rani of the Ring, de Anita Sandhu (Reino Unido)

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